Obligándome a travestirme

Enviado por Micaela

Soy Gaston y tengo 20 años actualmente. Todo comenzó entrando en mi adolescencia, tendría yo unos 10 años y siempre jugábamos con un primo en ese entonces estaría en sus 13.

En las tardes íbamos a su casa a jugar, quedaba cerca de la mía, su madre no estaba y su padre falleció. El era hijo único y pasaba sus tardes solo ahí y yo lo acompañaba. Tenia un montón de juguetes y cosas para hacer.

Una tarde se dio por jugar a las atadas, yo le ate a un poste con sus manos en las espaldas con una cuerda que tenía el intentaría desatarse después el lo haría conmigo. El que no lograra desatarse tendría una prenda. Obvio el gano y yo perdí, entonces antes de desatarme me dijo que yo sería su putita de ese preciso momento. Me resistí mas el se negaba a desatarme.

Yo seguía atado a la columna mirando a la casa, sentí un ruido raro detrás mio y deje de oír su voz. Tardo unos minutos, supe que salto el tejido de la vecina y le robo unas ropas femeninas del tendal. Al volver me las mostró, una mini de yean, una bedetina rosada, un corpiño también rosa y un topcito blanco. Me dijo lo vas a usar o te vuelvo a atar y antes de hacerlo me saco el pantalón corto y mi calzoncillo, me puso la bombacha y la pollera después me libero.

Me termine de cambiar, me puse el corpiño uno armado y lo relleno con unos zoquetes después el top sin mangas que dejaba al descubiertos la tira del sostén. Quede toda una niñita entonces tomo las pinturas de su madre y me maquillo.

Me llamo Micaela y me obligo a servirle la merienda y hacer unas cosas que su madre le dejo encargado. Lo ultimo queme pidió fue que lavara los servicios, casi al finalizar se acerco a mi por detrás, me rodeo la cintura con sus brazos y me empezó a decir cosas obscenas, como que linda estas perra, mica te voy a partir en dos, vas a probar mi verga y seras mi putita de ahora en más.

Me cargo y me llevo a su cuarto me besaba mi cuello, mi hombro, me tocaba mis nalgas y mi pene por sobre la falda, al llegar me tiro sobre su cama boca abajo, se recostó sobre mi y me dijo ahora seras mía. Me subió la mini y me bajo la braga, se bajo su pantalón y empezó a refregar su miembro por la sanja del culo. Metió sus dedos en mi boca y los llevo a mi agujero, apoyo la cabeza de su pija y pujo, entro la mitad en esa embestida, yo solo apoyaba mi cabeza sobre la almohada y el sobre mi, estuvo largo rato así. Me dijo ahora cambiaremos de posición, es hora de tu biberón me pone boca arriba y me la ensarta en la boca hasta el fonda, así de una, y empieza a correrse. No tuve más remedio que tragar, el sabor inundo mi garganta agrio, dulce pis y su textura espesa cargada, fue un montón lo que largo. Comento hace mucho que no cojo tan rico gracias preciozura.

De ahí en adelante fui su putita, Micaela.

Otros Relatos Eróticos de Chicas Trans

Sofía...
Relato enviado por Víctor11
Me levanté aquella mañana casado y cansado...me explico. Casado porque el día anterior se celebró mi boda y cansado, pues de follar y dormir poco. No se lleven a equívoco, no con mi mujer sino con su prima. Suena raro, pero les prometo que así es.

Mi mujer seguía durmiendo, como no! Caminé desnudo hasta el baño de la Suite y me dí una ducha. Después de vestirme y comprobar que Ana seguía dormida, bajé a desayunar el restaurante del hotel. Reconocí a algunos de los invitados de mi boda. Hubo gente que se paró a darme la enhorabuena, pero ella no estaba. Habría pedido el desayuno en la habitación, supuse. O ¿se habría ido? ¿Le pudo molestar algo? Espero se hubiese agobiado por haberse acostado con el marido de su prima. Fue ella la que se insinuó y la que lo empezó todo.

Dejé de darle vueltas y me concentré en mi café y mis tostadas. Al volver a levantar la vista vi a mi mujer que entraba en el restaurante buscándome con la mirada. Yo no hice ningún gesto que delatase mi posición. Su cara lo decía todo y la mía supongo que sería un poema. Se acercó y con un “Buenos días” muy tímido se sentó en la mesa.

-Cielo, te prometo que...- comenzó a disculparse, pero la corté.

-No quiero hablar de ello y mucho menos en un restaurante lleno de invitados de nuestra boda, en nuestro primer días de casados- Sentencié, bajando de nuevo mi mirada hacia las tostadas. Ella se levantó y se sirvió su desayuno. Terminamos el desayuno entre frases banales y educadas.

El día transcurrió tranquilo. Para ser mi primer día de matrimonio se respiraba poca felicidad.

No vi a Sofía en todo el día. Me sentía raro, por un lado me apetecía verla pero por otro no quería. No podía repetir lo de la noche anterior el segundo día de matrimonio. ¿Que clase de persona era?

Con la atmósfera que se respiraba entre mi mujer y yo no me propuso sexo de ningún tipo. Mejor, no me apetecía. Aún estaba enfadado.

El salón era uno distinto del de mi boda, mucho más pequeño. Si, era en el mismo hotel, pero la sala tenía una decoración diferente, rodeada de cortinas. Una cortinas grandes y rojas, que supongo que utilizarían para separar ambientes. Quedaba ya poca gente, comparado con la boda, claro.

Ya sentados en las mesas, mi mujer me pidió que la dejase tomarse una cerveza, que sólo sería una. No me gustó. Me había prometido no beber, pero tampoco soy quien para prohibir nada a nadie. Ya estábamos algunos bebiendo cuando entro un grupo de gente que se había quedado rezagada en el vestíbulo y allí estaba ella. Sofía llevaba otro vestido pero esta vez era negro escotado y sin una arruga. Se podía leer su cuerpo perfectamente.

Se sentó al otro lado del salón. Estaba hablando con una señora mayor cuando levantó la mirada y me miró fijamente. Sonriendo volvió a mirar a la señora y reanudó su conversación. Me había visto y me había sonreído. No pensaba hacer nada con ella, aunque me gustaba mucho y fantaseaba con ello. Me lo había prometido a mi y a mi matrimonio, ya que mi mujer estaba haciendo el esfuerzo de no beber.

Demonios! Me había despistado, ¿cuanto...Dos minutos? Y ya se había pedido otra. Mi mirada lo dijo todo, pero a ella le dio igual. Me dio un beso y me dijo:

-Cariño entiéndelo, estamos en un cumpleaños- Y para cuando nos levantamos de las mesas para bailar y dar los regalos al abuelo ella ya llevaba 5 cervezas y se había pedido un Whisky. Una vez más terminaría borracha.

-Hola- Me dijo una voz a mi espalda. Me giré. Era Sofía. Se había escurrido entre la gente y se había acercado a mi. Ana no se percató de que estaba allí, andaba cerca de la barra con su tío.

-¿Donde estabas?- pregunté sonriendo. -No te he visto en todo el día-

-Me escapé y fui a pasar la mañana a un pueblo cerca de aquí- Me dijo con voz dulce. -He tenido que ir sola- Me dijo.

-Yo te hubiera acompañado- Dije. Vaya! Pues si que ha durado poco mi promesa...

-Eres un cielo- Dijo -Hubiera estado genial- Me explicó que había un asador genial para comer. Que las mesas estaban sobre césped y que ha comido descalza.

-¿Sigues queriendo volver a verme?- me preguntó.

-Si, ¿Que tal después de la fiesta?- Dije.

-¿Podrás escaparte?- Me preguntó.

-Seguro, Ana va por el segundo Whisky- dije triste, pero...contento. ¿Que sería de mi el resto de mi matrimonio? No quería pensarlo. Desde luego si Ana se lo pasaba bien a su manera sin tenerme en cuenta, yo haría lo mismo.

-Estoy deseando poder chuparte como lo hice ayer- Me dijo Sofía. Y con sólo pensarlo mi polla engordó un poco. Sin que nadie nos viese Sofía tiró de mi y nos metimos entre las grande cortinas rojas. Fuimos a dar a una sala oscura y polvorienta con sillas amontonadas. Allí nos besamos a salvo de las miradas de los invitados. Fue un beso tierno y corto. Agarrados y apretados nuestras lenguas se saborearon mutuamente por un momento.

-Toma, he pedido una copia de la llave de mi habitación, para cuando quieras venir- Me dijo entregándome la tarjeta que hacía de llave allí en el hotel. -Habitación 313- me dijo. Y desapareció entre las cortinas.

Después de asegurarme de haberme limpiado todo el carmín (Sofía iba maquillada), salí de allí y regresé a la fiesta. Nadie se dio cuenta.

Ana ya estaba más borracha de lo que me habría gustado. Me acerqué a ella.

-Ana cielo, ¿Nos subimos a la habitación?- Dije invitándola a dejar la fiesta.

-¿quef difes? Es que quieresf marchaf- Dijo con dificultades para hablar.

-Si anda vamos- Y agarrándola del brazo la saqué de la fiesta, que por otro lado yo no le quedaba mucha marcha. Entramos en el ascensor y Ana se arrimó a mi.

-Quieres que lo hagamos aquí, en el afdensor- Dijo agarrándome el paquete. -Aún puedo sorprenderte- Me dijo.

-Es sólo un piso cariño, no nos daría tiempo a mucho- Se abrieron las puertas y salimos. Caminamos unos metros por el pasillo. Habitación 106. Entramos y ella se echó en el sofá.

-Ven a la cama, no quiero que te duermas en el sofá- dije.

-Tu lo que quieref es marchaf...-Me dijo levantándose y viniendo detrás de mi. Llegamos a la parte de la suite que era el dormitorio y le abrí la cama. Ella se acercó y me besó con la boca abierta. Su lengua torpemente buscó la mía.

-Hagamof el amor- Dijo y se desplomó en la cama.

-Ok. Tu espera aquí, yo voy al baño un minuto- Dije y me fui al baño a mear y quitarme la chaqueta. Al hacerlo noté la tarjeta que Sofía me había dado en el bolsillo de la camisa. Y pensé; “Víctor te debes a tu mujer”. Salí dispuesto a quedarme con Ana y pasar la noche con ella. Mi decepción me llegó desde que abrí la puerta del baño en forma de ronquido. Ya se había dormido. Borracha de nuevo. Ni lo intenté. Recogí mi americana de nuevo y tras dejar a Ana arropada en la cama durmiendo la mona, salí de la habitación hacia el ascensor.

“Ding” la leve campana del ascensor me sacó de mis pensamientos. Salí al pasillo, que era igual que el de la primera planta. Caminé por él, 310, 311,312 y 313. Allí estaba, sólo frente a la puerta de Sofía con la llave en la mano. Me mentí a mi mismo y me dije que sería la última vez que engañaría a Ana. Activé la cerradura electrónica de la puerta con la llave y entré.

-¿Víctor?- Escuché que Sofía me llamaba.

-Si, soy yo- Respondí sin verla por la habitación.

-Estoy en el baño! Ahora mismo salgo!- Me dijo. -Si eres tan amable, me podrías poner una Ginebra de esas que preparas tu tan ricas? Y tu ponte lo que quieras- Me pidió, lo que me pareció una buenísima idea. -Ponte cómodo, salgo en un minuto- dijo.

El mueble bar era más pequeño de lo que era el mio, pero suficiente para un par de copas. Me quité la americana, quedándome en camisa. La Habitación era grande, con una gran cama de matrimonio en uno de los lados. Dos maletas descansaban a un lado de la cama.

Había Ginebra de sobra para ambos, así que preparé dos con hielo y un poco de zumo de limón que me encontré junto a la ginebra. El tintineo de los cubitos era hipnótico, me dejé llevar y pensé en mi vida. En mi trayectoria como persona. ¿Quien me iba a decir a mi que acabaría deseando acostarme con un transexual?

-Te ves muy guapo, ahí pensativo con el vaso de Ginebra- Me dijo Sofía desde la puerta del baño. Levanté la vista del vaso y la vi. Llevaba una camiseta blanca ajustada de tirantes y unas braguitas blancas, nada más.

-Estás muy sexy Sofía- Dije mirándola de arriba a abajo. -Muy sexy- Repetí. Ella rió y se acercó a mi.

-Hola vaquero- Y abrazandome por encima de los hombros, me besó. Fue un beso corto pero húmedo. Yo la correspondí. Si no se quitaba las bragas no se podía decir que no fuese una mujer. Menuda figura. -¿Me has echado de menos?- Me preguntó.

-Pues si he de ser sincero, si- dije. -Me he pasado el día buscándote con la mirada. Pensé que te habías ido, quizá por agobio- Le expliqué.

-¿agobio de qué?- Me preguntó retóricamente. -¿Por lo que pasó anoche? Yo no hice nada malo. Si alguienpodría estar agobiado ese serías tu- me dijo cogiendo su vaso de Ginebra y bebiendo. -¿Te he dicho que no había bebido Ginebra sola nunca antes?-

-Yo no estoy agobiado. No sé como debería sentirme, pero aparte de atraído por ti no siento nada más- Dije seca y sinceramente. -¿Y te ha gustado?

-Gracias...-Dijo, y pensando unos segundos me dijo: -¿Si me ha gustado el qué?-

-La ginebra- Dije riendo.

-Claro que si- Dijo ella sonriendo. -Tu también me has gustado mucho- Y acercándose nos volvimos a besar. Esta vez con paciencia. Con deleite. Sin prisa. Sofía podía ser una mujer muy ardiente cuando quería. Dejé el vaso en el mueble para poder abrazar y acariciar los pechos de Sofía. Ella en cambio no soltó el suyo. Se dejó acariciar.

-Chupame el cuello...- Dijo estirando la cabeza. Yo obedecí. Ella gemía esta vez sin ningún reparo por despertar a nadie. Bebía y Gemía. -Lo haces muy bien cielo, mmmm- Sus gemidos me motivaban para hacer que se sintiese aún más excitada. Mi polla ya estaba dura como una roca. Tenía muchas ganas de volver a ver a Sofía para ver mis reacciones y sensaciones. Eran todas positivas y excitantes. Tenía ganas de tocarla y chuparla.

Deslicé mi lengua por su escote a lo que respondió sacando pecho. Tiré de la camiseta hacia arriba y se la quité.

-Vas muy deprisa vaquero- Me dijo sonriendo. Dio un trago de licor y con la otra mano empujó mi cara hacia uno de sus pezones. -Chúpame este, cielo- Mi boca se abrió para abarcar todo lo que pudo de su pecho, mientras mi lengua jugaba con el pezón. -Maravilloso, que bien mamas!- Decía. Con una mano la agarraba de la cintura mientras con la otra le palpaba el culo. Tenía un culo de lo más fino y suave.

-Deja que ahora te desnude yo a ti- dijo dejando el vaso vacío en el mueble. Dejé su pecho y me estiré. Ella me desabrochó la camisa y me la quitó. -Tienes un cuerpo bien cuidado, eh?- Me dijo acariciando mis brazos y torso.

-Nunca me ha gustado dejarme mucho y hago deporte- Expliqué mientras ella miraba a mi abultado paquete.

-Toma, disfruta tu ahora- Y me dio mi vaso aún lleno de ginebra. Ella se arrodillo y me quitó los pantalones que cayeron al suelo con calzoncillos incluidos. Apareció mi erecto pene justo delante de la cara de Sofía. Ella la agarró, se humedeció los labios y me besó el glande. “ahh” gemí por el contacto de sus carnosos labios. -Puedes gemir y gritar todo l oque quieras- me susurró. Comenzó a hacerme una mamada mejor que la del día anterior. Notaba como su lengua jugaba con mi glande dentro de su boca. Dios! Que buena era. Yo bebía y disfrutaba. Me excitaba y pensaba en su pene. En su depilado pubis. Desde allí podía ver su larga, negra y reluciente melena cubriendo parte de su femenino cuerpo. Aquella mujer me ponía a mil.

Pensaba en su pene y quería tocarlo y masturbarlo. Me encantaba su tamaño. Quería chuparlo! Y me sorprendí por aquel descubrimiento. ¿De verdad quería chuparlo?

-¿vamos a la cama?- Dijo Sofía sacándome de mis pensamientos.

-Eh, si, pero dejame que vaya al baño primero- Le pedí. Ella se puso en pie y me volvió a besar con pasión. -¿Te han dicho alguna vez que eres una mujer muy ardiente?- Le dije cuando ella sacó su lengua de mi boca. -Déjalo, no contestes. Estoy seguro que te lo dicen a menudo- Y enfilé mis pasos al baño.

Ya con la puerta cerrada, me dí un minuto para pensar. Estaba dispuesto a chuparle la polla a otro tío? Bueno, yo la veía como mujer, pero no dejaba de ser un pene en toda regla. La idea de excitaba, pero me daba miedo que no me gustase. ¿Que diría ella entonces? ¿Como reaccionaría?

“Toc, toc”, -¿Estás bien?- Me preguntó Sofía desde el otro lado de la puerta. Abrí y allí estaba ella. Desnuda (salvo por las braguitas) y con cara de preocupada.

-Si es sólo que necesitaba un minuto a solas- Dije honestamente.

-Escucha, si no quieres hacerlo sólo dímelo, no me ofenderé- Me dijo. Yo la miré sorprendido pero no dije nada. -No tienes que hacer esto si te crea conflicto alguno- No sabía si ella se refería a mi matrimonio, o hablaba de algún otro tipo de confito.

-Llevo todo el día deseando verte- Dije, dándome cuenta al escucharlo de mis propios labios, de que era verdad. -¿Crees que no quiero hacer esto?- Terminé mi vaso de ginebra que aún sujetaba en la mano y lo dejé junto al lavabo. Me arrimé a ella y me entregué. La besé. Ella tomó el beso como una respuesta positiva a su pregunta de si estaba seguro de querer hacerlo. Nos besamos por un rato acariciando nuestro cuerpos. Sobaba sus pechos redondos y erectos. Ella gemía y respiraba profundamente. Bajé besándole el cuello hasta sus pechos donde me entretuve un rato. Luego seguí hasta su planísimo estómago. Para entonces yo ya estaba arrodillado. Con las dos manos, agarré las bragas blancas que aún tenía puestas y tiré de ellas, con suavidad, hasta el suelo. Ella con un gesto del pie las echó a un lado. Frente a mi estaba su semi-erecto pene. Lo acaricié con mi mano bajo su mirada de asombro, pues preveía lo que yo quería hacer. Hice movimientos de una tímida paja y sin pensarlo me la metí en la boca. La polla de Sofía no tardó en crecer dentro de mi boca a medida que yo la mamaba. Ella gemía y echaba la cabeza hacia atrás. Apoyada en el marco de la puerta del baño, agarraba con una mano mi cabeza y acariciaba mi pelo, mientras yo le devolvía la mamada que me había hecho hacía un momento. Después de una par de minutos pude notar las sensaciones. No era desagradable el sabor, ni la textura y una vez que me había desecho de cualquier pensamiento puritano, pude disfrutar de chupar aquella mediana y suave polla. Con una mano la acariciaba los huevos y con otra la agarraba del culo. Mientras entraba y salía de la boca con mi lengua intentaba estimular su glande. Me guiaba por lo que a mi me gustaría que me hicieran. Ella gemía mucho más alto de lo que lo había hecho hasta ahora.

-No pares cielo. Lo haces muy bien. Por favor, no pares...- soltó mi cabeza para acariciarse las tetas con ambas manos. Yo miraba hacia arriba para ver su cuerpo femenino. Era muy morboso chupar una polla, mirar hacia arriba y ver a una mujer. Yo también estaba muy excitado. -Para o me corro, cariño- Yo continué unas cuantas embestidas más. Eso la arrancó una par de fuertes gemidos.

-Ven aquí- dijo. Y poniéndome en pie, me agarró la cara con ambas manos y me beso con un ímpetu brutal. Sorbía mi lengua, me chupaba los labios. Estaba desatada. Parecía que lo había hecho bien. -Necesito que me folles- Y sin darme tiempo a responder se dio la vuelta y puso el culo en pompa agarrándose al marco de la puerta. -humedece mi chochito un poco, cielo- Dudé por un momento, pero mi excitación era muy alta, así que me agaché y soltando un chorro de saliva por su raja del culo, dejé que llegase a su ano, donde la extendí con mi lengua. Me entretuve chupando su ano con la punta de mi lengua. Ella o hacía más que gemir. -Ahhh,Ahhhh- lo hacía alto, casi gritaba. -Ahhh, que gustooo!!. Fóllame ya- Y puse mi glande en la entrada de su ano. Ella empujó hacia atrás y yo hacia adelante.

-Ahhh, sii- Se introdujo sin problemas. El culo de Sofía estaba más que caliente. Curvaba su espalda para facilitarme la tarea. -Ahhhh siii fóllame. No pares- Esta vez gritaba. Estaba excitadísima. Estaba gritando todo lo que no pudo gritar ayer. -Fóllate mi chochito!- Mis embestida introducían por completo mi polla en el culo de Sofía. Yo la agarraba de las tetas, firmes y duras, ella se sujetaba de la puerta. Follamos como desesperados. Yo alargué un poco en brazo y agarré su pene. Coordiné mis embestidas con una paja sin soltar uno de sus pechos.

-¡Como me follas! ¡No pares nunca!! ¡¡Fóllame Víctor!!- Gritaba mucho. Yo la follaba a tope, empujando con fuerza. Estaba a mil. -Me voy a correr cielo- Incrementé el ritmo y ella explotó en un orgasmo expulsando mucho semen. Llegó al marco, a mi mano, al suelo. Su culo en el momento del orgasmo se cerró un poco y casi me corro yo también.

-Ahhh, me estoy corriendo...- Decía, apretandome contra ella. Disfrutaba de los últimos coletazos de su orgasmo meneando el culo de lado a lado y en círculos, estimulando todo su ano.

-Cariño, que bien me has follado- Dijo sacando mi polla de su agujero y girándose para besarme. Noté como su polla pringada de semen chocaba contra mi cuerpo. Era una sensación rara, pero placentera. -¿Tu te has corrido?- Me preguntó.

-¿No lo sabes?- contesté preguntando.

-No, he perdido toda noción de la realidad- Me dijo. -Sólo existía mi chochito y tu polla- Dijo bajando una mano y acariciándomela. -Pero no te preocupes que lo solucionamos ahora mismo- Y dándome un corto beso se volvió a arrodillar. No hubo preámbulos se metió toda mi polla en la boca de una vez. “ahhhh” mi gemido fue largo y sentido. Jugaba con ella y se la metía en la boca para darme todo el placer que podía, que no era poco. Metió un brazo entre mi piernas para acariciarme el ano, como hizo el día anterior. Se humedeció el dedo y poco a poco me lo comenzó a meter.

-Sofía...- Comencé a decir, pero ella no me dejó terminar.

-Shh...tránquilo, déjame hacer. Confía en mi- Y así hice. No metió mucho su dedo, pero lo suficiente como para llegar donde ella quería. El placer fue algo que yo nunca había sentido. La mezcla de la mamada y el dedo de Sofía me provocaron el mayor orgasmo de mi vida.

-Cielo, me corro...me corro...!!- Ella no se quitó. Descargué toda mi leche entre su lengua y labios. Ella seguía mamando sin sacar su dedo en ningún momento. -Ahhhhh, Ahhhh, diossss!!- Casi grité más que ella. Sofía tragaba y chupaba. Mi semen se salía por la somisura de sus labios y chorreaba por su cuerpo. Hubo un momento que sacó su dedo de mi ano para concentrase en darme placer a través de mi pene. Lo agarraba con amabas manos y lo chupaba y lamía. Era maravilloso mirar para abajo y ver el cuerpo de aquella mujer en cuclillas mirándome y chupando mi polla con su pene aún semi-erecto. Un suspiro comunicó a Sofía que mi orgasmo había terminado. Se puso en pie y se limpió la cara en el lavabo. Entonces se acercó a mi y me volvió a besar. Abrazados, nuestros cuerpos compartían los restos de semen.

-¿No te da asco ninguno?- ME preguntó Sofía mirando hacia abajo como nuestros torsos se pegaban por mi semen.

-Pues, es curioso, pero no- Me has excitado tanto que ni esto me da asco. Y eso que nunca me ha gustado ni mi propia leche- Le expliqué.

-Será mejor que nos limpiemos- Dijo ella. Me cogió de la mano y me metió en la ducha que era bastante amplia. Dejamos que el agua nos cayese y limpiase nuestros cuerpos desnudos.

Nos enjabonamos el uno al otro. Me entretuve frotando su cuerpo de arriba a abajo con abundante jabón. Ella soltó algún que otro gemido cuando frotaba sus zonas erógenas.

Aún estuve un rato más charlando con ella, desnudos sentados uno frente al otro disfrutando de unas fresas que ella compró esa misma mañana.

De regreso a la suite, supe que volvería a verla. Ella me había dado el teléfono, pues vivíamos en ciudades cercanas. Yo lo había cogido, sin prometerla nada, puesto que estaba casado. Y una aventura no estaba mal, pero no podía mantener una relación paralela.
Me tiraron sentada en un taburete
Relato enviado por Elizabeth
Me hicieron sentar en un taburete de su bar privado y me encajo toda su verga a mi culito.
La pasada noche estuve sola en mi departamento, y como siempre vestida de mujer, en eso suena mi puerta y rápidamente me coloco un deportivo y me pongo mis sandalias ya que no me dio tiempo para colocarme mis tenis o zapatos, fui abrir la puerta de mi departamento y me encuentro con el conserje del edificio donde vivo, y me pregunta sobre si era posible poder obsequiarle un poco de azúcar para tomar su cafecito, yo no me hago problema y tomando su azucarera paso a la cocina y la lleno de azúcar y le entrego para luego despedirnos, no sin antes agradecerme por el favor que le hacía, todo paso normal aunque pude observar que me veía con bastante atención al momento de despedirse.
Desde ese día, la forma de tratarme de parte de él era bastante cordial y excesivamente delicada, yo pensaba que era por el favor que le hice, y que no puse mayor atención y desde ese día él siempre deseaba entablar una charla más alargada conmigo, me daba su mano con mucha delicadeza e intentaba acariciarla, otra cosa que me llamó bastante la atención era su mirada, cuando nos encontrábamos me veía todo mi cuerpo y al momento de despedirnos siempre me acompañaba con su mirada hasta que desaparecía en el ascensor, esta situación a un principio me incomodaba bastante, pero con el pasar de los días se fue volviendo normal y me sentía bastante alagada.
En una oportunidad, cuando llegaba al edificio me solicitó que le pudiera apoyar con el movimiento de un mueble de su sala y se trataba de un pequeño bar, el mismo que tenía tres taburetes, todos ellos de madera y muy elegantes, hicimos el trabajo juntos y aprovechó para invitarme un refresco, el compartimos y nos pusimos a conversar de todo un poco, la verdad que íbamos construyendo una bonita amistad, me contó de su trabajo en el edificio y de las características de cada uno de los inquilinos, que había de todo un poco, en ello me insinuó que habían algunos vecinos con ciertas opciones sexuales fuera de lo normal, a lo que yo le respondí que hoy en día existe la plena libertad para realizar la opción que cada uno desea y que además eran personas con todos sus derechos para realizar la opción sexual que deseen, el tema me intrigó bastante ya que yo era una de esas personas que no se sentía satisfecha, de cómo había nacido y que mi inclinación era ser y vivir como una persona de sexo contrario, así conversando, le felicite por el barcito que se había comprado y sin pensarlo, le dije que cuando se va a estrenar el mueble y que era necesario challarlo para que le pueda durar bastante, él me respondió, que un fin de semana iba a invitarme a poner en funcionamiento en bar a lo que yo me comprometí a obsequiarle algunas botellitas de bebidas para llenar el bar.
Era un fin de semana, día viernes, último día de laburo, saliendo del trabajo me fui a un cine porno y disfrute de dos películas bastante atrevidas, que me excito bastante, al llegar a mi edificio encuentro al conserje parado en la puerta del mismo y nos ponemos a conversar, yo le conté que había ido al cine y es por ese motivo que venía un poco tarde, él muy caballero me invitó a pasar a su departamento y pude observar que el bar lo tenía casi lleno y los taburetes se encontraban frente al bar, muy bien arreglados, me propuso tomar una copa de wisky, a lo que yo acepte con mucho gusto, yo me senté en uno de los taburetes y él se fue por dentro del bar haciendo a la vez de garzón, sirvió dos copas de wisky, me lo paso y empezamos a tomar, luego vino otra copa y otra, hasta que estuvimos un poco mareado, pero la conversación era ágil, y entretenida, hasta que llegó el momento que me dijo que desde hace un tiempo atrás me quería hacer algunas preguntas sobre mi vida personal, a lo que yo le dije que rompa su timidez y que se pueda abrir conmigo sin ningún problema, sin saber que me estaba hundiendo en mi propio laberinto, en eso me dijo que el día que me solicitó que le regalara un poco de azúcar él había puesto su mirada en mis pies y pudo ver que llevaba una medias nylón, lo que le había llamado la atención y desde esa vez intentaba tratarme como un mujer, esta declaración me trajo a la memoria el buen trato delicado que me brindaba y era la respuesta a muchas interrogantes mías y empezaba a comprender toda esta nueva situación, tal como me había comprometido él iba a encontrar respuestas a todas las inquietudes que tenía, yo, no sé, tal vez por los tragos que habíamos consumido, o por cierta atracción que sentía hacia el conserje, le declaré que tenía una opción sexual de travesti y que me gustaba mucho vestirme de mujer y sentirme como tal, y que inclusive en ese momento llevaba ropa íntima de mujer y que lo hacía permanentemente, en eso él empieza a acariciar mi mano con mucha delicadeza y sensualidad, yo le pregunte si tenía algún problema con personas como yo, me respondió levantando mi mano y brindándome un beso en la misma, por lo que supuse que se trataba de una insinuación directa a lo que no me hice ningún problema y me propuso que si nos podíamos hacer llevar por nuestros instintos, simplemente le propuse que me permitiera ir a mi departamento y poder tomar algunas prendas mías para poder continuar con nuestro idilio que empezaba, él acepto la propuesta y nos pusimos manos a la obra. Fui a mi departamento tome unas ropitas mías, mi estuche de maquillaje y una peluca larga que llegaba hasta mi cintura, y retorne a su departamento como un rayo, pase a su baño y me quite la ropa de varón que llevaba encima y me quede con mi ropa íntima de mujer que por cierto, no sé por qué, ese día llevaba, un corpiño de seda de color negro, una portaligas y medias nylón negras y un calzoncillo negro, que cubrían mis redondos glúteos, en cima me pude un vestido negro y mías zapatillas con tacos de 7 a 8 centímetros, lo que alzaba mucho más mi rico culo y formaba mis piernas, tengo mis pechos bastante creciditos y el vestido tenía un escote bastante considerable que permitía ver mis senos, luego me pude el respectivo maquillaje, me pinte mis ojos y labios, lo que hacía de mí una verdadera dama, salí a la sala, lo que le provocó una fuerte reacción al verme vestida de mujer, volví a sentarme en el taburete del bar y él continuo detrás del mostrador del mismo y retomo la situación anterior, me tomo nuevamente de la mano y empezó a acariciarla con mucho cariño, lo que me llamó bastante la atención, ya que su comportamiento era de un verdadero caballero, luego empezó a subir sus labios por mi brazo hasta llegar al hombro lo que hizo que yo me acercara más a él y nos propinamos un beso tierno y sensual.
Así estuvimos por un largo rato, besándonos y habíamos declarado nuestra atracción mutua, y nunca descuidábamos seguir tomando nuestras copas, la escena se venía poniendo cada vez más caliente y el vino a mi lado y tomándome de la cintura empezó a acariciar mi cuerpo, especialmente mis caderas y mis glúteos lo que me hacía estremecer todo mi cuerpo, yo le tome del cuello y no quería soltarle para nada, en eso él baja su mano hasta mi rodilla derecha y empieza a subir conjuntamente con el vestido que llevaba, hasta llegar a mis entrepiernas lo que hace que yo abriera más las mismas, eran besos muy sensuales, eróticos y explícitos, nuestras lenguas se cruzaban y compartíamos nuestras salivas, y mi hombre no se cansaba de manosear mi cuerpo con mucha delicadeza y al mismo tiempo cierta fuerza para que yo sintiera sus caricias, una vez su mano entre mi entrepierna el empieza a jalar mi tanguita hasta sacármela por completo, para poder hacerlo, se arrodilla, lo que aprovecha para empezar a besar desde mis rodillas para arriba y me decía que las medias que llevaba le hacían sentir mucho más excitado y arrecho, yo fui abriendo cada vez más y más mis piernas hasta que s boca llegó a mis entrepiernas e hizo a un lado mi miembro para sacar su lengua e intentar llegar a mi culito, cosa que me puso como loca, estaba intentando pararme pero el con un gesto y sus manos me lo impidió, más bien él se paró y se puso detrás de mí, y siguió besándome mi cuello, posesión que le permitió poder acariciar mis tetas con mucha más lujuria yo sentada en el taburete no sabía que es lo que se proponía, en eso siento que con sus manos sube todo mi vestido hasta mi cintura quedando mis caderas y mi culo al aire y a plena disposición de mi macho, sentada en el taburete tenía el culo al aire libre, ya que en ese momento ya no llevaba mi tanga, y el combinaba sus caricias con mis tetas y a momentos acariciaba mis caderas que las tengo bien pronunciadas y mis nalgas, yendo poco a poco a acaricias mi culo con sus dedos, mojando con su saliva mi hoyo, e introduciendo su dedo mayor a mi culito, a objeto de empezar a dilatarlo, así estuvimos por bastante tiempo, yo deseaba cambiar de posesión, pero él no me dejaba, realmente estaba disfrutando de esa posesión él deseaba tenerme con el culo al aire y bastante salido del taburete, lo acariciaba con bastante sensualidad y realmente era lo que le gustaba y me dijo que siempre había fantaseado con esa posesión, por lo que a mí también me empezó a gustar dicha situación, tener su dedo en mi hoyo y sentir sus caricias por todo mi cuerpo, en eso me anime a bajar mi mano derecha hacia su pene y lo sentí que lo tenía bien parado y duro, lo que le excitó mucho más mis caricias y apretó su cuerpo al mío y sentí en mi culo su hermosa verga y la movía con mucha fuerza, lo que me excitaba bastante y me hacía sentir en las nubes, estaba terriblemente excitada y sentía que mi hombre estaba decidido a penetrarme en eso siento que se desabrocha su pantalón y calzoncillo y brota su verga dura, grande y venosa y mi culo la siente con mucho agrado, lo que me hace enloquecer mucho más, como mi culo ya estaba dilatado por el arte de sus dedos el hombre empieza a intentar metérmelo, pero existe un poco de resistencia por el tamaño de la verga para un agujero tan pequeño, pero por la insistencia que realiza logra ingresa su verga a mi culo abriéndose paso por dicho canal, realmente esta situación me hace gritar por el dolor que me causa y le rogué que parara un momento hasta que mi hoyito se pueda acostumbrar a semejante intruso, inclusive el dolor causado me sacaron lágrimas, el dolor era infernal, estuvimos paralizados por un largo momento el mismo que aprovechamos para besarnos nuevamente haciendo un esfuerzo para llevar mis labios hasta los suyos, y nuevamente nuestras lenguas se volvieron a encontrar y poco a poco empieza a mover su verga y empujar para poder penetrarme totalmente, en eso el dolor se fue convirtiendo en placer y realmente sentía lo rico que es tener una verga en mi culo, y él empieza a moverse y a jugar con el saca y mete y me susurra al oído que me había penetrado totalmente yo para comprobar dicha situación palpo con mi mano su verga y realmente estaba totalmente ensartada, tenía mi culo sobre el taburete y por detrás mi hombre parado me venía culiando de lo rico, sentía su respiración agitada y yo gemía como una verdadera hembra, así estuvimos culiando por mucho tiempo, sentía que mi macho me partía en dos, pero al mismo tiempo sentía que la posesión por la que optemos era la mejor, ya que permitía que su verga ingresara hasta mis entrañas, la sentía toda adentro, y con mucha más facilidad, la sentía con una sensación enteramente fenomenal, al poco tiempo mi hombre me pregunto que por dónde la quería en ese momento no deseaba que la sacara por ningún motivo por lo que le roge que terminara en mi ojete y deseaba su leche tenerla en mis entrañas, ya habrá otras oportunidades para recibirla en mi boca, lo que él me complació, y empezó con sus movimientos cada vez más rápidos hasta que tomándome de mis caderas me apretó hacia su cuerpo y sentí su leche caliente que inundaba mis entrañas y supe que había terminado y llegado al éxtasis total, completo y sentía su satisfacción, su verga empezó a dormirse y salió de mi culo, dejándolo totalmente abierto y desvirgado, pero aun así no quería que cambiara de posesión él siempre deseaba que mi culo este colgado del taburete del bar, y me dijo que es lo que más había deseado?
Una experiencia al limite
Relato enviado por Carla
Mi nombre es Carla, 1,65 de estatura, 25 años, chica casi full, aun que me gusta salir a la calle vestida de nena y que los chicos me miren, tengo un lindo fisco y pechitos pequeños hechos con hormonas.
Tenia una relación con un hombre mayor, pero se volvió fastidioso, así que que después de 1 año y unos meses termine con el, llevaba 3 meses sin estar con nadie y quería tener una aventura con algún chico, le conté a charly mi amigo y estilista, mientras me hacia un nuevo peinado, charly es gay y me dio un teléfono móvil, me dijo que llamara al chico que tendría el mejor polvo de mi vida, que por lo menos lo fue para el, el chico se llamaba Michell, dijo charly que era venezolano.
Me fui a mi departamento, en el camino muchos chicos me miraban al pasar, pero me quede pensando en lo que dijo charly.
Llegando al depto tome mi movil y llame a michell, una voz muy dulce con un acento muy especial me responde.
.- hola como estas.
.- hola michell, soy carla, te llamo de parte de charly.
.- o charly, si dígame mi amor.
.- charly dijo que eras muy especial y quiero tener un chico para mi.
.- bueno y que quieres.
.- solo ser pasiva soy chica travestí.
.- hooo mejor aun, son 40 euros
.- bueno, no hay problema a que hora nos vemos.
.- dime tu y voy a tu departamento.
.- como en una hora esta bien.
.- bueno dime la dirección.
le di mi dirección y me prepare, aseo anal, cremas, maquillaje, un dilatador anal, y me vestí muy puta para el.
Michell llamo a mi móvil para avisar que estaba en la entrada, le pedí que subiera y en unos momentos suena la puerta, abrí y hooo sorpresa, un chico muy blanco, de 1,75 aproximado, de unos 17 años, con un corte moicano, pasa le dije, eres carla me dijo y tu michell pregunte, que edad tienes le dije, me miro a los ojo y dijo solo tengo 17, eres un bebe le dije, si pero charly fue el que me recomendó, esta bien le dije, eres muy hermosa dijo.
Fuimos al salón, en fin mi calentura era mas grande, nos sentamos en el sofá y nos besamos, debo admitir que tenia mucha experiencia en eso, solo esperaba que en lo demás también, aun quieres ser solo pasiva, si respondí, me saco el sujetador y el quito su polera, me lamió los pechitos como todo un experto, ni mi ex lo asía tan bien, me puso de espaldas en el sofá y lamia mi culo y mi verga, debo admitir que es pequeña, me metió un par de dedos y lubrico bien mi anito, me toca a mi le dije, baje su pantalón y su bóxer, me encontré con una linda verga depilada en su totalidad, no muy dura pero de unos 25 centímetros y muy ancha, nunca desde mi primera vez tuve algo tan bueno para mi.
Se lo mame como pude, no entraba todo en mi boca, el tocaba mi culo y mis pechitos, se puso un condón y nos tiramos de lado en el sofá, intento meterlo de esa forma mientras me besaba, no entraba, luego en 4 apoyada en el respaldo, aun así no entraba, quería esa enorme verga en mi culo, lo senté, lubrique muy bien su pene y le di la espalda, abrí mis nalgas y me senté mientas el apuntaba, entro un poquito su cabeza y tome sus manos las puse en mis caderas, abrí mas mis nalgas y me di un sentadon, con eso llegue a la mitad, y solté un gemido de dolor, comencé a moverme en círculos y de apoco fue entrando, hasta llegar al fondo, comencé a moverme recorriendo todo su enorme pene, me tiraba asía atrás para besarlo y el respondía.
Me puse en 4 sobre la alfombra, dejando mi culito a su disposición, el semiparado la enterraba toda, luego se sentó en el sofá y lo monte de frente, el lamia mis pechitos, después de eso me entraba mas fácil, así que hicimos muchas poses mas, terminamos en la cama yo de espaldas y el arrodillado mirándome, acaba dentro de mi pero en su condón, el sentir su contracción dentro de mi me causo un gran orgasmo anal, aparte de todos los que tuve antes, jijijijiji, mire mi móvil y calcule desde su llamada, unos 50 minutos mas menos de el mejor sexo, como dijo charly, el descansaba al lado mio.
Te ducharas para irte le dije, quieres que lo haga me respondió, le dije en realidad si tuviera mas dinero te pagaría otra hora, el me sonrió y fue al baño, se puso desnudo sobre mi y me beso, mientras yo aprovechaba y tomaba su pene con mi mano, no aguante y comencé a mamársela nuevamente, pensé que me diría que debía irse, pero no me dejo y tuvimos sexo nuevamente, otros 40 minutos mas de buen sexo.
Debo admitir que aun que la aventura estuvo fue al limite de lo prohibido, fue excelente, luego con charly comentamos sobre michell, el era con charly moderno al igual que mi amigo, ahora llamo a michell cuando quiero tener un buen polvo, que a pesar de su corta edad el todo un potro en la cama.
los nombre los e cambiado por cosas obvias, saludos a todos.

Ver todos los relatos eróticos

NO SOMOS UNA AGENCIA DE ACOMPAÑANTES. No tenemos participación, ganancia, regalías, premios o cualquier otra forma de retribución económica por los encuentros que de manera independiente tenga o pudiera tener una acompañante o masajista profesional.
No tenemos ninguna relación económica, contractual o de trabajo con las acompañantes y/o masajistas. Tampoco nos enteramos de los encuentros que las anunciantes realizan o pudieran realizar.
No sabemos, no podemos saber, ni nos interesa saber si alguna acompañante o masajista tiene una cita o deja de tenerla. No es nuestra intención participar de algun modo en sus asuntos.
NO ORGANIZAMOS, NO IMPULSAMOS, ni tampoco hacemos campañas publicitarias para que las acompañantes o masajistas viajen desde o hacia Argentina siguiendo lineas comerciales que pudieran ser más favorables o no.
NO ALENTAMOS, NI ENTUSIASMAMOS a nadie a que se convierta en acompañante o masajista.
Cada anunciante debe ser mayor de edad para que sea recibida su intención de publicar en nuestro sitio.
No organizamos viajes, encuentros o promociones de las acompañantes. Eso sería un delito relacionado con varios artículos de nuestro Código Penal y Leyes Complementarias. Nuestro trabajo es TOTALMENTE LEGAL, TRANSPARENTE y sólo pretende ser un sitio web de AVISOS PUBLICITARIOS que voluntaria y de manera independiente agreguen acompañantes o masajistas mayores de edad.
Nuestra actividad se concentra en mantener online el hosting, el diseño, la exactitud de los datos, las fotos y videos que nos suministra cada anunciante y mantener protegidos todos sus datos personales para que cuando cualquiera de ellas quiera dar de baja su anuncio publicitario, pueda hacerlo de manera inmediata.