Caminando por Buenos Aires

enviado por Agustina

Iba caminando tranquilo por las calles de Buenos Aires. El sol pegaba suave en la hermosa tarde de otoño y había una suave brisa que me acompañaba.
Salí de mi departamento para comprar cigarrillos y distraerme un poco de tanto trabajo. Como en casa estaba vestida con lencería, solo tuve que ponerme unos pantalones, una remera y un buzo, asi podía seguir sintiendo el agradable roze de la lycra de mi bombacha y la suavidad de las medias en mis piernas.
Al pasar por un negocio de lencería vi unas ropitas que me agradaban y entré en la tienda. No había gente esperando, asi que una hermosa vendedora se me acerca prontamente.
-Hola, ¿que anda buscando?
-Vi un conjunto en vidriera que me gustó y se lo quiero regalar a mi mujer ¿podrías mostrarmelo?
-Si, como no, ¿cual?, ya se, déjeme adivinar
La muchacha se dirije a unas cajas detras del mostrador y comienza a revisar.
-Seguro que es este ¿me equivoco?
Era un conjunto rojo de lycra y raso, la bombacha era grande y de tiro alto y el corpiño era semi armado con aplicaciones de encaje.
-Exacto, veo que estas canchera.
-Es lo que mas llevan los maridos para sus mujeres, ¿que talle necesita?
-Mirá, mi mujer es grandota, debe ser 100 de corpiño mas o menos.
-Perfecto, adiviné hasta el talle. ¿Necesita algo mas?
-Si, me gustaria regalarle unas medias también.
-Supongo que talla grande también.
-Si, claro.
-Tenemos unas de supertalle muy buenas, son reforzadas, brillantes, muy suaves, super femeninas, de lycra.
-Dame en color negro y tostado, dos pares de cada una.
-Muy bien, ¿que mas?
A esta altura ya estaba enloquecido y me queria comprar todo, la chica era muy simpática y además no entraba nadie al negocio.
-Necesitaría pañuelos de seda, ¿tenés?
-Por supuesto, es una de nuestras especialidades.
Comenzó a sacar pañuelos de todo tipo, grandes, medianos, chalinas, todos de marca y de una seda espectacular. Elegí quince, ante la asombrada mirada de la vendedora.
-Parece que a su mujer le gustan mucho los pañuelos.
-Si, le encantan, usa muchos, se le gastan – ensayé como estúpida excusa.
-Bien, ¿necesita algo mas?
-Si, ¿tenés enaguas, combinaciones?
-Por supuesto, tenemos estas que son de satén, muy suaves, de cuerpo entero y de pollera solamente. ¿Cuántas necesita?
Eran hermosas, elegí cuatro de cuerpo entero y dos de pollera, todas de satén y distintos colores. Aprovechando me compre también 5 corpiños de lycra y raso de varios colores.
-Debe querer mucho a su esposa, casi como a usted mismo.
-Si, mucho.
-Tenemos una linea especial de corsetería, son girdless y corsetts, de muy buena calidad, ¿quiere verlos?
-Bueno, ya que lo decís
-Pase por aca.
Pasamos a un cuarto trasero de la tienda, atravesamos un pasillo y desembocamos en una habitación pequeña con montones de cajas en estantes.
-Perdóneme el desorden, mire hay cosas tiradas por todos lados.
Tomó un pañuelo que había en una silla y se lo coloca en el cuello.
-¿Le gusta como me queda?
-Si, muy lindo.
-¿Quiere probárselo?
Eso me sorprendió, no tenía en cuenta esa pregunta. Me derretía por probar ese pañuelo, pero no podía quedar en evidencia.
-No gracias, a mi no me gusta usar pañuelos.
-Vamos, no me haga reir, yo se lo pongo.
En un instante la tenía a mi lado, me pasó el pañuelo por detrás de el cuello y cuando quise decir algo en lugar de en mi cuello me hizo un nudo en la boca, amordazándome.
-Ni se te ocurra decir nada ni resistirte porque salgo corriendo y armo un escándalo terrible en la calle.
Me quedé paralizado. Tan paralizado que la vendedora me sentó en una silla y comenzó a atarme a ella con medias y pañuelos que había desparramados en el lugar. Una vez inmovilizado, me saca la billetera del bolsillo.
-Vuelvo enseguida, estate quieto y callado.
Como para no estarlo, atado y amordazado no podía hacer otra cosa. Encima de secuestradora, ladrona. Se había llevado mi billetera con toda la plata, tarjetas, documentos, todo ¡!!!!!!!!!
Vuelve como a los 15 minutos con mas pañuelos en las manos y mi billetera.
-Ya se todo de vos bombón. Se que vivís solo, asi que toda la ropa que compraste es para vos, no para tu esposa. Me lo sospechaba pero quería confirmarlo. Tu documento me sirvió para averiguar alguna cositas, asi que como nadie te va extrañar, nos vamos a divertir un rato.
-Claudia !!!!, Nati !!!!
Por detrás de mí entran 2 morochas hermosas con delantales color celeste tipo médicas. Una era como de 1,85, robusta, la otra era mas menudita pero muy tetona. Me alzan con la silla y todo y me meten por la puerta por la que entraron, era un ascensor y nos dirigimos al sótano.
-¿Así que te gusta usar ropita de señora bebé? – Dijo Claudia
-Te vamos convertir en una auténtica dama, linda. – sentenció Nati
A todo esto, la vendedora (que todavía no sabía como se llamaba), se acerca a mi cara.
-Y cuando ellas terminen vas a ser toda mia. Antes de empezar amordácenla bien, no pueden oirse gritos arriba. Una vez cambiada y lista la atan bien en el sillón y vienen a atender el negocio.
-¿Podemos jugar un ratito con ella antes de subir?
-Bueno, pero solo diez minutos.
Donde estoy metido. Que dos mujeres estén vistiéndome era mi sueño, pero no por la fuerza. Claudia toma una bombacha de una caja, me saca el pañuelo de la boca, me mete la bombacha y me ata nuevamente el pañuelo pero esta vez lo ata en la nuca, imposible pronunciar palabra. Me desatan de la silla y me desvisten por completo, atan mis manos adelante con sogas y me llevan a un baño contiguo. Atan mis manos a una barra que estaba en la pared bastante separada del techo asi que quedé con mis brazos hacia arriba casi en el medio del baño. Claudia y Nati empiezan a mojarme las piernas y me empiezan a poner crema de afeitar, iba a ser depilado. Menos mal que no era con cera. Me depilaron las pierna, un poco en la entrepierna, las axilas y los poco pelos que tengo en el pecho, sacaron el pañuelo que cubría mi boca, con expresa orden de no escupir la bombacha, y me afeitaron mi incipiente barba y bigote. Luego me volvieron a poner la mordaza. Finalmente me secaron y perfumaron todo el cuerpo.Desatan mis manos de la barra y me lleva a la habitación. Comenzaron a traer una cantidad de ropa tremenda. Primero me pusieron una bombacha de lycra negra muy ajustada, tiro alto que me comprimia un poco la pancita, luego un corpiño, tambien negro, armado y lo rellenaron con pañuelos haciéndome una buenas tetas. Luego me colocan un par de medias muy brillantes color tostado. Trajeron un hermoso corset de lycra y raso y comenzaron a colocármelo. Les dio bastante trabajo, tiraban una de cada lado los cordones y a mi se me dificultaba la respiración, pero le sensación era hermosa. Luego me pusieron otro par de medias, estas de color negro, que agarraron a las ligas del corset. Me pusieron una blusa de raso roja, una pollera tubo, muy ajustada, tambien de raso color verde, unos zapatos de unos 5 centímetros de taco, hermosos, y me pusieron un pañuelo Hermes en el cuello, muy formal. Me sentaron en la silla, ataron mis manos a la espalda. Me sacan el pañuelo de la boca y me quitan la bombacha que tenía dentro.
-No grites y no hables, preciosa.
No se porque me advirtió, al segundo tenía otra bombacha metida en mi boca, impidiéndome hablar.
Comenzaron a maquillarme, por supuesto yo no veía lo que hacían pero empezaron a ponerme rubor, pintaron mis ojos, me los delinearon y pintaron mis labios. Finalmente me pusieron una peluca rubia, de cabellos largos y lo terminaron con un pañuelo atado en mi cabeza tipo Grace Kelly, cruzándolo debajo de mi barbilla y atándomelo a mi nuca.
-Estas preciosa !!!!!
-Nuestra ama Fernanda va a estar muy contenta.
-Antes de entregarte, vamos a jugar un poquito con vos.
Me desataron de la silla y me ataron las manos a la espalda. Claudia me obliga a arrodillarme delante de ella, me quita la bombacha de la boca se levanta la pollera. Era una travesti !!!
-Dale linda, empezá a besármelo.
Comenzé a besar su pito a travez de la lycra de su bombacha, ella acariciaba el pañuelo que envolvía mi cabeza, la escuchaba gemir mientras sacaba el pito de la bombacha y comenzaba a metérmelo en la boca. Nati se arrodilla a mi lado, me saca el pito de la boca y comienza meterme su lengua, deliciosa, suave, tierna. Claudia seguía acariciándome la cabeza. Vuelve mi boca a su pito. Me sentía totalmente entregada a ellas, mi sumisión era total. Nati acaricaba mi culo y mis piernas. Todas gemíamos, todas gozábamos.
De repente la puerta se abrió
-¡¡Que carajo están haciendo!!!!!!
Era Fernanda, la vendedora. Hecha una furia.
-Les dije que me avisen cuando estaba lista mi puta !!!!!
-Si, ama, pero nos permitiste gozarla unos minutos.
-¡¡Basta!!. Se acabó, ahora es mía y ustedes dos vayan a trabajar
Claudia y Nati se retiraron dejándome arrodillada en el piso y a merced de Fernanda.
-Ahora si que te tengo toda para mi.
Fernanda me ayudó a levantarme y me llevó hasta un gran sillón de tres cuerpos que había en un rincón. Primero me amordazó con un pañuelo y luego me acostó en el sillon , me ató los tobillos al apoyabrazos y mis manos las dejó detrás. Trajo varios pañuelos y se montó sobre mis pechos.
-Vas a saber lo que es gozar. Lo que te hicieron esas dos, no se compara con lo que vas a gozar conmigo.
Yo estaba preparada para cualquier cosa. Lo único que faltaba era que ella también sea travesti.

Estaba en manos de Fernanda, la vendedora de lencería que me secuestró, me tenía tendida en un sillón, las manos atadas a la espalda y mis tobillos atados al apoyabrazos del sillón en el que nos encontrábamos. Estaba montada sobre mi pecho y me había tirado como diez pañuelos sobre el cuerpo y la cara.
Se baja de encima mió y empieza a levantarme la pollera, me baja la bombacha y las medias, mi miembro quedó expuesto en una erección total.
Se arrodilla en el sillón pero esta vez mi cabeza queda entre sus piernas, enfundadas en medias de lycra negras. Me saca el pañuelo de mordaza y con otro me venda los ojos.
-Ahora vas a chupar hasta que te canses, putita.
Puso su concha sobre mi boca y se tendió sobre mi en un 69 maravilloso.
Ella no me la chupaba, solo acariciaba mi miembro y mi entrepierna con un pañuelo. A veces me daba besos en la cabeza. Pero yo debía meterle la lengua hasta el fondo. Gemía como loca, estaba en el extasis total hasta que acabó y yo debía chuparme todos sus jugos.
Una vez que acabó, se bajó de mi y me metió una bombacha en la boca y la aseguró con un pañuelo.
No podía ver lo que hacia, pero sentí que se prendió un cigarrillo y se sentó a mi lado.
-Soy un fenómeno para darme cuenta de quienes viene a comprar ropita para ellos y no para sus mujeres. Son muchos mas de lo que vos crees. No a todos los agarro porque algunos vienen a comprar dos pavadas y se van, pero por la cantidad de cosas que comprabas y lo entusiasmado que estabas, me dije que ibas a ser mio si o si.
-Mmmmmmmmffffffffff, mmmmmmmmmmfffffffffff
-No, ni loca te saco la mordaza, no es momento de hablar, es momento de seguir jugando. ¿Te gusta morder la bombachita, no?. Mejor asi, porque la tendrás un largo rato en la boca.
Desató mis piernas del apoyabrazos y me condujo hasta el centro de la habitación. Desató mis manos y las volvió a atar pero por delante. Toma mis brazos y siento que los ata a otra soga. De repente siento como mis brazos son elevados, tensa la cuerda y quedo con mis brazos totalmente estirados, casi colgando. Todavía tenía la pollera en la cintura y la bombacha y las medias casi por las rodillas. Me empieza a acariciar nuevamente con pañuelos pero esta vez empezó en el culo, me lo pasaba suavemente, me producia una exitación terrible, me daba besos negros, por momentos paraba, se ponía adelante mio y se introducia mi verga en el culo, me amenazaba con que no acabe y yo no sabía como hacer, pero ella tenía un manejo increíble de los tiempos y siempre me dejaba con las ganas.
Al rato de este jueguito, ella acabó y yo otra vez me quedé pagando.
-Estas medias que te pusieron son muy feas, vamos a cambiártelas por otras.
Me sacó las medias y la bombacha, el portaligas y las otras medias.
-MMMMMMMfffffffffffffff,mmmmmmmmmmmffffffffff
-No te voy a sacar la mordaza, a lo sumo te saco el pañuelo de los ojos.
Asentí con la cabeza y me sacó la venda.
-Ya vengo, no te vayas
Como para irme estoy, colgando del techo y semidesnuda
Volvio rápido con banstante ropa, me colocó una bombacha color rosa de lycra, un par de medias negras muy suaves, hermosas, de seda y otra bombacha mas grande sujetando todo. Ató mis tobillos y mis rodillas con mucha soga y me descolgó. Detrás mio colocó una silla y me sentó. Desató mis manos y me las volvió a atar detrás del respaldo de la silla. Agarra mis piernas y las empieza a atar a la soga del techo, empieza a tirar y mis piernas se comienzan a elevar, a su vez el respaldo de la silla se comienza a inclinar, de modo que quedé con las piernas hacia el techo formando un angulo de 90 grados con mi cuerpo.
Me saca la bombacha grande, las medias y la otra bombacha pequeña, dejando mi culo expuesto por completo. Me lo empieza a cariciar con un pañuelo muy suavemente, mi exitación crecía terriblemente. De pronto deja el pañuelo enganchado en mi culo y se va. A los 5 minutos entra Claudia, la travesti y Fernanda detrás de ella. Fernanda traía varios juguetes de diversos tamaños en la mano. Me horrorizé. Yo era virgen, jamás me habían penetrado con nada.
-Mmmmmmmmfffffffffffff, mmmmmmmmfffffffffffffffffff
-¿Qué pasa, porque esa desesperación?. Ya se, sos virgen, no te preocupes, no te va a doler, vas a ver que bueno que es. De acá nadie sale sin ser desvirgada.
Claudia se sentó sobre mi pecho y peló su tremenda verga, mientras Fernanda acariciaba suavemente mi culo e iba introduciendo su dedo para ir dilatando.
Claudia me saca el pañuelo y la bombacha de la boca e introduce su pija, obligándome a chuparla.
-Vamos a ponerte uno chiquito ya que sos virgen. Primero voy a colocarte un vibrador asi sentís bien lo que es un lindo juguetito adentro. Amordazala Claudia, por si grita.
Claudia me vuelve a meter la bombacha en la boca, la asegura con el pañuelo y me pone otro pañuelo mas encima.
Comenzé a sentir el vibrador entrando en mi cola, no sentía dolor, solo una hermosa sensación de placer. Cuando Fernanda encendió el vibrador, todo mi cuerpo se estremeció. Un suave cosquilleo recorrió todo mi cuerpo y mi exitación llegó a lo máximo. Claudia me saca los dos pañuelos y la bombacha de la boca y me obliga a seguir chupándola. Fernanda me acariciaba las piernas y me las besaba, acariciaba mi culo y mis muslos. Cuando ya estaba por acabar, Fernanda con un rápido movimiento, cubre mi pito con un pañuelo y alli derramé toda la leche que tenía acumulada, fue una acabada fantástica.
Claudia retira su pedazo de mi boca y vuelve a amordazarme. Fernanda saca el vibrador y siento que me coloca otra cosa en la cola. Después de limpiarme bien, me acomoda la bombacha pequeña, me pone las medias en su lugar y por último la bombacha mas grande sujetando todo.
-Te puse un juguete pequeño, asi vas a ir a tu casa y cada vez que te lo pongas te vas a acordar de nosotras.
Me bajaron las piernas y me dejaron alli atada y amordazada por una media hora mas.
Vuelven Claudia y Nati y comienzan a desatarme. Me desatan pero me dejan la mordaza y me ponen un pañuelo en los ojos.. Me la pollera, la blusa, el pañuelo del cuello, el corsete, el corpiño, la enagua y me colocan mi camisa y mi buzo. Luego me colocaron los pantalones pero me dejaron las medias y las bombachas y el bendito tapon en la cola. Claudia me saca el pañuelo de la boca.
-No te saques la bombacha de la boca, vamos a sacarte el maquillaje.
Me atan otra vez a la silla y me empiezan apasar una crema por toda la cara y luego limpian con una gasa.
-Miráte, no te quedó nada de maquillaje, es especial, asi no pasás papelones por la calle.
Verdaderamente no había quedado nada. Me ponen las zapatillas, me desatan de la silla y me llevan hacia el salón de venta. Antes de entrar, Claudia me saca el pañuelo de la cabeza y la bombacha de la boca, me acomoda un poco el pelo, me da un vaso de agua y me da un beso en la boca.
-Volvé cuando quieras, nosotras te vamos a estar esperando.
En el salón estaba Fernanda esperándome con todos mis paquetes hechos y algunos regalitos mas.
-Ya te hice el cupón de la tarjeta de crédito, firmalo y listo.
Firmo el cupón, agarro mis paquetes y me dispongo a irme.
-Vuelva cuando quiera, es un placer atenderlo
Salgo de la tienda, habian pasado 3 horas desde que entré. Vuelvo a mi departamento. Me costó un poco disimular el tapón que tenía en la cola al caminar. Pero cuando llegué a casa, en vez de quitármelo, decidí dejarlo en su lugar y me senté a seguir escribiendo.

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