El comienzo

enviado por Rik

Hola, les cuento mi primer experiencia en una relación sexual.
Tendría unos 17 años y en una época donde no existía la enfermedad de hoy.
Estaba esperando en la puerta de una galería, en pleno centro de mi ciudad, a un amigo y compañero de estudios. Al costado del ingreso a la galería, existía un boliche con mesas en la vereda en una de esas mesas tomando un café, estaba El, un muchacho de 30 años. Note a los pocos minutos de estar allí, que no dejaba de mirarme. En un momento en donde ambos mantuvimos la mirada, me invito a tomar un café por supuesto que acepte. La charla fue muy amena y fluida, a tal punto que olvide que vendría mi amigo. Luego de un largo rato de conversación variada, yo ya presentía donde derivaría todo esto. Y como siempre rondo en mí, la fantasía de tener una relación con mi mismo sexo, estaba más que dispuesto a brindarme. Sabía que a partir de esa casualidad, comenzaría una amistad íntima. Esa tarde, cálida por cierto, quedo solo en un par de café y un encuentro al otro día. Carlos en ningún momento -y yo mucho menos- insinuamos nada. Éramos los dos muy receptivos. Sobraba decir que nos gustábamos mucho. Esa noche en casa, me masturbe pensando como seria su pene.
Llego el segundo encuentro al día siguiente. Fuimos a tomar un café y continuo la charla, esta vez fue sobre sexo. Hasta que llego el momento, y me invito a su casa. Nos fuimos, vivía a un par de cuadras de donde estábamos. Llegamos y nos sentamos en el living, me sirvió un trago. Brindamos por esa nueva amistad que estaba naciendo. En un momento me acaricio la pierna y le correspondí. Yo estaba sumamente excitado. Terminamos el trago nos fuimos al dormitorio y nos recostamos desvestirnos muy lentamente uno al otro. Nos quedamos desnudos a media luz, los dos bocas arriba, sin hablar, sin mirarnos. Hasta que me dijo: no tengas vergüenza y hace lo que desees hacer. Yo quería besarlo, agarrarle fuerte la pija y llevármela a la boca, chupársela hasta que me colmara de leche. Pero la vergüenza podía más que mi deseo de sentirme mujer. El comenzó acariciándome los pechos, el vientre y las piernas. De a poco me fue dando vuelta y me puso boca abajo. Empezó a acariciarme la cola con una mano y me llevo a la boca el dedo de su otra mano. Se lo chupe y chupe mientras me lleno la cola de saliva y comenzó a ponerme el dedo – no daba más- sentí que explotaba. De repente se arrodillo en la cama, me tomo de los hombros y me llevo a su pija, el placer de sentirla toda en mi boca fue inmenso. Se la chupe hasta que acabo, me lleno la boca de leche, hizo que se la pusiera en su mano y luego empezó el a masturbarme, un segundo antes de acabar comenzó a chupármela. Nos quedamos satisfechos descansando.
Luego fuimos los dos desnudos al living y nos tomamos un café, recuperamos fuerzas. De rodillas frente a El, comencé a chupársela nuevamente, seguía desesperado. En ese momento no entendía que necesitaba la pija dentro de mí. Jamás me habían hecho la cola, y la pija de Carlos era muy grande. Carlos sabia de mi deseo!!! Me dio vuelta me puso en cuatro con las piernas bien cerradas y me la puso entre las piernas, que placer!!! Por dios!!! Sentir su pija rosándome los huevos, llenarme la cola de crema y apoyarme la cabeza de su pija en mi culo. Así fue durante varios encuentros, donde cuidadosamente me fue haciendo la cola, hasta que me la comí toda. Seguimos saliendo durante un par de años, hasta que se fue por trabajo a Europa. Nunca más tuve un amigo íntimo. Y luego de todos estos largos años, comencé la búsqueda de otro amigo íntimo.

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