Descubierto por mi cuñada II

Enviado por Romina

Yo para todo el mundo ya era Romina, mi cuñada habia quedado con un amigo en comun con mi hermano en salir en pareja para presentarmelo y llego el día.

Mi cuñada me dijo Rominita veni a casa asi nos preparamos, te tengo que dejar linda y tenes que parecer un poquito mas grande para Alejandro, asi se llama el chico que me iban a presentar. Asi lo hice, me dejo mi mamá en su casa, yo desde ya con una faldita de jeans y una remerita rosada, zapatillitas aqui le decimos chatitas blancas. Mi cuñada empezo a trabajar conmigo desde el pelo con rulos hasta las uñas, depilación, masajes y descanso en la piel. Cuando llego la hora yo estaba echa una princesa, paso i madre y se emociono llorando y me dijo Estas preciosa hija, yo ya lo tenia totalmete asumido y estaba feliz. Llego mi hermano el cual tambien me alago y mi cuñada me habia preparado la cartera con cosmeticos y unos tmpones y toallitas femeninas, tambien una bombachita rosadita y blanca por la dudas.

Salimos en el auto, mi hermano manejaba y mi cuñada se sento adelante, yo atras solita previo que mi cunada me enseño como debia entrar y salir del auto para que no se me vea la ropa interior. Pasamos a buscar a Alejandro,yo estava super nerviosa y ellos me calmabam, cuando lo vi me gusto mucho, me saludo con un beso en la mejilla y se sento al lado mio, chico lindo, jobial y con onda, enseguida me relaje, y empezamos a charlar.Entramos a una confiteria para tomar algo media oscura con sillones y mesitas chiquitas, en eso mi cuñada me dice si la acompaño al toallete de damas, agarre mi cartera y entramos, me sentia fantasca, ella me arreglo un poco el maquillaje, de paso orine sentadita como ella me enseño y lo hago hace mucho y despues me dijo, Romina si Alejandro quiere algo con vos decile que estas indispuesta, solamente besos Ok, ok le dije. Cuan llegamos ellos se fueron a bailar a una pista y me quede sola con el y aqui empieza, me agarro de la cara y me dijo que era preciosa, no me dio tiempo y ya tenia sus labios y su lengua denro de la mia, me dio un beso muy tierno y no pudimos parar, agarro mi mano y la apoyo sobre su pantalon en su miembro y me la frotaba para acariarselo, no te como se hinchaba cada vez mas, el quizo meter su mano debajo de mi falda y le dije que no, estoy indispuesta, seguimos asi y era tan oscuro que todos estaban a puro besos u demas, la exitación me pudo y el se saco su miembro por el pantalon y yo lo acariciaba tipo masturbandolo con mi mano, me peregunto si me gustava a lo cual respondi que si, me agarro de la nuca y me bajo hasta el, hasta no tener mas remedio que empezar a besar su miembro y me empujo y entro todo en mi boquita, asi estuvimos un rato, tenia temos a que llegiue mi hermano, pero de repente senti como me lleno la boca de su leche, me la trague toda y manche mi vestido un poco, nos besamos y le dije que me iba a limpiar antes que lleguen, fui al baño de damas mientras me limpiaba entro mi cuñada y me dijo Princesa ya soy señorita, te gusto, a lo cual respondi que si y lloramos juntas. A partir de ese momento Alejandro es mi novio, y sabe mi condición pero mama y mi cuñada le explicaron que desde chiquita era nena y me acepto.

Para la proxima les cuento como nos va y mi primera vez que me penetraron por la cola, y mucho mas.

Un beso
Romina

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Re-enfiestada por mi amor
Relato enviado por Mandy
Hola, soy Mandy, gay desde los 14 y traviesa desde los 20, fui CD un tiempo pero queria ser mina. Estoy en pareja con un vicioso degenerado, perfecto para mi. Nos encantan las peli de gang-bang y esas cosas, hay una en que un pibe se come 24 pijas en 24 horas, cada pija, cada negro! Dan ganas de irse a vivir a New York! Yo estaba loquita por probar una cosa asi, soy escort, me cojen varias veces al dia, pero queria algo con más morbo. Decidimos hacer como en otra peli, yo iba a estar atada en la cama con los ojos vendados y la gente iba poder hacer lo que quisiera conmigo. Lo organizamos para un sabado a la tarde, mi amor y yo le avisamos a varios amigos y amigas (el es bisexual y yo casi), les pedimos que pasaran la voz. Mi amor se encargaba de controlar la cosa, que todos me cogieran con forro (usamos Truvada y somos tragaleche, pero penetración sin forro, no!), colita siempre lubricada, esas cosas. Cuando llego la hora yo estaba un poco asustada, casi suspendo la cosa, pero el no me dejó. Me dio una azulcita de 100, me puso unas esposas acolchadas para que no me lastimaran las muñecas y las ato a la cabecera de la cama, estaba sujeta pero me podian poner en cualquier posicion. Combinamos una palabra de seguridad, me puso una venda acolchada y un poco de algodón en los oidos, sujeto bien la venda con cinta de embalar, no iba a ver quien me cogia, prendio el plasma del cuarto para que hubiera ruido y no pudiera reconocer las voces. Cuando termino de acomodarme me puso la pija en la boca y largo un lechazo; eso ya me puso al repalo y el aprovecho y ato un cordon en la base de mi pija. Quede asi, esperando, mientras el me decia todas las guarradas que me iban a hacer. No demoro y llego el primero, despues supe que era un amigo que iba a cuidar de que nadie tocara nada en la casa, iba a ser mucha gente entrando y saliendo. Mi amor le dijo “aca esta la puta, dale sin asco”, el tipo me puso de costado y me clavó, ni se saco los pantalones. Mientras el me culeaba llego otro, y me cojio la boca, y siguio llegando gente... La cosa se puso salvaje, a veces paraban un poco y me dejaban descansar, pero yo estaba resacada y cuando paraban empezaba a pedir pija de nuevo, nunca habia estado tan caliente. Me cogieron tipos, traviesas, minas con cinturonga, chupe varias conchas, pijas y culos ni hablar, doble penetracion en mi cola, juguetitos, dedos (“mirá, le entran 4 con nudillos y todo”), tragué ríos de leche, a cada tanto alguien venia y se tragaba mi leche también. Algunos tambien cogian entre ellos, los escuchaba, los sentia en la cama al lado mio, todo muy loco, muy vicioso, estaba buenisimo! Yo perdí el control, perdi la cuenta, solo quería mas y mas sexo. En un momento hubo un lechazo en mi boca, una aguja en mi cola y no se mas lo que paso. Cuando me desperté estaba bañada, con sabanas limpias y la cola llena de crema reparadora. Fui al baño, me lave la cara y los dientes, me dolia un poco el cuerpo y tenia hambre. Lo busque a mi amor, estaba viendo un partido en el living, me recibio con un beso, “estuviste divina mi diosa, una tremenda puta”, le dije que tenia hambre y fue a prepararme el desayuno, “con toda la leche que tragaste pense que no ibas a comer por dos dias”, y se rio. “Hijo de puta”, y le tire un almohadón :-). Me dijo que me habían cojido 6 horas casi sin parar, el tampoco sabia cuantos ni cuantas veces, algunos me cojian, se iban y volvian despues por mas, pero todo el mundo habia quedado impresionado con mi hambre de sexo y mi descontrol. Me pararon con una inyección que me dejo zombie, un amigo médico, y ahi me limpiaron, me bañaron, me revisaron, vieron que parecia todo bien y me pusieron otra pichicata para que durmiera. La orgia duro de la 4 de la tarde hasta la 10 de la noche, y yo después dormí hasta las 2 de la tarde. Nos pusimos a charlar, el me preguntaba como habia sido, “ya vimos que te gusto mucho, ahora contame el morbo que tenias en la cabeza”. Ya estamos organizando la proxima, ahora el quiere estar atado y vendado!
Descubierto por mi cuñada II
Relato enviado por Romina
Yo para todo el mundo ya era Romina, mi cuñada habia quedado con un amigo en comun con mi hermano en salir en pareja para presentarmelo y llego el día.

Mi cuñada me dijo Rominita veni a casa asi nos preparamos, te tengo que dejar linda y tenes que parecer un poquito mas grande para Alejandro, asi se llama el chico que me iban a presentar. Asi lo hice, me dejo mi mamá en su casa, yo desde ya con una faldita de jeans y una remerita rosada, zapatillitas aqui le decimos chatitas blancas. Mi cuñada empezo a trabajar conmigo desde el pelo con rulos hasta las uñas, depilación, masajes y descanso en la piel. Cuando llego la hora yo estaba echa una princesa, paso i madre y se emociono llorando y me dijo Estas preciosa hija, yo ya lo tenia totalmete asumido y estaba feliz. Llego mi hermano el cual tambien me alago y mi cuñada me habia preparado la cartera con cosmeticos y unos tmpones y toallitas femeninas, tambien una bombachita rosadita y blanca por la dudas.

Salimos en el auto, mi hermano manejaba y mi cuñada se sento adelante, yo atras solita previo que mi cunada me enseño como debia entrar y salir del auto para que no se me vea la ropa interior. Pasamos a buscar a Alejandro,yo estava super nerviosa y ellos me calmabam, cuando lo vi me gusto mucho, me saludo con un beso en la mejilla y se sento al lado mio, chico lindo, jobial y con onda, enseguida me relaje, y empezamos a charlar.Entramos a una confiteria para tomar algo media oscura con sillones y mesitas chiquitas, en eso mi cuñada me dice si la acompaño al toallete de damas, agarre mi cartera y entramos, me sentia fantasca, ella me arreglo un poco el maquillaje, de paso orine sentadita como ella me enseño y lo hago hace mucho y despues me dijo, Romina si Alejandro quiere algo con vos decile que estas indispuesta, solamente besos Ok, ok le dije. Cuan llegamos ellos se fueron a bailar a una pista y me quede sola con el y aqui empieza, me agarro de la cara y me dijo que era preciosa, no me dio tiempo y ya tenia sus labios y su lengua denro de la mia, me dio un beso muy tierno y no pudimos parar, agarro mi mano y la apoyo sobre su pantalon en su miembro y me la frotaba para acariarselo, no te como se hinchaba cada vez mas, el quizo meter su mano debajo de mi falda y le dije que no, estoy indispuesta, seguimos asi y era tan oscuro que todos estaban a puro besos u demas, la exitación me pudo y el se saco su miembro por el pantalon y yo lo acariciaba tipo masturbandolo con mi mano, me peregunto si me gustava a lo cual respondi que si, me agarro de la nuca y me bajo hasta el, hasta no tener mas remedio que empezar a besar su miembro y me empujo y entro todo en mi boquita, asi estuvimos un rato, tenia temos a que llegiue mi hermano, pero de repente senti como me lleno la boca de su leche, me la trague toda y manche mi vestido un poco, nos besamos y le dije que me iba a limpiar antes que lleguen, fui al baño de damas mientras me limpiaba entro mi cuñada y me dijo Princesa ya soy señorita, te gusto, a lo cual respondi que si y lloramos juntas. A partir de ese momento Alejandro es mi novio, y sabe mi condición pero mama y mi cuñada le explicaron que desde chiquita era nena y me acepto.

Para la proxima les cuento como nos va y mi primera vez que me penetraron por la cola, y mucho mas.

Un beso
Romina
Carla
Relato enviado por anónimo
Estaba sentada en la cama, mirándome al espejo. Llovía a cántaros. Nada para hacer, a las dos de la tarde. Miraba mis piernas, morenas y suaves. Me acerqué al espejo, sonriendo con malicia, giré, flexionando apenas para observar el reflejo de mi espalda, cubierta con una pequeña remera que, por delante, me llegaba al ombligo; descendí la vista observando el contorno de mi cola, redonda y elástica, cuyo comienzo dejaba adivinar la mini minifalda que vestía. Pensaba, soñaba tal vez, con él. "Él"…un vecino, del edificio, de quien no conocía siquiera el nombre, aunque lo había cruzado varias veces al entrar o salir, siempre saludándome afablemente. Reconstruía su imagen, sus ojos marrones, su bigote, sus brazos…fuertes, tupidamente cubiertos de vellos oscuros…¿Qué pensaría él, acaso a sus cuarenta, si me viera ahora, a mis tiernos catorce? Soñaba…

Sonó el timbre. Sin pensar, corrí a ver quien sería. Abrí. Allí estaba él. Me quedé dura de la sorpresa. Todos los colores subieron a mi cara. Bajé la vista. –Hola, me dice. Soy Gerardo, tu vecino. ¿Cómo estás? –B-bien, respondo, en un hilo de voz. –Te quería pedir un poco de azúcar; me quiero hacer un café y el almacén está cerrado a esta hora. ¿tendrías para darme? –S-sí, dije, sin mirarlo a la cara, concentrada en los cordones de sus zapatos. Ahora le traigo. Dí media vuelta, y, nerviosa y atolondrada, en vez de dirigirme a la cocina fui hacia mi habitación, cruzando el living. Sentí su mirada; no sé como, sólo sé que sentí su mirada, quemante, en el final de mi espalda. "No lo mires", pensé. No pude. En un impulso, volví un instante mi cabeza; nuestras miradas se cruzaron. Él parado ahí, en el marco de la puerta, mirándome, ya no tan afablemente. Me sonrojé nuevamente. Seguí hasta mi cuarto. "¿Que hago ahora acá?" el azúcar está en la cocina. Tendría que volver, caminar de frente hacia él para pasar a la cocina. Miré por la ventana. Llovía aún más. Me quedé allí. Escuché que la puerta se cerraba. No quería volver.

Un susurro me sobresaltó. –No sabía que eras tan bonita. Su voz había sonado cercana. No dije nada, sólo seguí mirando por la ventana. Lo sentí acercarse más a mí. Su mano se posó en mi brazo, acariciándolo. Temblaba. Intenté girar, escapar. –Shh, tranquila. Sus brazos me rodearon. Me hablaba quedamente, a un centímetro de mi oído. –Que bonita sos. Me apretó un poquito, abrazándome por detrás. Besó mi cuello. Me derretía. Acaricié sus brazos, y sin pensar me incliné levemente hacia delante. Sentí su fuerza. Me apretó más, besándome los lóbulos, el cuello, la nuca. Estábamos pegados, sus manos en mi panza, las mías en sus brazos. Me dio vuelta, y me apreté a él. Sin mirarlo, pasé mis brazos por su cuello, y hundí mi rostro en su pecho, besándolo. Sus manos descendían por mi espalda, buscando mi cola. La encontraron; un escalofrío recorrió mi cuerpo. Me apreté más a él, mientras sus manos apretaban y sopesaban mis glúteos. Una de sus manos subió, acariciándome la cara, levantando mi barbilla, obligándome a mirarlo. Su boca se acercó a la mía. Un beso leve, sus dedos recorriendo la raya de mi cola, un gemido, su lengua buscando la mía, profundamente.

Me sentó en la cama, me quitó la remera. Intenté cubrir, tontamente, mis míseros senos. Mirándome sonriente, se sacó la camisa, el pantalón, los zapatos. Se arrodilló y quitó mis zapatillas. –vení, me dice, recostémonos. Frente a frente en la cama, se acercó a mí, besándome ardientemente. Nos apretamos, mis manos en su pecho, las suyas en mi cola, tocando, apretando, sobando. Tirando, me bajó la bombacha. Un dedo curioso intentaba explorarme. Gemí, suspiré, "por favor", dije. –Qué. Cierto. Que. Que quería yo. Eso, sin duda. –Seguí, dije, entrecortadamente, mientras su lengua se anudaba a la mía. Paró un instante. Tomó mi mano y la acercó a su entrepierna. Sentí bajo el boxer su dureza. Me encendí. Quería tocarlo, acariciarlo. De un tirón se sacó el boxer. Su aparato emergió, duro, dominante. -¿Puedo? –Sí. Acerqué mi boca. Nunca lo había hecho, no sabía bien que hacer, no importaba. Lo besé en la cabeza, pasé suavemente mi lengua, abrí mi boca para recibirlo, mientras mi mano acariciaba sus peludos testículos. Me moví de arriba abajo sobre su pija, que latía en mi boca. Él suspiró. –Esperá, me dice. Contrariada, saqué su dulzura de mi boca. -¿No te gusta?, pregunté. –sí, pero date vuelta, así puedo yo también. "¿Puedo qué?", pensé. No hubo mucho tiempo para seguir pensando. Me colocó en una especie de 69, aunque al costado de él. Bajé mi cabeza otra vez, para seguir chupándo su linda pija. Sentí como me besaba los glúteos, su bigote casi me hacía cosquillas. Un hálito caliente rozaba mi pequeño agujerito, me estremecí otra vez, su lengua se apropiaba de mi anito nunca probado, gemí y volví a gemir. Su dedo intentaba vencer la resistencia de mi esfínter. –Ay, ay. Mi mano apretaba casi furiosamente su pija. Su dedo venció. –Ay, ah, mmm. Mi boca se hundió en sus testículos, besando, chupando.

Me tomó del cuello, apartándome de su palo. Me puso en cuatro. Se arrodilló atrás mío, me tomó de la cintura, se acercó. Su ardiente testa se apoyó en mi agujerito. –Mmm, ay, ay. Empujó, intentando entrar. Inconcientemente, me endurecía, cerrando el camino. Me acarició toda la espalda, hasta la nuca, -Agachá la cabeza, me dice, apoyala en la cama, soltate. –S-sí. Su cabeza presionaba en mi agujero. No entraba. Sentí que echaba más saliva sobre mi ano. Presionó otra vez. –Ay papi, es muy grande, no va a entrar. –Shh, relajate. Estaba tensa. Me dio una nalgada. –Ay. Y entró. Sentí el desplazamiento, mi esfínter vencido, su cabeza triunfante dentro mío. Se acomodó, esperó un instante. Segundos eternos. Mi culito gozoso se abría para recibirlo, todo. Sin esfuerzo, él empujó un poquito, mi culito lo absorbía, sentí el poder terrible de la empalada. –Ya está, dijo. La tenés toda adentro. ¿Te gusta?. –Mmm, ahh, ahh. No podía hablar. Sólo gozar, como perra. -Ahora te voy a coger toda, me dice. Comenzó el vaivén. Un lento y medido mete-saca. –Ahh, ay mi amor, mi amor, ay, ay. En cada estocada, profunda, me parecía sentir su instrumento en mi abdomen. Cuando se retiraba, parecía que un vacío profundo se hacía en mi interior. Me cogía bien, con sabiduría, lenta y profundamente. En cada clavada sentía sus huevos peludos rozando mis cachetes. En cada retirada, sin nunca sacarla del todo, sentía el inmenso deseo de su nueva estocada. Gozaba como loca. –Ay papito, ay papito…cerré los ojos, me metí un dedo en la boca, mi orgasmo venía, imparable. –Ay mi amor, me voy, me voy, ahh, ahh, ahh.

Por un instante inmenso perdí toda conciencia. La recobré al sentir un breve pellizco en mi nalga derecha. Lo miré. –Gozaste, dijo. Ahora me toca. Estirá las piernas. Órdenes breves, de macho dominante. Se recostó sobre mí, sin haberla sacado en ningún momento. Sus manos aferraban mis piernas, cerca de mis glúteos, para afirmarse en la cogida que se reiniciaba. Me hablaba al oído, -Desde hoy vas a ser mía para siempre, putita, vas a ser mi putita, te voy a coger toda toda. Su lengua pasaba por mi mejilla, exploraba mi oreja. Sus embestidas eran cada vez más potentes, casi rabiosas, su palo me taladraba,- ay papito, ay, mmm, soy toda para vos, soy tu esclava, soy tu puta, soy lo que quieras. Me apretó más, sus pulgares aferrados a mis glúteos, sentí su cuerpo endurecerse, sus embestidas violentas, finales. –Ahh, te lleno toda, ahh, te lleno el culito, ahh. Su cuerpo se aflojaba, laxamente sobre mí. Allí se quedó, varios minutos, yo sintiendo como su dureza se ablandaba, sintiendo su respiración en mi nuca, primero entrecortada, luego recobrándose poco a poco. Él se movió, me besó la mejilla, -¿te gustó? Que iba a decir. –Sí, mucho. Lenta, prudentemente, él sacó su trozo de mi culo, sin hacerme doler. Se recostó a mi lado, boca arriba, yo seguí boca abajo, reponiéndome de la cogida, sintiéndome bien cogida, casi agradecida. Sentí mi esfínter húmedo. -¿No me lastimaste? –No, dijo él, pasando su mano por mis nalgas; es un poco de semen, que sale. Volví mi cabeza hacia él, y lo besé suavemente en los labios. –Perdoname, me dice. -¿Por qué? –No sé como te llamás. –Carla, dije. No sé si le dije a él, o me lo dije a mí. –Carla. Desde hoy, para lo que vendrá, soy Carla.

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