El novio de mi hermana es travesti

enviado por anónimo

Decidí no contestar ni tocar otra vez, así que se estaba depilando, y además estaba el afeminado de su novio, he decir que me caía mal que mi hermana tuviera novio, con solo imaginarme que este tipo la manoseara… y de pronto se me ocurrió una idea, le fastidiaría un rato mientras mi hermana salía de la regadera, me la iba a pasar de pelicula, porque cuando se trata de depilarse las piernas mi hermana por lo menos se lleva una hora y media o dos, así que…

Dónde se encontrara ese Fermín, de seguro estará en el cuarto de Mónica, decidí sorprenderlo, pero por más que trataba de girar la perilla, no podía girarla, traje una tarjeta de mi mochila y volví a intentarlo, pero despacio y cautelosamente, ya que quería sorprenderlo… No sé si fue el o yo, o ambos los sorprendidos, les describo la escena:

Yo un chico con cuerpo atlético y en trusa observando a través de la puerta a un chico de 18 años delgado, tez blanca, vestido con la ropa interior de mi hermana, maquillado como una nena y además posando en el espejo… ahora que lo veo bien, se veía divina!!

Fermín o como se llamaba a si mismo: Samanta, empezó por contornearse de un lado a otro realizando gestos por demás femeninos, poses por demás sugerentes y provocativas semejantes a cualquier modelo de pasarela que se jacte de respeto a nivel internacional, además lo que me dejo sorprendido, si aun se podía más, era que empezaba a cachondearse ella misma lambía el dedo corazón como si se tratase de un pene, lo succionaba salvajemente… y en eso un falso recargón por mi parte, y se abrió la puerta

Imagínense esto: Yo en trusa con mi miembro a más no poder, y un chico vestido de nena con un dedo metido en la boca

-Pero qué significa esto Fermín, dije estupefacto.
El no se movía, trataba de cubrir con sus delicadas y femeninas manos su cuerpo hermoso y curvilíneo, trataba de proteger su cuerpo de mi mirada lujuriosa…
El solo alcanzo a decir:

-Por favor no se lo digas a nadie.

Yo no se que pasaba por mi mente pero la imagen de Fermín vestido de niña, y la idea de que era Fermín era un travestí, me puso súper cachondo, y creo que él lo noto, ya que en mi trusa se notaba mi enorme erección, la cual no podía ocultar… Y al parecer a Fermín no le desagradaba lo que veía…

-No te preocupes, de hecho me gustas como te ves… pero dime, porqué lo haces.

-Lo hago por que me siento toda una mujercita, y tú hermana me esta ayudando a mi transformación femenina, pero para ocultar las apariencias decimos que somos novios.

Yo no me imaginaba que Fermín era un travestí, siempre había notado algo femenino en él, pero nunca imagine que tanto era su instinto femenino, además mi hermana era su cómplice… cavilaba todo esto mientras Fermín ya se había acercado y empezaba a sopesar con sus pequeñas manos mi miembro.

-Sabes?, quisiera probarte.

Y acto seguido se hincó y extrajo mi mástil en un santiamén, lo observo detenidamente, lo olfateo, lo degusto a placer, se deleitaba jugando con mi macana mientras que yo no podía mantenerme por más tiempo de pie, y en un santiamén lo sujete fuertemente de la cabeza y empecé a eyacular dentro de su boca. Mi excitación apenas empezaba a tomar rienda, me levante, cargue a Samanta y la recosté en la cama de mi hermana, empecé por recorrer lentamente sus pies con mi lengua, desde el talón hasta el dedo meñique, después seguí con sus piernas, hasta llegar a su entrepierna en donde la gire y empecé a lubricar su lindo trasero… mientras realizaba todo esto Samanta no había comentado nada, hasta que escupió de su boca toda mi eyaculación y la deposito en sus manos para después usarla como lubricante anal, se lo embadurno frenéticamente mientras que con la otra mano libre hacia lo mismo con mi verga, una vez hecho esto la penetre lenta y pausadamente, el ritmo iba en aumento hasta que una vez más descargue mi néctar en sus entrañas. Caí pesadamente sobre su cuerpecito, y unos aplausos me levantaron de mi letargo, como si se tratase de latigazos ejecutados por un sorpresivo verdugo.

-Bravo!!, Bravo Samanta!! Has dejado de ser virgen, y que mejor hombre que mi hermano.
Samanta se incorporo sonriente a darle un abrazo a mi hermana, mientras que yo no sabía como actuar.
-Vamos Demian, no es para que te avergüences, de hecho, Samanta y yo, estábamos buscando la forma de convencerte para que "le hicieras el favor"
-Nos es que me avergüence ni mucho menos, sino que estoy pensativo en otra cosa…
-En qué.
-Creo que estoy enamorado de Samanta.

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