Las perversiones de mi vecino

enviado por Juany

Me encontraba en la zotehuela de mi casa vestida muy provocativamente, estaba por cruzar la puerta para entrar cuando escuché una voz que me resultó algo familiar. Me quedé pasmada después de escuchar ese saludo. Un sudor frio recorrió todo mi cuerpo. Sin medir las consecuencias mi giré rapidamente para ver de quién se trataba. Mi sorpresa fue mayúscula cuando me topé con la mirada morbosa y embelesada de…¿mi vecino?.

-¿Pero qué estás haciendo aquí?¿Por dónde entraste?-Mi aspecto era completamente femenino pero mi voz se escuchó grave y con tono molesto. Cometí el error de hacerme hacia atrás y la puerta se cerró empujada por el viento.

-¡Tranquila muñeca!Eso es lo de menos, mejor preocupate de que te he encontrado vestida como una puta suculenta. No es la primera vez que te miro vestida de esa forma. ¿De verdad crees que nadie te observaba al salir al patio? Tuve la fortuna de escuchar el sonido de tus zapatillas y animado por la curiosidad miré a través de mi ventana, tú no te diste cuenta porque te encontrabas lavando no se qué. Al principio pensé que se trataba de una mujer no conocida pero hubo un instante en que te volviste y entonces pude reconocer tu rostro. Cuando ranudaste tu tarea te inclinaste y el viento levantó tu falda permitiendo que viera tus medias, los broches de tu liguero y parte de la tanga entre tus nalgas. ¡Por eso estoy aquí!-

Conforme hablaba me fue acorralando entre él y el lavadero. Su estatura y corpulencia eran imponentes por lo que no hubiera tenido la menor oportunidad de hacerle daño si me hubiera decidido a atacarlo.

-¡Qué rica te ves vestida asi putita!¡Creo estás de acuerdo en que no puedes pedir ayuda!. Quien se atreva a venir te vería vestida así y creo que eso no te conviene, ¿qué diría tu familia o algún otro vecino?-

Me quedé sin habla. Acepté que tenía razón así que me decidí a encarar la situación de la mejor manera.

-Estoy de acuerdo contigo, a los dos no nos conviene armar un escándalo. ¿Qué es lo que quieres, porqué estás aquí?-El tono de mi voz se suavizó y mi imaginación respondió mis últimas dos preguntas.

-¡Así está mejor putita!. Me sorprende que me preguntes lo que quiero. ¿Qué he de querer al tener cerca a una puta tan suculenta como tú?-Y llevó su mano derecha a la entrepierna estrujando el bulto prominente que se marcaba debajo del pantalón.

Me encontraba completamente sola en casa, aún había luz de día y tenía cuatro horas por delante. Estaba en franca desventaja. No tenía opción así que le dije que hiciera conmigo lo que quisiera y renuncié a mi actitud defensiva.

-No necesitas detallarme lo que deseas. Solo prométeme que en cuanto terminemos te olvidarás de mí y no volverás a buscarme-

El ya no argumentó nada más. Se acercó a mí y extendió su mano derecha como si fuera a saludarme, Yo extendí la mía y la tomó sin vacilar, la fue levantando y con el movimiento me obligó a girar mi cuerpo delante de él; me dejó a la mitad del giro…

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