Enamorada

enviado por Nati

Me despertó él, besándome el cuello desde atrás. Me retorcí apenas para despertarme mientras empezaba a tocarme. Nos habíamos dormido con la ropa puesta así que metió la mano debajo del vestido. Corrió la tanga y empezó a meterme dedos en el culito.
Yo empecé a gemir y me franeleé contra su cuerpo. Alargué una mano y lo toqué. Su pija estaba durísima. En esa posición le bajé el pantalón y empecé a masturbarlo suavemente. Mi culito ya estaba dilatado. Me la metió sin cambiar de posición. Se sintió tan rico que ahogué un gemido muy fuerte.
Nunca la había tenido tan dura. La sentí bien adentro cuando empezó a moverse. Con la mano libre me masajeaba las tetas y me seguía besando el cuello. Me di vuelta para besarlo y él aumento la intensidad. Empecé a gemir adentro de su boca.
Parecía que no iba a parar nunca, me estaba cogiendo tan rico que no lo podía creer. Con una mano le rasguñé el brazo y con la otra empecé a acariciarme la pija, la tenía muy dura. Seguimos así, con ese ritmo un buen rato hasta que acabó. Yo seguí gimiendo un buen rato mientras seguía adentro de mí.
Entonces se salió y me hizo acostarme de espaldas. Agarró mi pija y siguió pajeándome él. Me la chupó un poco y acabé rápido. Chorreé toda su mano y me miró con gesto pícaro. Se llevó un dedo a la boca y lo probó.
_ Es como salado_ dijo.
Esa mañana la que tenía resaca era yo así que volví a dormirme un rato más. Al despertarme almorzamos. Habíamos cogido tanto las dos noches anteriores que, aunque pareciera imposible, preferimos acurrucarnos y quedarnos charlando en vez de coger.
No podía creer lo mucho que me gustaba ese hombre. Estaba hasta las pelotas con él. Hubiera querido que fuera mío. Nos dormimos un rato. Otro llamado de su novia nos interrumpió la siesta pero esta vez en vez de jugar quise seguir durmiendo.
Pasamos un hermoso domingo de fiaca, los dos desnudos en la cama, charlando mucho, viendo tele o durmiendo de a ratos. Vimos la peli que el día anterior no habíamos ni empezado por las ganas de coger.
Apenas hubo terminado hicimos una cena temprana. Sabía que en cualquier momento tendría que irse así que aproveché mis últimos momentos con él. Diciéndole que iba hasta el baño mientras mirábamos tele pasé por el vestidor y me puse un conjuntito de lencería rojo pasión que guardaba para ocasiones especiales y que me quedaba muy sexy y un portaligas del mismo color.
Me pinté los labios de un rojo muy intenso que quedaba muy bien con mi piel blanca y el pelo rubio y me maquillé. También me puse unos tacos aguja que me hacían ver las piernas y la cola muy porno. Cuando salí me miró y vi de inmediato esa lujuria que amaba en él. Sin siquiera apagar la tele se acercó a mí y me partió la boca mientras me agarraba de la cintura y me apretaba contra la pared.
Amaba esa sensación de sentirme atrapada en sus brazos. Mi cuerpo era suyo, y lo tocó por todos lados hasta cansarse. Me levantó y le rodeé el cuerpo con las piernas. Me siguió besando así hasta que me llevó hasta la cama y me acostó.
Se dejó caer sobre mí y me siguió besando. Me sacó el corpiño y me dio una chupada de tetas hermosa. La tenía muy dura otra vez, y él también.
_ Date vuelta, putita_ me dijo al oído_ Papi quiere cogerte.
_ Si, papi. Por favor cógeme, no aguanto más.
Me puse en cuatro y agité el pelo mientras me daba vuelta a medias. Me bajó la tanga un poco. Puso su pija hermosa en mi culo y empujó hasta meterla. Yo estaba en el cielo. Empezó a cogerme bien duro mientras lo miraba a los ojos y empezaba a gemir como una gatita en celo.
Me empezó a dar chirlos en la cola, en ese límite delicioso entre el placer y el dolor. Mi colita se enrojeció pero yo le pedía más. Me encantaba poner caritas de puta para él y hablarle como una nena malcriada como a él le gustaba.
_ Te gusta cogerme, papi? Te gusta tu putita?
_ Ay, me encanta, bebe. Me encanta. Te voy a hacer mía.
Me dio duro así un buen rato hasta que acabé sobre la cama. Era increíble lo rico que me seguía cogiendo. Me agarró del pelo y me siguió dando un buen rato hasta que pensé que me iba a hacer acabar otra vez. Pero antes la sacó y sentí que el lechazo me caía sobre la espalda.
Satisfecha, me dejé caer en la cama y él se acostó a mi lado, recuperando el aliento. Me encantaba atender así a mi macho, que se vaciara en mí todas las veces que pudiera.
_ Voy a dejar a mi novia por vos_ me dijo, medio en broma, pero tuve la esperanza de que atrás de la broma hubiera algo de verdad.
_ No, papi_ le dije. Le di un beso_. No la dejes. Es más rico andar de trampa.
Desde ese primer fin de semana increíble somos amantes. Cada vez que tiene un segundo en el que puede escaparse de su novia viene a verme, varias veces a la semana, o me busca para irnos a algún telo. Algunas veces vamos al boliche gay al que fuimos ese sábado y otras veces me busca a la salida para irnos a coger. Incluso a veces se escapa del trabajo en alguna mañana de la semana para hacerme el amor y después se va.
Me encanta lo pervertido que es para el sexo. Hemos hecho toda clase de cositas ricas. Hemos cogido en lugares públicos, con disfraces y roles, hemos fingido que me viola, hemos hecho tríos con hombres (le encantó verme gozar con otro hombre y después cogerme de a dos), con otra chica trans y con una mujer también,
Detesto admitirlo pero estoy muy enamorada de él. Amo coger con él hasta el punto en que me imagino con él cuando tengo sexo con algún otro hombre. Quisiera que deje a su novia por mí pero dudo mucho que lo haga. Mientras tanto me conformo con ser su mujer y satisfacerlo en la cama.

Ver más relatos eróticos