Mi nuevo trabajo

enviado por Crossflor

Trabajando cobraba poco y nada. Con el aporte que hacia en casa el sueldo no me alcanzaba para nada, y encima me consumía muchas horas, y no me dejaba tiempo para mis deseadas transformaciones.
Una noche, cenando con Adolfo, le transmiti mi deseo de conseguir un nuevo trabajo, incluso para dedicarle a él todo el tiempo que pudiéramos compartir como pareja.
Fue alli cuando Adolfo me dijo que Mario, aquél sesentón con quien había bailado perreo, había abierto un centro de belleza. Le pedí que me arregle una entrevista de trabajo.
Fui un martes a la mañana al centro, a la entrevista. El centro era un edificio de 2 plantas, reciclado a nuevo, que tenía un par de empleadas administrativas que usaban un uniforme precioso: falda tubo, camisa blanca y zapatos de tacón, como a mí me gustan.
Al centro llegué vestido de varón, lo que términó siendo un error: me anuncié en la recepción, y esperé en los sillones sentado. Una de las niñas me dijo que el Dr. me esperaba en su despacho, sito en el primer piso. Subí las escaleras, golpee la puerta, y escuché:
- adelanteeeee
Abro la puerta, y veo que Mario pone cara de asombro...
- Adolfo me pidio trabajo para Florencia, vos quien sos ?
- Yo soy Florencia. Le respondo.
- Yo no veo a Florencia, a quien conozco. Veo un chico afeminado a quien no empleare. Si quieres un empleo aquí tendrás que llamar a Florencia.
- Bueno, no sabía Mario que Ud. entrevistaria a Florencia. Si me presta un uniforme en media hora puedo convertirme en florencia. Tengo mis pinturas en mi bolso de mano.
- Espera entonces. Me contesta
Llama por el interno a una de las asistentes, quien llega inmediatamente.
- Por favor, fíjate si en el depósito del altillo tenemos un uniforme para Florencia. Le dice
- ¿ quien es Florencia ? pregunta la asistente.
- Ella ! y me señala a mí.
Yo me puse colorada, y no levantaba la vista de vergüenza.
- Ven, acompañame. Veamos que tenemos en el depósito.
Me levanto y sigo a la asistente, quien me dijo su nombre: Ana. Entramos al depósito, y revisando el armario me consigue una camisa de recambio, una falda tubo azul, de uniforme, pero que las chicas no quieren usar porque es larga hasta las rodillas, y conseguimos unas medias color piel, en desuso porque estaban corridas. Pero como era para la entrevista, igual me servirían.
- cuánto calzas ? Me pregunta Ana
- 39
- Bueno, vístete y prepárate para la entrevista, que voy a comprarte unos zapatos. ¿ como los quieres ? ¿ altos ?
- Me encantan los tacos altos.
En eso Ana sale del altillo, y yo doy inicio a mi transformación: no tenía mi sostén, por lo que no pude simular pechos, pero igual me puse desodorante femenino, la camisa blanca casi transparente, las medias aunque corridas, dejando la parte sana hacia adelante y por último la falda tubo, la que era de tiro alto e igualmente llegaba casi casi a la rodilla. Me quedaba muy justa, lo que me dificultaba caminar. Mientras esperaba los zapatos me pinté los pómulos y los labios, delinee mis cejas y peiné mis pestañas. cuando llegó Ana no podía creer mi transformación....
- wow ! qué bonita te ves Flor !
- gracias Ana. ¿ conseguiste mis zapatos ?
- Sí. Toma.
mientras me calzaba los zapatos nuevos, lamenté haberme olvidado la peluca. Por lo que le pedí a Ana que me anuncie nuevamente ante Mario, pero esta vez como florencia.
Mario mandó llamarme, y bajé al primer piso, a su despacho nuevamente. Golpeo la puerta y escucho:
- adelanteeeeee
Abro la puerta, y con vergüenza no levanto la vista. Doy 2 pasos y le digo:
- Perdón Mario, pero olvidé la peluca
- Ven, pasa y sientate en la silla.
Camino hacia el escritorio, corro la silla y me siento en ella, esperando que él inicie la entrevista. Mario se levanta de su sillón, rodea el escritorio y se sienta en la otra silla, a mi lado.
- Deseas trabajar aquí ? me pregunta
- Me encantaría. Le con mucha timidez, sin levantar la vista, con las rodillas bien juntitas y las manos sobra la falda.
- ok. Veamos Cómo trabajas. Me responde.
En eso Mario se levanta, me toma de la mano y me hace levantar de mi silla. Levanta mi mano sin soltarme y con la otra mano me hace girar sobre los zapatos de tacón. Doy un giro, y otro.
- Estas preciosa. Ve del otro lado de mi escritorio, abre el segundo cajón y trae lo primero que ves. Yo obedezco, abro al cajón y veo unos preservativos. Lo miro con cara de asombro.
- Sí, traelos. Y despreocupate, que ya hablé con Adolfo.
Tomo un preservativo, y me dirijo hacia él.
- Entiendo que sabes usarlo. Me dice
- Pero Mario Ud....
- Nada !! Abrelo !! y mientras lo abro me hace sentarme nuevamente. Yo estaba exhausta ! Él se recuesta sobre el escritorio, se baja la bragueta de su pantalón de vestir y corriendo el calzoncillo saca un terrible pene de unos 20 cms... ¡¡ enorme !! y me dice:
- Veamos que tan bien trabajas. Si quedo satisfecho el trabajo es tuyo. Y la paga será el doble.
Acerco mi silla, y sin pensarlo 2 veces, tomo con ambas manos ese pedazo hermoso de carne y empiezo a pajearlo, para que demuestre todo su esplendor. Al tomar tamaño, empecé a besar ese pene asombroso, primero su glande para luego lamer todo su tronco grueso y venoso. Mario agarró su teléfono celular y empezó a sacatme fotos mientras degustaba esa pija que cada segundo tomaba mas color. Lamerlo entero, y saborearlo era la consigna. Cada vez que Mario me tomaba de la nuca y me propinaba embestidas me provocaba ganas de vomitar, pero no importaba. Yo tenia mis manos sobre la falda, y sólo me dediqué a chupar y chupar. En una de esas, cuando pensé que Mario iría a acabar en mi boca, saca su pija de mi boca y tomándome de los brazos me levanta y me lleva hacia su boca. Comienzs a besarme la boca, primero despacio para luego mas fervosoramente, yo paso mis manos por su cuello y le correspondo cada uno de los besos de lengua que me daba. Yo estaba re caliente y quería mas... El me abrazó por la cintura y me llevó con fuerza hacia su cuerpo. Su palo bien erguido y con la cabeza al viento chocaba con mi falda. Sus manos comenzaron a caer lentamente hasta mis nalgas, las que empezó a acariciar, y luego con mas fuerza puso su mano derecha dentro de mi culo, y sus dedos parecían querer perforar la pollera, cuando en eso suena el telefono:
Atiende con su mano izquierda y, sin soltar mi culo -tomado con la mano derecha- le grita a Ana:
- No estoy para nadieeee ! Estoy en la entrevista co Florencia ! y cuelga el tubo.
Enojado, con su mano izquierda corre todo aquello que tenía en el escritorio, haciendo que caiga al suelo, me pone contra el escritorio, y me empuja ferozmente contra él, del mismo modo que cuando estábamos bailando perreo. Yo me di cuenta de cual era su deseo, por lo que sin levantar la cabeza del escritorio (la cual estaba presionada por la mano izquierda de Mario) levanto mi falda azul y corro mi vedetina hacia un costado. Mario me suelta, se agacha detras mío y comienza a lamer mi culito, que a ese entonces ya estaba deseoso de una verga dura y venosa. Empecé a gemir como una loca, pies su lengua me generaba mucho placer. Mientras gemía veo que Mario se levanta, saliva sus dedos y comienzs a introducirmelos, logrando que mi hoyito tome el tamaño suficiente como para permitir la embestida de su miembro.
Abro las piernas, y mientras gemía le suplico:
- cogeme por favor, rompeme bien el culito y haceme tuya....
y sin dudarlo, en el primer intento me ensartó su pija de modo tal que me hizo gritar como una loca... Empezó el bombeo a full, pero era tan grande su pene que me producía ardor profundo...
- Me duele, me duele !! le digo casi llorando
- Mejor, eso quiere decir que te gusta putita
- Si si, me encanta
Siguió duramente con sus embestidas, y yo sentía que su miembro me llegaba hasta rl centro de las entrañas, me encantaba.
En eso quita su pija de mi culo, y me grita:
- chupa, chupa
Me doy vuelta, muy dolorida, pero bajo mi falda, estirandola. Luego me pongo en cuclillas y comienzo a lamer nuevamentr ese riquisimo pedazo de carne, hasta que me toma de las orejas, y bombeandome en la boca se acaba una infinita cantidad de semen, que bastante logré tragar, pero el resto desbordó mi boca y cayó por mis labios hacia la falda azul.
Con una eterna cara de placer, Mario da 2 pasos hacia atras y se sienta en la silla
- permitime limpiarte
Me arrodillo delante de él, tomo su pene ya flácido y lo limpio todo con mi lengua. También le limpio los pendejos, lamiendo toda la zona y saboreando cada gota de semen que encontré por allí.
Ya limpia toda la zona, me levanto, vuelvo a estirar mi pollera y me siento en su pierna derecha. le doy un beso en la boca, y le pregunto:
- Tengo el trabajo ?
- Por supuesto !! Y paga doble, como te prometí.

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