Soy lo que soy...

enviado por May

Es difícil catalogarme, ponerme un nombre, describir que soy. Podría decirse que soy heterosexual, con cierta inclinación hacia el sexo pasivo como mujer. Desde chico recuerdo tocarme, imaginar que era una chica deseada, recorría mis genitales pensando en una figura masculina que me poseía y me hacía suya. Ya de grande, le sacaba la ropa interior a mi hermana, y cuando estaba sola me vestía de mujer; era hermosa, y me gustaba. El contacto de mi piel con la suavidad de la ropa femenina, las tangas apretadas sobre mi cola, ser suave, ser mujer.
Hoy tengo novia, un trabajo normal, una vida común. Pero sé que una vez por mes dejo todo atrás, para transformarme en May.
No tuve muchas personas dispuestas a mi juego, pero se dónde buscar y como.
El mes pasado, ante la falta de pareja para disfrutar de mi feminidad, decidí llamar a una escort trans. Le explique mi rollo, y con gusto accedió a mis pedidos.
Fui hasta su departamento, limpio, prolijo, con cierto toque femenino. Era un 4 piso a la calle, frente a una plaza de la Ciudad. Ya se veían las ultimas luces del día, y las estrellas empezaban a brillar tenuemente. Yo estaba vestido como cualquier hombre de ciudad que sale de trabajar, mi secreto era lo que llevaba debajo de mi ropa y mi bolso. Por suerte tengo un cuerpo bastante femenino, soy delgado, de estatura mediana y rasgos delicados. Me depilo toda, y me crece muy poca barba. Esa noche llevaba una tanga bien ajustada, portaligas, medias de red. En el bolso, un vestido sexy largo con transparencias y escote en la espalda. Bajo a abrirme un hombre alto, rasgos amables, pelo corto, camisa blanca. ?Hola May?, me dijo, ?Sofi me conto todo de vos. Se de tus gustos, y si accedes podría unirme a la fiesta?. Lo salude, no dije nada, nos dirigimos al ascensor y una vez a dentro le acaricie su miembro que abultaba por el pantalón (sentí como latía mi ano mientras lo hacía) y le susurre al oído: no me aguanto de sentir tu pene en mi agujerito?
Nos abrió Sofí, con todo listo para grabar nuestra fiesta privada. Charlamos un rato, tragos de por medio (mi novia pensaba que estaba en una despedida de trabajo), y Sofí me enseño el camino del baño. Sofí se dirigió a su habitación para cambiarse. En el baño me higienice, termine de vestirme, y salí. Ya la luz del departamento había desaparecido. Matías, era fotógrafo profesional, y había montado un pequeño set para nosotras. Sofí estaba divina, un short de jean ajustado, una camisa atada con un nudo, y zapatos de tacón. Salí con mi vestido ajustado, supe que me miraban con deseo, Matías se acercó a darme un beso en la mejilla, y comenzaron los flashes. Desfilamos, poses sexy, nos acercábamos cada vez más con Sofí, besos cariñosos, caricias inocentes?Matías no dejaba de tocarse su miembro a través del pantalón. Matías dejo la cámara, me tomo por la espalda, Sofí me besaba el cuello mientras él me apoyaba desde atrás. Estaba extasiada, Sofí se sacó la camisa, dejando expuestos sus pechos. Los acariciaba con suavidad, mientras Matías se frotaba con mi cola y gemía como loco. Mi ano ya estaba húmedo, deseando ser llenado. Me sacaron mi vestido, Sofí quedo desnuda, y desabrochamos el pantalón de Matías. Bajamos su bóxer, y salió un pene erecto, duro, hermoso. Sofí lo agarro con su mano y me lo llevo a la boca. Sentir ese glande palpitando en mi boca fue la gloria. Lo sentía hasta la garganta, mientras mi lengua lo acariciaba, tratando que entre todo en mí. ?Que linda putita resultaste ser? me decía Sofí, mientras me pajeaba y me acariciaba el ano. Entro un dedo, después dos, hasta que sentí el pene duro puerteandome la cola.
?déjame a mí, que se lo dejo bien abierto, así después tomas mi lechita de su cola?. Me llevo al sillón, me puso en cuatro, y despacio me lo fue insertando. Como gemía de placer, mientras Sofí y Matías se besaban. Esa hermosa Trans se puso debajo mío, y empezó a succionarme en pene. Se tomó cada gota de líquido que salía de él. Matías me bombeaba, yo gritaba de placer con cada estocada. ?Haceme tuya, toda tuya?, le decía. Eso hizo que se excitara más, hasta que no pudo aguantar, y descargo toda su leche dentro mío. Sentía cada gota caliente llenándome. Me acosté, y Sofí me lamio todo el ano.
Nos quedamos tirados en el suelo, riéndonos y recuperándonos. Tomamos algo más desnudos, Matías se recuperó y se lo chupamos un rato más entre las dos.
Nos bañamos todos juntos, se la mamamos a Sofí con delicadeza, y una vez cambiados nos despedimos con un beso de a tres en el ascensor.
Este fue el primer relato que me atrevo a escribir. Ya pondré más historias de May, la chica que se enamoró del buen sexo.

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