Mi despertar sexual...

enviado por Crossflor

Hola a todos/as !! Quería contarles lo que me pasó hacer varios años, cuando estaba en la flor de la adolescencia.
Recuerdo como si fuese hoy, cuando tenía 15 años y el Club de Leones hizo la reunión anual en Mar del Plata.
Siempre fui el compañerito mas amanerado de todos, por lo que las chicas que estaban en el club me eligieron para que las representara en "La Fiesta del Mariposón" que se lleva a cabo en el marco de la Convención. Quince días antes me lo propusieron y obviamente acepté gustosa, aunque en la intimidad moría de miedo pues sería la primera vez que estaría toda vestida de mujer y maquillada delante de todos, y cuando muchos de los presentes me conocerían.
Ante tamaña proposición sólo puse una condición: que me vistan elegantemente y que me ayuden a ganar el concurso, ayudándome a caminar con tacos, a acostumbrarme a las medibachas y a las polleras, en fin, a ser toda una mujer.
Dos semanas antes, un lunes fui con varias de las chicas a la casa de una de ellas, casa ésta en la cual acostumbrábamos reunirnos. Ese día comenzó mi primera transformación: remerita, pollerita de colegiala cortita, medias color piel y zapatos cerrados... Luego comencé a probarme todo tipo de ropa de ellas, pero en lo mas profundo de mi ser sentía la necesidad de dirigirme al vestuario de la madre de esta chica, una médica muy sensual, flaca, súper elegante, toda una mujer.
Les rogué por vestimentas mas discretas, y les sugerí abiertamente tomar la ropa de Ana, la madre, e inclusive sus zapatos, pero para ello necesitábamos de su autorización.
La esperamos merendando... yo era una mas de ellas, con sandalias chatitas y pollerita de jean... ¡¡ wwoww !!
Al llegar Ana se mató de risa de mis atuendos, pero cuando le comenté acerca de mi intención de lucir elegante como ella lucía a diario entendió perfectamente, acoplándose al juego de todas nosotras.
Ella se dirigió a un placard de ropa que ya prácticamente no usaba, y sacó de allí un trajecito de pollera recta que desde el primer momento fue mi perdición. Encima lo vestí con una camisola blanca, medias de nylon transparentes y zapatos de taco alto. No les puedo contar lo Diosa que me sentí. Además, todas las chicas quedaron anonadadas.
A los dos días nos reunimos de nuevo con el mismo objetivo, pero para ese momento Ana ya me había separado varios conjuntos, todos de pollera pues ése era mi deseo.
Ese y otros días siguientes pasé casi toda la tarde vestida de mujer delante de mis amigas, amoldando mis piecitos a los tacos altos, moldeando mis piernas con medias de nylon, luciéndolas atractivas con preciosas faldas, jugando a tener pechos y resaltarlos con sostén, etc.
Pero me seguí faltando algo esencial: cómo respondería en público. Es por eso que decidimos con las chicas que a la reunión del sábado asistiría vestida de mujer. Y Así fue, en medio de todas mis amigos y amigos, estuve presente en la reunión con una remerita ajustada que resaltaba pechos postizos, una falda tubo de jean, medias de nylon (infaltables, junto a las polleras) y zapatos de taco de unos 7 cms.
La sorpresa de muchos se dibujaba en el rostro de los asistentes, pero nadie hizo muchos comentarios al respecto, sólo algunos chistes al pasar.
Ya en Mar del Plata, y podríamos decir estando preparada para ser toda una mujer, ese viernes a la tarde las chicas dieron inicio a mi transformación: yo ya había elegido una falda de lino blanco, tiro alto, bien ajustada a la cintura resaltando mis glúteos pero con caída suelta hasta las rodillas, súper liviana y súper femenina, como a mí me gustan. Medias de nylon color piel, zapatos de taco alto color rojos (de Ana) haciendo juego con una musculosa roja y un saquito de hilo del mismo color: la vedette era la pollera.... Como tenía el pelo largo, las chicas se encargaron de peinarme y maquillarme, tardaron cerca de 1 hora. Al terminar mi transformación estaba preciosa, me adoraba a mi misma.
Junto con una de las chicas bajé a la recepción, esperando la partida en dirección a la Disco. Esa recepción fue el punto de encuentro de muchos de los chicos que irían a la "Fiesta del Mariposón". Aunque no lo crean pasé practicamente desapercibida, nadie notó que yo sería una de las participantes !
Tomamos asiento en uno de los sillones y no se demoraron algunos "tiburones" de esos que no pierden el tiempo con las mujeres. Yo me sonrojé, no podía creer lo que estaba viviendo. Mi amiga se encargaba de ahuyentarlos, en algunos casos contra mi voluntad.
Como las restantes chicas se estaban demorando mas de la cuenta, mi amiga se dirigió a las habitaciones para averiguar qué las demoraba. En ese instante quedé sola en el sillón, cruzada de piernas, mostrando poco y nada pero insinuando que en mi interior se dislumbraba un corazón sediento de amor. En eso se sienta a mi lado quien finalmente sería Carlos, un chico 6 años mayor que yo, de contextura grande y, a decir verdad, muy simpático.
Comenzó a hablarme y yo, por miedo a que se entere de que era una de las participantes, no le contestaba. Sin embargo insistió, me hacía comentarios graciosos, me piropeaba constantemente. Pronto caí en sus manos y no tuve mas remedio de aclararle que yo era un chico, dispuesto a ganar el concurso.
Para mi sorpresa Carlos me dijo que lo supo desde el primer momento que me vio, y que por eso se sentó a mi lado... No supe qué decirle, era la primera vez que me vestía de mujer en público, y ya un chico me aceptaba como tal.
Sin darme casi cuenta de la situación, en eso llegan mis amigas, todas arregladas, todas diosas. Carlos sólo atinó a decirme: - elígeme a mí para las prendas del concurso. Yo no sabía nada de que habrían prendas en el concurso !!!
Una vez que llegaron los micros nos dispusimos a entrar, pero eran tantos los chicos que querían subir que los asientos se cubrieron rapidamente. Nosotras quedamos paradas en el pasillo, tomadas del pasamanos. El micro se siguió llenandohasta que casi no entraba un alfiler, pero debo reconocer que me encantó estar parada en el angosto pasillo, y que cada chico que pasaba detrás mío me rozaba la cola contorneada por una exquisita pollera (algunos rozes eran practica y literalmente ricas apoyadas, de esas que a una la dejan con ganas de mas).
Ya en la Disco, cuyo nombre ahora no me acuerdo, había poca luz y mucha música. Nos pedimos cervezas mientras bailábamos entre nosotras. No se demoró Carlos en llegar:
- recordá llamarme para las prendas.
Era tan fuerte la música que debía hablarle al oido.
- qué prendas ?
- cómo, no sabés nada ?
Mientras conversábamos estábamos muy cerca uno del otro, por eso yo lo tomaba del brazo.
- no, no se nada, contame !
- No, mejor que sea sorpresa, vos no dejes de elegirme.
- quedate tranquilo que te elegiré. Le respondí.
Seguimos bailando. El no dejaba de halagarme, lo cual me encantaba. Preguntó si hacía mucho tiempo que vestía de mujer y yo le dije que sí, pero siempre en la intimidad. Me alentó a ser yo misma, que era preciosa, que era toda una mujer, etc. etc. Debo reconocerles que me conquistó.
El gran momento llegó, y todas las concursantes tuvimos que subir al escenario, en donde había un "caño".
Primero desfilamos, y así todos los chicos nos chiflaban y se divertían de los mariposones. Recuerdo que yo era el único que tenía tacos y pollera a la rodilla. El resto, un desastre. Sin embargo no gané, pues la elección la definía el público y otro mariposón (horrible por cierto), de un club con muchos mas integrantes, se quedó con el primer premio.
Luego llegó el momento de elegir "compañeros", y al llegar mi turno elegí a Carlos tal como le había prometido. Al subir él al escenario no se demoró en darme un beso en la mejilla y abrazarme por detrás. Yo no sabía qué hacer, pues delante de todos comenzó a apoyarme deliberadamente, cosa que me encantó. Lo dejé ser. Y me dejé ser.....
Las prendas consistían en dos: bailar en el caño, como parejas.
Era de terror ver a mis contrincantes bailar en el caño, yo tampoco tenía experiencia pero debo reconocer que Carlos me llevó perfecto. Me manoseó toda, me apoyaba la cola, me bailaba muy sensualmente, acariciaba mis piernas (envueltas en medias de nylon) al compás de la música, etc. Yo me entregué a él....
Finalmente ganamos el baile del caño, premio consuelo si los hay. También ganamos un champagne que yo quise compartir con mi club, pero Carlos se opuso. Me dijo:
- nosotros lo ganamos (por el champagne) así que nosotros lo disfrutaremos.
Con el premio nos dirigimos a los sillones, ubicados por cierto en un lugar muy oscuro de la Disco. Nos sentamos el uno al lado del otro, con la bebida y dos copas. Me sirvió, brindamos, y seguimos charlando amenamente. Debo jurarles que en aquél entonces no tenía capacidad con el alcohol, así que al terminar la segunda copa ya me sentía mareada. Carlos no desaprovechó la ocasión y me abrazaba mientras me hablaba rozando sus labios en mis mejillas, en mis orejitas... Yo comenzaba a excitarme tremendamente, y se lo hacía notar.
No habíamos terminado la botella de champagne cuando Carlos, en uno de mis descuidos, me tomó del cuello y me partió la boca de un sabroso, exquisito beso que hasta el día de hoy recuerdo. Fue en ese instante en el que me entregué por completo. Nos abrazamos y nos besamos descaradamente, sentía su lengua recorrer toda mi boca... wwoww...
Al ver que yo estaba totalmente entregada tomó una de mis manos y la llevó hacia su pene. Primero me resistí pero luego me brindé por completo.
Después de unos 30 minutos de "matarnos" en los reservados él decidió llevarme a un lugar mas privado, a lo que accedí. Se paró, me tomó de la mano sin importar lo que digan los demás y nos dirigimos hacia la puerta. A esa altura yo ya era su hembra y estaba decidida a hacer lo que él quisiera.
Paró un taxi, me abrió la puerta como todo un caballero y nos dirigimos de nuevo hacia el hotel. En el asiento del taxi nos seguimos besando y besando.
A esa altura él acariciaba todo el largo de mis piernas y levantaba mi pollera blanca a su antojo. Yo no oponía ninguna resistencia.
Llegamos al hotel. Yo pensé que tomaríamos algo en el bar pero él tenía otros planes:
- pedimos algo desde la habitación. Me dijo. Me tomó nuevamente de la mano y me llevó como quien lleva un chico a la escuela. Yo, sin pensar, seguía sin oponer resistencia. Estaba viviendo un sueño hermoso y no quería que se corte.
Ya en la habitación yo me senté en una de las camas, mientras él pedía otro champagne por teléfono.
Crucé mis piernas, acomodé mi falda ampliándola todo el largo de la tela y, cansada, me recosté sobre la cama. No pasó un minuto que Carlos ya estaba encima mío, besándome y acariciándome mas y mas. Un momento precioso que jamás olvidaré.
En eso llegó el champagne, y seguimos bebiéndolo.
No tardó Carlos en querer quitarme la pollera, pero allí si me opuse.
- no vas a dejarme así ! Sugirió.
- no, pero no quieras quitarme la pollera, ya que ésta es la que me hace sentir toda una mujer.
Lo empujé hacia la cama, dejándolo recostado boca arriba lo monté como quien monta un caballo y comencé a moverme lo mas sexy posible.
Reconozcamos que mi experiencia era nula... ¡¡ era mi primera vez !!
Sentí por enésima vez todo lo duro que estaba su miembro en el centro de mi cola, y eso me ponía mas loca. El no aguantó mas, se levantó y besándome en todo momento se posicionó encima mío. Fue allí cuando abrí mis piernas y dí rienda libre a todos sus deseos.
Tenía mucho miedo, pero en cuestión de minutos me dio vuelta, me hizo ponerme en cuatro, levantó mi falda blanca poniéndola sobre mi espalda dejando ver la minúscula tanguita que llevaba puesta, la cual corrió con uno de sus dedos.
Sólo atiné a apoyar mi cara en la almohada, y a esperar que él haga y deshaga a su antojo.
Escupió mi ano, chiquito y temeroso por entonces, varias veces mientras introducía primero uno y luego dos de sus dedos. Advertí que mientras jugaba con mi culito se puso protector.
Ya cuando sus dos dedos tenían libre acceso a mi parte mas íntima, y yo gimiendo como una loca, sentí como me sujetó fuertemente de mis caderas y con un envión introdujo su precioso pedazo de carne en mi hoyito, haciéndolo dilatar al máximo y provocando en mí un grito que jamás antes había pegado.
Al principio sólo entraba una pequeña parte de su miembro, con los minutos casi la mitad pero finalmente lo sentía todo dentro mío. ME COGIO tantas veces como pudo y fue el día mas feliz de mi vida. Yo era su hembra y aoraba serlo.
Sin siquiera llegar a erectarme acabé en mi bombacha, él siguió bombeándome a su antojo hasta que luego de unos quince minutos y por cierto varias posiciones (todas elegidas por él) su verga se hinchó al máximo y acabó dentro mío.
Yo ya estaba desvirgada, y ese era mi deseo.
Esa noche volvió a cogerme. Y durante todo el fin de semana en Mar del Plata me penetró cuantas veces pudimos. Yo me vestí de mujer casi continuamente: era su mujer, era su hembra y su amante. Ese fue mi deseo y se cumplió.

Ver más relatos eróticos