Pedro

enviado por Pisfilefio

Nuestras pláticas eran sobre temas variados y en muchas ocasiones eran sobre sexo. Teniendo yo veinte años más que él y habiéndome considerado un heterosexual nato, comencé a sentir una atracción especial por él, al grado de desear ir a trabajar para poder platicar con él o cuando menos verlo. Era muy afortunado con las mujeres y me contaba sus experiencias, detallando en muchos casos la forma y posiciones que practicaba con ellas. Yo terminaba muy caliente después de sus relatos y lo manifestaba con una franca erección de mi verga, la cual trataba de disimular. Esta relación se empezó a volver obsesiva desde que coincidimos en el baño y me confesó que había estado hablando con una amiga sobre su próximo encuentro y al describir como se cogerían, se le había puesto dura su verga. Lo encontré acomodándose los calzones y el pantalón pero me sorprendí al ver su hermosísima verga, no era gigantesca pero tenía muy buen tamaño y de una excelente perfección (al menos para mí). Procuraba ir al baño con él para disfrutar disimuladamente la vista de su linda verga, aunque fuera sin erección. Creo que empezamos a romper el hielo entre nosotros, cuando decidimos ir a un table dance. Ese día del show pasé por él, ya que su carro lo utilizaría su esposa. Durante el show bebimos y comentamos sobre las vergas de los bailarines, pero Pablo bebió de más y comenzó a quedarse dormido. Lo llevé al carro y rumbo a su casa tuve la perversa idea de tocar la verga de Pedro ya que él venía dormido y muy borracho. No lo pensé mucho y buscando una calle oscura y sin transito me detuve para después desabrocharle el pantalón y sacar su verga por un lado de los calzones. En momentos musitaba palabras incomprensibles, pero no oponía resistencia a las caricias que le hacía con mis manos. Con una mano tocaba sus testículos y con la otra le masajeaba su espléndida verga. No tardó mucho en erectarse tan rico fierro y con algo de miedo pero mucha determinación me incline para chupársela. No podía creer que estuviera disfrutando tanto meter y sacar de mi boca esa verga tan rica y dura, así como disfrutar el sabor tan rico de sus líquidos lubricantes. No estoy seguro sobre si se dio cuenta quien le mamaba la verga, pero lo disfrutaba mucho emitiendo gemidos y moviéndose para sentir mejor mi mamada, pero al poco rato se vino en mi boca con unos chorros de semen caliente y con un sabor que a mí me pareció delicioso. Trague toda su leche sin desperdiciar ni una gota, le limpié bien su verga con mi lengua y lo medio vestí para continuar rumbo a su casa. Me sentía muy feliz porque había mamado por primera vez una verga y lo había disfrutado mucho, sobre todo porque era la espléndida verga de Pedro. A partir de ese día decidí que buscaría la manera de seguir disfrutando esa verga y esos deliciosos líquidos que emanaban de ella.

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