Mi primera vez como nena fue en trío

enviado por Carla

Conocí a Alberto por mail, publiqué un anuncio para conocer hombres, porque siempre tuve la fantasía de besar, acariciar y lamer el pene de un hombre y luego ser cogido como una mujer.

Él contestó y me contó que tenia 45 años -yo en ese entonces tendria unos 19-, y le había gustado mucho mi mail y mi descripción física.

Intercambiamos muchos mails en donde él me contaba sus experiencias y yo le revelaba mis miedos a una mala experiencia, a que no me gustara, y también mis fantasías, como la de vestirme y actuar como una mujer para él.

Al fin llegó el día del encuentro y lo conocí: era un macho alto, robusto, un espeso y oscuro vello asomaba de su camisa entreabierta, con la pancita que tienen los hombres mayores pero con una espalda enorme y unos brazos fuertes también muy velludos, un dios según mis parámetros. Hablamos de nosotros, él me contó que me
había imaginado tal cual me vio (delgado y con cara de niño) y yo le comenté que al verlo me gustaba cada vez más y no quería ni pensar que su pene sea tan robusto
como él.

Estuvimos hablando un rato largo y mientras pasaba el tiempo él notaba que yo estaba impaciente porque me invitara a su apartamento y comérmelo a besos. Fui a su
departamento, no era muy grande, pero se podrán imaginar que no me importaba, yo estaba muy excitado con la idea de ser su mujer y sentirme una, por primera vez.

Me invitó con un whisky, brindamos por habernos conocido y nos tomamos todo de un golpe para no perder el tiempo.

Yo estaba recostado en el sofá y mientras él iba a la cocina , empecé a desabrocharme la camisa mostrando mis tetillas y sacándome el pantalón y quedándome sólo con
la camisa y las braguitas negras que me encanta usar.

Cuando volvió, me dijo "Estás muy linda ", me levantó y me dio un beso largo, su lengua recorría todos los rincones de mi boca haciéndome gozar , sus manos me
acariciaban la nuca y bajaban hasta mi cola que apretó fuerte, esto me gustó y de un salto lo abracé con mis piernas quedando trepado a él mientras me llevaba a su
cama.

Mientras yo le saqué la camisa, besé su cuello y su pecho jugando con mis dedos en sus tetillas mojándomelos en la boca y acariciándoselas con movimientos circulares y mucha suavidad. "Me gustás mucho", le dije y él con un suspiro me respondió: "Y vos también a mí, Carla (por ese entonces utilizaba ese nombre)". Esto me encantó, estaba tratándome como una mujer, y me llevaba a su cama para cogerme como a una.

Cuando llegamos me arrodilló ante él , me sacó la camisa y empecé a acariciarle el pene por fuera del pantalón, notaba cómo iba creciendo y cada vez se hacía más grande, bajé la cremallera, le bajé los slip y no podía creer el pedazo que tenía frente mío, era enorme, todo peludo y con una cabeza que me hipnotizaba, no podía apartar la vista de esa serpiente mágica, no pude hacer otra cosa que acariciarla con una mano, con la otra acariciarle las bolas y mirarla totalmente embobado.

"Eso es lo que querías, putita, es toda tuya, sentila en tu boca" me dijo, y con una mano acercó mi boca a su glande y no pude hacer otra cosa que abrirla lo más grande que podía porque no sabía si podía con ella. La primera chupada, me dejó un sabor salado en la boca y el placer de comerme a su serpiente, de sentirla palpitar dentro de mi boca, luego empecé a lamerle la cabeza como si fuera un helado, mientras lo miraba a los ojos y él me decía "Bien, estás aprendiendo, sentile el gusto, y nunca más podrás dejarla, será tu vicio"

Lo empecé a masturbar suavemente con mi mano y le contesté: "Me encanta, nunca pensé que era tan rica". Se sentó en la punta de la cama y abrió las piernas para que le lamiera las bolas y empecé a tragármelas , morderlas suavecitas y cada vez que hacía esto, él gemía de placer, luego besé su pija desde la base hasta la punta y volví a metérmela por la boca , mientras él guiaba mi cabeza arriba, abajo, yo ya no tenia mas voluntad, él guiaba mi cabeza con sus manos y yo sólo quería seguir mamándosela hasta que me inundara de su leche.

Él gemía, y me decía, "Te la vas a tomar toda, putita vas a tragarte toda mi leche", sentía que iba a acabar y cerré mi boca para que no se me escapara ni una gota de su néctar y al fin sentí una explosión en mi boca, su sabor era delicioso, su leche estaba inundando mi boca y no podía tragármela toda, se me escapaba por la comisura de los labios y chorreaba por mi cuerpo.

Yo no podía mas, sentía oleadas de placer por mi cuerpo y quedé exhausta tirada en la cama, sin darme cuenta que yo también había acabado del placer que me dio chuparle la pija a mi macho.

Él me acariciaba y me decía "¿Te gustó, putita? ahora que lo probaste nunca la podrás dejar, serás una putita para siempre" y yo no podía creerlo, le había chupado la pija a un hombre que me estaba tratando como a una puta y me gustaba, me encantaba, me gustaba que me tratara como a una mujer, que me dominara con su voz y me tratara como a una puta viciosa. Puse la voz finita y le contesté, "Sí, mi macho, soy tu putita viciosa, me encantó chuparte la pija y que me dieras toda tu lechita, estaba deliciosa amor".

Dormí un rato, y cuando desperté se había hecho de noche y él ya no estaba en la cama, entonces me levanté y fui al comedor, allí había una carta que decía: "Cuando vuelva quiero que estés bañada y te pongas la ropa que esta en el baño. Besos". Fui al baño y cuál fue mi sorpresa que allí estaba listo para ponerme un conjunto de ropa interior femenina con encaje y un uniforme de criada con la falda muy corta que se veía todo.

Me bañé , muy tranquilo y me masturbé pensando en lo grandioso que era chuparle la pija y lo mucho que me gustaba estar vestido de mujer para él. Al terminar , fui al comedor y me puse a mirar una película en el cable.

Él volvió y me dijo: "Estás hermosa, Carla, pero tengo una sorpresa para vos mi reina. Cerrá los ojos, por favor". Los cerré y entonces él abrió un placard y vaya sorpresa, tenía toda una colección de accesorios, maquillaje y pelucas. Me levantó del sofá y me sentó en una silla mientras empezó a maquillarme, pintarme los labios , me puso una peluca larga de color rojizo , un corpiño con relleno. Pasamos al baño y empezó a depilarme mientras yo acariciaba su pecho velludo, y me decía "Ahora vas a ser mi empleada, vas a hacer sólo lo que yo te diga sin desobedecerme en nada" y yo le contesté "Sí papito, soy tu esclava, haré todo lo que vos quieras".

Esto cada vez me excitaba más, una vez depilada me puse un portaligas con medias negras y me miré al espejo, ya soy toda una mujer y lo mejor que todo es que estoy bellísima. Me puse a caminar por el departamento y cada vez me acostumbraba más a los tacos altos y a la ropa de mujer, parecía como si fuese hecha para mí.

Él me veía pasar y me decía: "Si no te conociera diría que sos una pendeja puta", y yo le contesté poniendo cara de inocente; "No me falte el respeto, señor". Me sacó fotos en poses provocativas , mientras me decía: " mostrame el culito", "¿te gustó mi garcha?", y así por un rato largo, luego me dijo: "vení que quiero presentarte a una persona", yo estaba intrigado, no había nadie más que nosotros en el apartamento, pero cuando él abrió la puerta apareció un chico como de 22 años, morocho, muy machito, que le dijo: "Que buen laburo que hiciste Beto, es toda una putita, ¿es virgen?" y él le dijo: "Sí, todavía no me la cogí, pero se muere de ganas de serlo".
El pendex se llamaba Ramiro y trabajaba con el como ayudante de albañil en una de las obras que tenia Alberto. Era el tipico pendejo chonguito, delgado y con el cuerpo muy fibroso. Lampiño y con piernas de jugador de futbol. Un sueño.

Pasó y se sentó en el sofá, mientras mi papito me lo presentaba me dijo que caminara frente a él para que me viera, y entonces desfilé por toda la habitación moviendo mi culito para que le gustara y tirándoles besos al pasar frente a ellos.

Mi papito lo llamó para que tuviéramos sexo los tres, Ramiro enseguida me tomó por la cintura y me dijo: "¿Cómo te llamás, preciosa?", le contesté: "Carla, a tus órdenes bebé."

Sentía su bulto en mi cola creciendo más y más, me giró y me besó con una ternura que casi me hizo acabar, me sacó el uniforme y quedé en portaligas ante él y mi
papito.

Mientras me besaba, mi papito se puso atrás mío con su pija y era increíble mi primera vez en ser cogida no iba a ser uno, ¡¡¡eran dos!!!

Se sentaron en el sofá y entonces me arrodillé y con una mano tomé la pija de mi papito (que era grande) y con la otra la de Ramiro, y empecé a lamerles la puntita y decirles: "Soy su esclava, haré lo que quieran". Mientras le chupaba la pija a Pedro, mi papito me levantó hasta el sofá y empezó a lamerme la cola con su lengua, primero me acariciaba la cola y cuando metió su lengua en mi agujero sentí un placer inmenso que me hizo gemir de placer y gritar "Cójanme, se los suplico" , a lo que me contestó "Te voy a coger cuando quiera, yegua" y me pegó fuerte en las nalgas, lo cual me gustó aún más .

Era delicioso sentir una pija en mi boca a punto de acabar y la lengua en mi cola preparando mi agujerito para penetrarme, hasta que mi papito sacó un vibrador y me lo puso de a poco en mi cola, AAAHHHHH qué placer era sentirlo dentro mío, me movía al compás del vibrador, no podía resistirme, era tanto el placer que sólo me dejaba llevar por el vibrador. "Ya estás pronta para que te coja" y en un rápido movimiento sacó el vibrador y de un golpe me metió su pija de un golpe que me estremeció de placer y grité "Cogeme papito que soy tuya"

En ese instante Ramiro acabó dentro de mi boca y tragué toda su espesa lechita, Alberto seguía cogiéndome y yo gemía de placer, la sentía dentro de mí era como si todos mis sentidos sólo sintieran ese pedazo dentro de mí, mientras con la otra mano me masturbaba para que acabáramos juntos, y al rato los dos gritábamos de placer y yo acabé y él dejó su lechita dentro de mí, pero era tanta que salió de mi culito y resbalaba por mis piernas.

Nos acostamos los tres en la cama, yo entre ellos dos y mientras se recuperaban yo les limpiaba con mi lengua los restos de lechita que les quedaba en sus pijas, hasta que la pija de Ramiro empezó a ponerse dura y me dijo "Ahora me toca a mí, putita, o pensaste que ibas a zafar", y le contesté : "Lo que quieras bebe". Escupí en su pija para lubricarla y me puse en cuclillas frente a él, así yo controlaba la penetración, y empecé a metérmela en la cola; primero me movía suave, para hacerlo desear, luego de a poco me fui metiendo su pija que era mas gruesa que la de mi papito, y me costaba más, pero gozaba el doble, él tomó mis tetillas y empezó a pellizcarlas, y la mezcla de placer y dolor hacía que me moviera más rápido, mientras mis gemidos se hacían más profundos y fuertes.

Él se incorporó y empezó a besarme las tetillas con su lengua dándome pequeños mordiscos que me excitaban cada vez más, yo pedía por favor que me insultara y me pegara como a una puta...

Entonces me pegó en la cara dos cachetadas que me dejaron rojos los pómulos y acabó en mi cola mientras yo gritaba de placer al acabar eyaculando en su pecho...

Eso me costó una puteada y dos cachetadas, pero no me dolieron, porque estaba contenta de ser tratada como una puta y ser cogida por dos hombres.

Y así seguimos durante el resto de la noche.

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