La mano en la cola

enviado por Crossflor

Tenía 19 años y era pleno verano, cuando aproveché el típico carnaval para mostrarme en público como lo que soy, toda una nena sedienta de amor.
Los carnavales en Cañuelas eran fantásticos. Se llevaban a cabo en una de las plazas de la ciudad, alrededor de las cuales desfilaban las distintas comparsas, y en la plaza misma un sinfín de gente se disfrazaba, se bañaba en espuma pegajosa, bailaba al compás de la música y bebía alcohol... Mucho alcohol...
El carnaval era mi gran oportunidad en convertirme en Flor, o Florencia como me quieran llamar. Ese día asistí a la casa de una amiga, Natalia, a quien le expresé mi deseo de disfrazarme de mujer. Ella tiempo después me confesó que siempre desconfió de mis ritos transexuales, pero nunca antes se había animado a decírmelo.
Con toda confianza, ya que éramos las dos "flaquitas", le pedí que me prestara ropa, zapatos y medias. Estuvimos toda la tarde pintándonos y divirtiéndonos de lo lindo, preparándonos para la noche de fiesta.
Finalmente me puse una medias de color piel, una vedetina negra bien dentro de mi rayita, una falda de color gris, con forro, pero bien cortita, ya que sólo tapaba mis glúteos y apenas una pequeña parte de mis piernas. El ombligo descubierto, y arriba una remerita cortita de color negra, con sostén e implantes mamarios que verdaderamente parecían tetas. En los pies unos zapatos de taco alto, unos 7 u 8 centímetros, y por sobre todo una camperita de jean, por si a la noche hacía frío. Maquillada a full !! con los ojos bien delineados y con los labios pintados de un rojo radiante, de esa pintura labial que no se quita practicamente con nada.
La casa de Naty estaba a unas 4 cuadras de la plaza, pero como todo el mundo iba para allá, caminamos sin mayor problema.
Ya en la plaza lo primero que hicimos fue pedir y tomar unas cervezas; las que tomamos sentadas en uno de los tantos bancos. Allí fuimos "literalmente atacadas" por innumerables baños de espuma (el rey momo, se acuerdan ?), en la cara, en el cuerpo, por todos lados, por lo que decidimos ir al centro de la plaza, donde pasaban música. Allí estuvimos mas protegidas por la gente mayor, que se agolpaba en la que resultaba ser la pista de baile.
Imagínense que con Natalia estábamos continuamente tomadas de la mano, hasta que un apuesto chico, de unos veintipico de años, la tomó a ella por la cintura y la llevó a bailar.
Yo no la soltaba !!! Ya que no quería que me deje sola, pero en ese instante alguien me tomó de la mano, y me llevó con fuerza hacia su cuerpo. Era quien finalmente sería Esteban, un cuarentón divorciado bastante pintón que inmediatamente me hizo bailar al ritmo de la música.
Como en todo carnaval: música carioca y mucha joda, joda y joda, por lo que saltamos y bailábamos sin parar. Me encantó cuando llegó el momento del trencito, y ahí sí Esteban me tomaba por la cintura, recuerden, que estaba totalmente descubierta, y no desaprovechaba en propinarme exquisitas apoyadas, a las cuales por cierto yo no me oponía... En realidad yo estaba mas preocupada por que no se me levante la corta pollera que llevaba puesta, que en Esteban, quien resultaba simpático y bastante lindo.
Al rato mis pies no aguantaron mas, por lo que le dije a Esteban que ya no podía bailar mas, que debía sentarme; Esteban, se había dado cuenta que yo tenía onda con él... Bah ! cómo no darse cuenta si sus apoyadas no eran resistidas por mí !! Por lo que me invitó con una cerveza.
Ya en la caja de una de las tantas barras que tenía el carnaval, sentí frió y se lo hice notar, ya que mis brazos y piernas tiritaban...
- Tenés frío ! Me dijo
- Sí Esteban, está fresquito.
- Bueno vení entonces.
Me tomó del brazo, me puso delante de él y me abrazó con ambos brazos, llevándome hacia su cuerpo. Yo puse mis brazos sobre los de él, y me dejé llevar hacia su cuerpo, no sin antes bajar la tela de la minifalda lo máximo que podía. De inmediato sentí su "bulto" sobre la rayita de mi cola...
- ¿ Así está mejor ? Me preguntó.
Yo nada respondí, pero uds. saben que quien calla otorga.
A medida que avanzaba la fila caminábamos así juntitos, el uno pegado al otro. Y a pesar de que tenía pues un jean, sentía como su bulto crecía y crecía.... ¡¡ qué hermosa sensación sobre mi cola !!
Al llegar a la caja yo me corrí hacia un costado, él ordenó las cervezas y pagó. Nos dirigimos hacia la barra y nos paramos uno al lado del otro, pero él seguía abrazándome, ahora con su mano derecha sobre mi cintura. Nos trajeron los porrones y mientras bebíamos conversábamos de todo un poco.
Su mano derecha poco a poco fue bajando por el contorno de mi figura hasta situarse en mi glúteo derecho, yo no formulé ninguna oposición.
Hasta que un par de tipos a los empujones por llegar a la barra hicieron que me corra de lugar, de modo tal que la mano de Esteban quedó literalmente sobre mi cola, y sobre mi rayita anal.
Yo me hice la boba total, y él también, ya que no movió su mano sin todo lo contrario, cada vez ejercía mas presión sobre la pollera. Lo único que atiné a hacer fue bajarme nuevamente, y por enésima vez, la tela de la falda...
Luego me confesó que su mano sobre mi cola fue el hecho que lo terminó de convencer que esa noche tendríamos sexo auspicioso, pero lo que pasó después será objeto de mi próximo relato.

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