La estética de Diana

enviado por Frankie

Todo empezó vía mail, conocí a un contacto, que me contacto por mi relato anterior, me preguntaba de mi aventura con Tania, la trans de Tlalnepantla, para no ir tan lejos, me conto de una tv que se llama Diana, que tenía una buena verga y que era en demasía cachonda.
La verdad no me animaba, no porque no quisiera, simplemente porque no sabía como la debía abordar, entonces me decidí, fui a comprar un tanguita rosa y un body negro de encaje con abertura en la entrepierna, me depile la verga y mi anito.
Después me dio una buena lavativa, me puse la ropita que compre primero el body de encaje que me queda bien ajustadita y por ultimo mi tanguita rosa.
Me sentía toda una nenita, tenía la tanga que se escondía en mi culito, estaba súper excitado, sentía mi cuerpo vibrar y que me faltaba el aire de la calentura.
Me puse unos jeans una playera de manga larga, sentía que en la calle todos se percataban de que tenía debajo de mi ropa de nena.
Cuando llegue estaba haciendo un peri cure, a una señora, se veía hermosa Gina alta delgada, cabello largo con una cola de caballo, rubia. Una tetas grandecitas antojadizas, que se asomaban de su blusita de tirantes y un pantalón pegadito de mezclilla, no era tan joven pero lucia bastante atractiva.
Yo temblaba pase y me dijo.
Diana: si quieres te atiendo, que te voy a hacer.
Frankie: Un corte pero espero no tengo prisa.
Diana se dedico a la señora, le estaba ya pintando los dedos de las manos. La señora después de unos 20 minutos por fin se puso de pie, le pago y se fue.
Diana: Pasa, como lo vas a querer.
Me coloco la bata para cortarme el pelo le dije.
Frankie: yo quiero otra cosa.
Le puse la mano sobre su pene.
Diana: Ya veo, ven cielo. Así que tú quieres otra clase de servicio.
Me llevo al baño.
Diana: Cierro y ahorita jugamos.
Se desapareció y escuche como bajo la cortina, todo se puso más obscuro, yo me estaba quitando ya el pantalón y la camisa.
Diana: Sal ya cerré la estética.
Cuando me vio Diana.
Diana: si eres toda una dulce nenita, pero mírate, ya sabias a lo que venias, que linda putita.
Le puse la mano sobre su verga, que aun estaba guardada en su pantalón, ella se acerco a mí y comenzó a besarme y me comenzó a sobar las nalgas.
Diana: Mira me caíste como llegada del cielo tenía una ganas locas de culearme una nena como tú, llegando a casa me iba a hacer una chaquetita.
Se quito el pantalón con una sola mano, traía una tanguita negra, que ya estaba mojada y dejaba ver su marcado paquete, al cual me lance como una desesperada y se lo saque de su pequeño calzoncito.
Sin meditarlo me lo metí en la boca y lo recorrí cual fuera un delicioso dulce, ella me tomo con fuerza de la cabeza mientras empujaba su pene hasta mi garganta, yo estaba hipnotizado con el sabor de su verga, estaba emputecido de tener tan enorme bestia en mis labios, de momentos le daba lengua a sus bolas. Lo cual ella celebraba con pequeños suspiros.
Diana: ven súbete en el sillón, quiero que me la sigas mamando, pero t voy a dar dedo
Me puse empinado mientras le mamaba su verga una vez más, ella comenzó a jugar con mi colita.
Alcanzo su bolsa y saco un condón y lubricante, se lo unto en su dedo y siguió dediandome rico, yo suspiraba y esperaba tenerla adentro.
Diana: Ya pendeja déjamela de mamar o me voy a venir, ponte de perrito.
Ya en ese momento tenía tres dedos dentro y me puse de perrito, se coloco el condón y me lo empezó a meter pero la tenía muy grande me hacía daño.
Frankie: espérame métela despacio.
Diana: Si cielo.
Me la acomodo en la entrada y la deslizo, yo me moría de la anchura de ese monstro, ella sintió que estaba entrando con dificultan y paro, se aferro a mi cintura y me dijo.
Diana: Nada de mariconadas, andabas de perra calentándome ahora te aguantas, te voy a culear hasta que me venga.
Con todas sus fuerzas me la empujo entraba y salía. Mis quejas se hundían de la tremenda cogida que me estaba propinando, sentía como me abría en cada embestida.
Diana:
Ya ves putita, si se nota que te encanta ni dices nada.
Me dio un buen rato yo estaba como poseído por el tremendo vergon que tenia dentro.
Diana: Ponte patitas al hombro quiero verte mientras te cojo.
Obedecí y me estuvo taladrando riquísimo, mientras me dejaba caer su saliva en la cara y por momento me mordía los pezones y me masturbaba.
Que delicia de perra que vino a verme, tienes una linda cola, me encanta, cuando después de que les doy una probadita ya no quieren y luego ya no te vas a querer.
Diana Cabálgame nenita que me quiero venir.
Se acostó en el sofá y me senté en ella, de inmediato me tomo de la cintura y me empujaba el pene en un ritmo frenético, yo veía estrellas mientras me masturbaba. Diana en un momento empezó a convulsionarse y terminó viniéndose.
Aun no perdía su erección me apresure para venirme yo también.
Diana: Estuvo muy rico nenita, cómo te llamas,
Frankie: Franco
Diana: ya voy a abrir la estética. Ya vístete.
Me vestí y cuando Salí del baño estaba llegando un señor, solo me dijo luego si quieres terminamos lo del corte de pelo.

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