Cumpleaños

Enviado por Domino

Comienza mi relato contando algo que me paso en Febrero, el día de mi cumpleaños.Yo frecuento una amiga traviesa de la zona de Recoleta, y ese día pase por la casa previo llamado de ella diciendome que quería verme y festejar.Eran las 15 hs y cuando llego por el portero me dice que me esperaba en el solariun del edificio,entonces me abre el encargado el cual también me saluda.Cuando llego la veo totalmente en bolas y con su lindo miembro durísimo,y me dice festejemos, no lo podía creer y le digo si estaba loca que podía subir gente, pero ella había arreglado con el encargado,y que a esa hora no sube nadie, a lo que me puso loco y empezamos a matarnos, besos, manos, 69 y de pronto me venda los ojos y escucho disfrutalo,cuando siento que no solo chupaba una pija que sino siento otra en mi boca y dos bocas en la mía, me dieron vuelta para todos lados y muchas posiciones una adelante y otra atras, ya estaba totalmente abierto,en un momento nos besamos los tres y en pleno beso siento una nueva boca en mi pija y al rato me empieza a penetrar y dije tres traviesas cuando una de las chicas me saca el pañuelo de los ojos y veo a las dos trabas al costado mío y que me estaba cogiendo un chico con un lindo lomo.Cogimos los cuatro como dos horas seguidas,muy exitados y transpirados de estar bajo el sol de ese exelente día, hasta que nos pusimos de pie y enfrentados acabamos los cuatro y en un choque de pijas semi duras de expulsar tanta leche nos besamos los cuatro y nos fuimos a las duchas, un placer ver tantos cuerpos lindos y desnudos.El mejor Cumple que tube organizado por mi amiga, lo que quedo por hecho un nuevo encuentro de los 4 fantasticos...

Otros Relatos Eróticos de Chicas Trans

Gracias a mi esposa
Relato enviado por gabriellyhot
Voy a contarles como fue que me empezó el gusto por vestir con prendas femeninas. Aunque parezca una broma de muy mal gusto fue mi esposa la que sin quererlo me condujo a que empezara mi gusto por la ropa sexy. Recuerdo que llevábamos una vida muy tranquila y normal como casi cualquier pareja hasta el DIA en que ella fue despedida de su trabajo. Fue un golpe muy duro para ella ya que estaba acostumbrada a trabajar durante toda su vida así había sido. Pasaron varias semanas en las que estuvo buscando trabajo hasta que un DIA encontró algo que me dijo en ese momento será provisional.empezo a confeccionar ropa y lencería para una tienda de artículos para adultos, el dueño del negocio era un tipo como de unos 40 años que se veía algo afeminado pero como nunca puse atención a esas cosas no lo tome muy en cuenta. En cierta ocasión como ella salía algunas veces tarde de trabajar fui a buscarla al lugar donde confeccionaban las prendas. Al llegar toque la puerta que siempre estaba muy solo el lugar, fue may que por primera vez me encontré con una situación que no supe como reaccionar. Salió una de las pocas empleadas que quedaban a esa hora y como ya me conocían por haber ido en mocasines anteriores me dejo pasar y para mi sorpresa cuando entro a uno de los lugares que tienen para cambiarse lo primero que encuentro fue a mi esposa totalmente desnuda con un traje como de colegiala y unos zapatos de bacón muy alto como los que usan las mujeres que bailan en los tabledance en la mano como si se acabara de quitar esas prendas. Al momento de ver eso me llene de mucho coraje porque creí que ella me estaba engañando con el dueño del negocio ya que ellos eran los únicos que estaban may en ese momento. Me dieron ganas de golpearlo pero lo único que atine fue salir con mucha de ese lugar. Mi esposa me llamaba al celular a cada rato pero yo no quería contestarle porque seguía furioso. Estaba decidido en ese momento me regrese al negocio donde trabajaba mi esposa y golpearía al dueño aunque parecía demasiado grotesco como para que pudiera ser verdad, mi esposa acostándose con un afeminado era humillante. Cuando legue al lugar golpeaba la puerta con mucho coraje y demasiada excitación por la situación el mismo dueño fue quien me abrió esquive a punto de dejarme ir a golpes pero me pidió que me tranquilizara como si fuera un niño lleno de miedo. No tuve mas remedio que acceder a escucharlo, fue may cuando me contó que mi esposa no estaba haciendo nada malo solo se probaba la ropa que may se hacia para ver como lucia y yo le pregunte que porque no otra si había varias mujeres que tenían un cuerpo muy bonito. El me explico que mi mujer además de tener un cuerpo muy bonito ella era perfecta para las prendas que may se hacían porque era demasiado alta y que sus compañeras no lo eran y que esa ropa estaba diseñada especialmente para travestís. También me aclaro que el no podía hacer eso por la simple explicación que es gay. Me llevo a ver sus catálogos y además me enseño varias fotografías donde posaba con sus amigas travestís, me calme un poco pero todavía no quedaba muy convencido fue may que me dijo que llamara a alguien para que estuviera tranquilo-. No pasaron ni 10 minutos cuando Aparicio una rubia impresionante unos pechos enormes y unas caderas espectaculares además de el pelo rizado que me hizo que me palpitara el corazón a mil por hora. Me presento a claudia su socia además de su gran amiga y confine, no podía escuchar todo lo que platicaban mi mirada se perdía en esas formas perfectas que tenia aquella travestido que era mas preciosa que cualquier mujer que hubiera yo visto hasta ese momento.creo que se dio cuenta de como la miraba porque me sonreía y me daba golpacitos en el brazo. Después de eso me invito a su casa para que nos tomarnos una copa porque decía que me veía muy intranquilo. Yo sin pensalo le dije que si y nos pusimos en marcha . Al llegar a su casa me pidió que me pusiera cómodo mientras ella ponía algo de música para relajarme. Me comento que Carlos su socio era gay y que el negocio lo habían empezado entre los dos cuando eran mas jóvenes pero que Carlos nunca pudo lucir como una chica por lo que nunca se animó a ser un travesti. Ya estaba lo suficiente relajado que ya habia olvidado el incidente y mas que eso estaba enbobado con aquella trabesti espectacular. Me empezo a enseñar muchos catalogos de todos sus diseños y que cuales eran los que mas me gustaban.escogi algunos de las fotos y de repente se paro y me dijo que no tardaba que regresaba en un momento. No tardo mucho cuando regres pero venia vestida con un minivestido de licra negra que resaltaba su enorme y bien formado trasero. En ese momento mi pene estaba palpitando a mil por hora ella se dio cuenta de eso yo estaba recargado mis codos en las rodillas y sin nada que decir ella llego me quito los brazos de como los tenia y se me sento en las piernas se levantaba y movia sus nalgas en circulos y me las ponia en la cara hasta que bajo mi cierre y me saco la macana para darle sus tremendas mamadas se coloco con el culo apuntando hacia mi y se ensarto sola mi reata y asi estuvimos por mas de 10 min hasta que le solte una buena dosis de semen. Despues de haber terminado y de haberme dejado bien fatigado ademas de sentirme algo culpable con mi mujer por lo que le hice estaba ya dispuesto a irme a casa y ver como solucionaba el problema pero claudia me detuvo y dijo que si ya me tenia que ir le dije que mi mujer estaba en casa esperandome y seguramente estaba muy preocupada pero me dijo que no pensara en eso que asi era mejor porque como estaban las cosas seguramente ella hiba a estar muy enfadada. Me dijo que podia dormir ahi si asi lo decidia y acepte su invitacion. Comensamos una charla algo extraña y por demas exitante le pregunte que sentia de vestir como una chica que si le hubiera gustado ser una y su respuesta fue por demas clara me dijo que a ella le gustaba ser como era porque de esa podia hacer lo que quiciera y las mujeres siempre son un poco mas temerosas. Me dijo de lo exitante que es ver como a los hombres les encanta la forma de vestir de las travestis porque hasta se le van los ojos con solo mirarlas y eso a ella le encantaba ver como sus miebros se ponian duros con solo mover un poco las caderas. De esa manera comenzo a darme la espinita por saber que se sentia vestir como chica una vez en la vida.y le comente que si yo podia solo por curiosidad sentir un dia las prendas femeninas. No le dije dos veces me llevo a su habitacion y me enseño muchas prendas todas ellas muy sexis estubimos probandome las minifaldas los pantalones y sobre todo lo que las me gusto los minivestidos de licra ademas de ayudarme con maquillaje y una peluca y nas zapatillas de tacon alto despues de eso me llevo al espejo para que me viera como habia quedado quede impresionado de como puede cambiar tanto una persona era una noche tan exitante que ella se me hacerco por la espalda y me comenzo a habrazar y a bezar el cuello mientras sus manos me jalaban hacia su enorme pene que me di cuenta cuando me tallaba muy fuerte contra mis nalgas ya no podia parar queria experimentar todo y me deje llevar por el ambiente ahi fue la primera vez que probe lo que es la verga y me encanto. Y todo se lo debo a mi esposa por no haberme dicho en que consistia su trabajo de otra manera nunca hubiera pasado nada solo me queda por decirle algo muchas gracias querida esposa aunque algunas veces tenga que usar tu ropa a escondidas.
Travestis lejanos
Relato enviado por anónimo
No era tan joven cuando, por un problema circunstancial, debí recurrir a un masajista durante una corta estadía en Mendoza. No conociendo a nadie para solucionar un dolor en una pierna, producto de una torcedura, busqué en un diario local y encontré el aviso de este profesional, al que llame de inmediato y acordé una cita para la tarde.

Al llegar al consultorio, la persona, de edad mediana y algo gordito, me recibió, y lo primero que me dijo y que me llamó la atención fue: “¡Hola, ¿qué tal?... Andá sacándote la ropita!”.

Yo había tenido escarceos con otros chicos, siendo adolescente, pero no estaba pasando por un momento de necesidad a nivel sexual ni nada de eso; por mi cabeza no pasaba ningún pensamiento libidinoso.

El comenzó su tarea acostándome sobre una camilla de su consultorio y me puso una lámpara para dar calor a la zona afectada. Comenzó a poner crema para iniciar un lento masaje por todo el cuerpo, desde la cabeza y los hombros; estando acostado de espaldas, sentí como lentamente me relajaba, hasta quedarme casi dormido mientras lo hacía.

Habiéndome quedado sólo con el calzoncillo, al llegar a la zona de la cintura y seguir por los glúteos, él no me lo hizo sacar ni nada de eso, sino que en forma lenta pero firme fue estirándolo hacia arriba y a los costados. Cada vez más me lo dejaba dentro de la zanja, a modo de una tanguita.

Debo confesar que el placer que empecé a sentir, sumado al efecto del masaje cuando él llegaba a esa zona y, lentamente, sus dedos se apoderaban de los glúteos, era indescriptible. Empecé a sentir el deseo de que me tocara el agujerito, pero no quería aflojar, y mucho menos que sospechara de mi deseo.

A todo esto, lentamente fue acercando el masaje a mi zona más sensible. Cada minutos que pasaba era más difícil contener el deseo de levantar la colita para facilitarle el trabajo, por lo que hacía movimientos nerviosos para disimular, Tras un rato de exasperante lucha interna por controlarme, llegó el momento de la rendición total y me dije para mi: “¡qué ganas de que me meta aunque sea un dedo!”. Y también de chuparme una pija. Me imaginaba, sin ver, cómo me quedaría la tanga que él había creado para mí, y mi cabeza
volaba de calentura.

En un momento, me dijo ya con el dedo directamente masajeando el ano, “¡Quédate quieta porque si no te voy a tener que pasar la lengua!”. El tratamiento que me dio al decirme quédate quieta, me estremeció las fibras más íntimas y me escuché decir, sorprendido, “¡Haceme lo que quieras!”. Por lo que él, ni lento ni perezoso, me levantó la cola, que sostuve sólo con las rodillas, pero con la cabeza sobre la almohada y gimiendo.

Separando el calzoncillo que hacía de tanga para un costado me practicó una lamida de culo que jamás olvidaré. Su lengua se metió en los lugares mas recónditos de mi ser mientras yo me agarraba los glúteos con ambas manos, desesperadamente, para facilitarle el trabajo. Completamente enloquecida, le rogué que me metiera aunque sea un dedo, lo que hizo con tanta facilidad que me sorprendió.

No conforme con eso, me estremeció, colocándome tres y moviéndolos circularmente mientras me daba unos besos de lengua mortales, con lo que terminé acabando como una yegua. Después de semejante "sesión" de masajes me dijo “te espero en tres días”, y acordamos una cita a la que debía concurrir ya no con calzoncillos sino con una diminuta bombachita, so pena de no poder continuar el necesario tratamiento, a lo que accedí con mucho gusto.

A los tres días estaba allí con mi bombachita blanca puesta y apenas escuche
la frase “sácate la ropita” procedí a hacerlo, quedándome sólo con la misma. Mientras tanto, él iba a la trastienda diciéndome que ya venía. Al regresar, yo estaba boca abajo sólo con la bombacha que me quedaba divina. Al verme, me dijo “¡estás muy bonita y te queda hermosa!”, y me sorprendió pidiéndome que me pusiera de pie. Al hacerlo puso sobre la camilla unas medias, tipo bucaneras, de color blanco, unos portaligas y un corsé del mismo color. Procedió él mismo a colocarme lentamente las medias y el portaligas,
diciéndome “a partir de ahora vas a ser mi nueva novia y te vas a convertir
en mi nenita cada vez que vengas”.

Por entonces, yo estaba sorprendida de la pasividad con que aceptaba sus propuestas, y lo hacia profundamente convencida de querer ser una putita liberada de todo prejuicio. Luego de ponerme el corsé, me trajo unas sandalias de taco alto, aproximadamente de 6 ó 7 centímetros de plataforma, y me colocó luego un vestidito de tela negra, con volados y breteles muy finos.

Se imaginarán la cara de sorpresa que puse al hacerme completar mi atuendo con una peluca de pelo lacio, largo y oscuro. Así vestida me llevó frente a un gran espejo que había por allí y, al verme hecha una perra de tal calibre, sólo atiné a arrodillarme frente a él y practicarle una larga mamada. Debo confesar que la disfruté como la más puta; me pasaba su verga por la cara, le daba besitos en la punta... en fin, estaba enloquecida de la calentura.

Todo siguió, luego, cuando me introdujo un extraño elemento por detrás, que yo no pude ver bien por mi posición, pero que me llevó al éxtasis más profundo. A pesar de habernos encontrado para repetir estas sesiones en varias ocasiones y de sus promesas de enseñarme a cabalgar sobre su verga, siempre me quedó la frustración de no haber sentido su verga dentro mío. Nunca concretamos esa parte, a pesar de mis deseos.

Al regresar a mi vida normal en Buenos Aires nunca volví a experimentar la sensación de ser convertida en mujercita para un hombre y, cada tanto, agarro algún vestido de mi mujer y estando solo disfruto al ponérmelo, aunque extraño el poder hacerlo con alguien que, como él, me haga volar de calentura. Me encantaría conocer alguna persona que me haga vivir las mismas sensaciones, que me pueda proporcionar algún lugar donde, secretamente, me convierta en su nena y me trate como una putita, regalándome lencerías, vestiditos, tacones y alguna peluca. En fin, que me haga sentir hermosa para satisfacerlo plenamente. Ya tengo 40 años y no quiero perder más tiempo para dejar aflorar lo que hay dentro mío. Siento que es lo más hermoso que tengo para dar.
Mi vecino me hizo su mujer
Relato enviado por Crossflor
Comencé a sentir esa necesidad de vestirme de mujer, con prendas de mi madre o de mi hermana mayor.
Recuerdo que esperaba el momento de encontrarme solita en casa para comenzar la transformación: primero quitarme el calzoncillo para subir por mis piernas una bombachita "cola-less" cuyo hilo dental penetraba la rayita de mi cola. Luego era el turno de la medibacha, o media de nylon que estiraba bien hasta arriba, superando mi ombligo.... ¡¡¡ Qué hermosa sensación sentir mis piernas envueltas en medias de mujer !! Esas medias se las sacaba del armario a mi madre. Luego sí la vedette: la pollera, que por lo general eran las faldas "tubo" de mi hermana. Como ella era mas flaquita que yo, que quedaban bien ceñidas a la cintura, a la cola y a las piernas, casi casi que me dificultaba el caminar. Después de la pollera venían los zapatos, que sí o sí debían ser de taco alto, para que estilicen mis piernas. Por último el sostén o corpiño, que rellenaba con algunas medias viejas, y una blusa bien femenina haciendo juego. Una vez vestida me dirigía al baño, donde frente al espejo me ponía "base" para limar toda aspereza en mi cara, y pintaba los labios con un rojo radiante. Los ojos los delineaba como podía, y pasaba varios minutos pintando mis uñas.
Así vestida me pasaba las tardes enteras: caminaba de un lado para el otro, lucía mi look frente al espejo, tomaba la leche o hasta inclusive estudiaba vestida de mujer. Siempre, siempre, siempre luciendo lo mas femenina posible, cruzando mis esbeltas piernas ó, en todo caso, manteniendo mis rodillas bien pegaditas. He llegado a atender el teléfono así vestida, generalmente amigas de mi madre, lo que me producía una hermosa sensación.
He llegado a usarle practicamente toda la ropa a mi madre y a mi hermana, quienes para aquél entonces trabajaban todo el día afuera, llegaban a las 19:00 horas aproximadamente, por lo que yo tenía entre 4 y 5 horas diarias para llevar a cabo mi transformación.
Con el correr de los días sentía que necesitaba algo mas: ya no me conformaba con vestirme así dentro de casa, mis fantasías consistían en salir a la calle, pero no quería que nadie me vea así, travestida, pues siempre tuve mucho miedo al "que dirán", y cómo se lo tomaría mi madre si se enterase.
Fue en ese momento en que me animé a salir al patio, caminar al aire libre y sentir la brisa en mis piernas debajo de la pollera fue una sensación que me provocó una enorme satisfacción.... Cada vez me sentía un poquito mas libre y realizada.
Fue así que me animé a subir a la terraza, debido a que había que colgar la ropa lavada por el lavarropas, y esas tareas de mujer me encantaban hacerlas cuando me travestía. Recuerdo ese día inolvidable como si fuera hoy: tenía puesta una remerita blanca bien ajustada al cuerpo (recuerden que era flaquita), una pollera azul bien ceñida al cuerpo cuyo largo no llegaba a las rodillas (pero casi casi), medias de nylon color piel y zapatos de taco azules: tomé el recipiente con mis manos, salí del lavadero, crucé el patio y comencé a subir las escaleras ya que el "tender" de la ropa estaba en la terraza.
Era tan ajustadita la pollera que las escaleras tuve que subirlas de costado !!!
Eran las 3 de la tarde y había un sol radiante, aunque era primavera por lo que no hacía ni mucho calor ni mucho frío. Con mucho entusiasmo tomaba cada prenda, la estiraba bien, y luego me estiraba para colgarla de la soga. No había colgado ni 5 prendas cuando escucho mi nombre:
- Jorge !! (ese no es mi nombre en el documento, pero prefiero ni nombrar el real)
El alma se me cayó al piso !!! Con mucho miedo solté la ropa y comencé a bajar las escaleras lo mas rápido posible, huyendo hacia la casa, cuando vuelvo a escuchar:
- Jorge !! Sos vos ?
Entré lo mas rápido posible a la cocina, y de un portazo cerré la puerta.... Temblando me senté en una silla sin saber qué hacer.... Pensaba y pensaba quién sería, quien podía ser que me había visto en la terraza, y no habían muchas alternativas: o Renzo, el abuelo de 80 años de la casa de al lado, pero que casi nunca sale a su patio, ó ANTONIO, un cuarentón bastante pintón que vive en la casa del fondo, que se comunica por un pasillo que bordea mi casa.
¡¡ Pero no podía ser Antonio !! ¡¡ Si él es viajante de comercio y generalmente nunca está en su casa !! Y Amalia, su mujer, también trabaja todo el día... ¿ Quién sería entonces ?
Con el correr de los minutos, y no sin antes tomar un base de agua, comencé a tranquilizarme... Todo había pasado...
Tenía la ropa sin colgar en la terraza, por lo que debía subir nuevamente a terminar dicha tarea, pero esta vez había decidido que subiría vestido como hombre.
Cuando decidí quitarme la ropa de mujer que tenía puesta, no había ni siquiera bajado el cierre de la pollera, cuando siento que alguien toca 2 veces el timbre de casa: subo nuevamente el cierre de la falda y como puedo -con los tacos es casi imposible- corro hacia la puerta de calle y miro por la mirilla: efectivamente era Antonio, el vecino del fondo... Miro y pienso.... ¿ qué hago ? Cuando vuelve a tocar el timbre: RINNNNNN
Me hago el tonto y no respondo al llamado. Pienso ilusamente que tal vez se iría.... Cuando escucho:
- Jorge, sé que estás en casa, abrime por favor !!
Trago saliva, y me animo a contestarle, sin dar la cara y por detrás de la puerta:
- Buenas tardes, Antonio. Mamá no está y yo estoy estudiando.... ¿ qué necesita ?
- Hablar con vos, Jorge. Abrime por favor.
- No puedo ahora Antonio, estoy ocupado.
- Bueno Jorge, te doy 3 minutos para que vengas a casa así como estas vestido ahora. Si no vienes hoy a la noche hablaré con tu madre acerca de esa linda amiguita tuya que estaba colgando la ropa en tu terraza....
Antonio se dio media vuelta y entró por su pasillo hacia su casa. No supe qué hacer, corrían los segundos, y debía tomar una pronta decisión. Entonces tomé el teléfono y lo llamé a Antonio a su casa:
- Hola. Responde Antonio.
- Qué tal Antonio, soy Jorge, ¿ Ud. necesita hablar conmigo ?
- Hola Jorge. Sí, necesito hablar con vos ahora mismo. En realidad quiero hablar con "tu amiguita", así que espero que todavía esté en casa y venga ahora mismo a la mía a tomar unos mates....
- Ud. sabe Antonio que no existe esa amiga mía.....
- Jorge: te doy 5 minutos para que me toques el timbre de casa así, vestido como estabas en la terraza, que vamos a conversar !!!
Y me cortó. No tuve otra opción. Si no cumplía con su exigencia Antonio esa misma noche hablaría con mamá, lo que sería caótico para mí.
Entonces tomé un bolsito de mano, puse adentro un calzoncillo, una remera, un pantalón de gimnasia y unas zapatillas.
Me puse unos lentes de mujer (de mamá) para que no me reconozca nadie en la calle, abrí la puerta y asomé los ojos: no había nadie ! era el momento ! Salí a la calle, cerré la puerta y dí 2 vueltas a la llave de la cerradura. Mientras pongo las llaves en la cartera (también de mamá) un auto que pasaba por la calle me toca bocina... Obviamente me asusté, por lo que inmediatamente le toqué el timbre a Antonio.
Al no abrirme la puerta insisto 2 veces mas, es que alguien venía caminando por la vereda de enfrente y podía reconocerme.... Cuando veo que alguien abre la puerta, era Antonio:
- Pasa Jorge, o como debo llamarte ?
- Florencia... Flor mejor, si le parece....
- Pasa Flor, vamos a la cocina, vamos a hablar un poco....
- Y su señora ? Está en casa ?
- No Flor, son recién las 15:30 horas, ella no llega hasta entrada la nochecita.
Comencé a caminar por el pasillo, con la cabeza agachada y una postura totalmente sumisa. Veía la pollera, mis piernas y mis zapatos, que hacían el típico toc-toc-toc con cada paso. Antonio caminó detrás mío, por lo que sentía su mirada recorriendo todo mi cuerpo....
Llegamos a la cocina, coloqué tanto el bolso de mano como la cartera sobre la mesita chiquita que tenía allí, me senté en una de las dos sillas que Antonio tenía en la cocina y crucé mis piernas. Puse mis manos sobre mi rodilla y no levanté la vista en ningún momento... Sólo esperé.
- Dulces o amargos, Flor ? Pregunta Antonio.
- ¿ Que cosa ? Respondo.
- Los mates !! El agua ya está lista.
- Dulces para mí. Gracias.
Sin mediar palabra alguna comenzamos a "matear". Yo seguía sin levantar la cabeza. Él toma los dos primeros mates, y me da el tercero. Yo lo tomo con mi mano derecha y lo tomo. Estaba verdaderamente rico. Al devolver el mate veo que en la bombilla había dejado pintura de labios, por lo que me levanto y tomo una servilleta de papel que estaba sobre la mesada, para limpiar la bombilla.
Al levantarme veo que mi pollera se había levantado, producto de haberme sentado, por lo que primero bajo el forro de la falda y luego la tela de la misma, dejándola caer libremente. Fue en ese momento cuando advierto que Antonio tenía su mirada en mis piernas, de una manera muy alevosa.....
- Ay Antonio.... ¿ Le puedo pedir que deje de mirarme las piernas ?
- Lo que pasa es que tienes mejores piernas que tu madre y que tu hermana....
Me puse toda colorada, por lo que luego de limpiar la bombilla me volví a sentar en mi silla, esperando que la conversación saliera a la luz.
Fue en ese momento en que, entre mate y mate, Antonio me hizo un sinfín de preguntas, como ser ¿ Desde cuando me travestía ? ¿ Qué tipo de prendas femeninas prefería ? ¿ Porqué las medibachas ? etc. etc.
Debo confesarles que con el correr de los minutos la charla se puso muy amena, y debo reconocer que la estaba pasando bien. De hecho tuve que pedirle el toilette prestado, ya que me estaba haciendo pis de tanto tomar mate.... Pero también aproveché a retocar mi pintura de labios, y a delinear mis ojos, por lo que en el baño me demoré un poco mas de lo habitual....
- Pensé que te habrías caído por el hinodoro !! Me dijo Antonio, al verme nuevamente en la cocina.
- Es que aproveché a pintarme.... ¿ Acaso me demoré mucho ?
- No Flor, ahora estás mas linda que antes.... Así me gustas un poco mas....
Glup !!! ¡¡ Tragame tierra !! Pensé....
- Me tengo que ir Antonio, se me hace tarde.
- Pero todavía no se hicieron las 17:00 horas !!! Quédate un poco mas conmigo para seguir platicando. Y perdóname si te incomodé.
- Entonces hago mas mates ? le pregunté
- Por supuesto ! Me contestó
Me volví a parar, llené la pava de agua y debí hincarme hacia adelante para quitar la yerba vieja del mate. Antonio seguía con su mirada detenidamente cada uno de mis movimientos.
- ¿ Te has vestido así en público ?
- No, jamás. Aunque a decirle la verdad, me encantaría mostrarme frente a todo el mundo como toda una mujer, porque así me siento.
- ¿ Acaso no te gustan las chicas ?
- No no no..... Las chicas sólo son mis amigas....
- Y los chicos.... ¿ Te gustan ?
- Los chicos de mi edad son muy idiotas. Como me ven amanerado me cargan, me dicen estupideces, me tocan la cola y en el baño del colegio alguna vez quisieron ultrajarme !!! Los detesto !!!
- ¿ Y los hombres ? ¿ Te gustan ?
- Sólo sueño que me traten bien, como a una verdadera dama....
- Te hago un ofrecimiento.... ¿ Porqué no vamos al cine ? ¿ Qué tienes que hacer mañana ?
- Me encantaría, Antonio, pero no me animo a salir así vestida, desde casa, a plena hora del día. Además, ¿ qué le diría a mi madre ?
- Bueno bueno bueno... Dejame pensar.... ¿ Ir a bailar ? ¿ Te gustaría ?
- Sí ! Me encantaría ! Pero ¿ Cómo haríamos ? ¿ Qué le diría a mi madre ? ¿ Y Ud. a su mujer ? ¿ Qué excusa pondríamos ?
- Tu sabes, soy viajante de comercio. Viajo todas las semanas al interior llevando y trayendo mercadería. Podrías acompañarme en uno de los viajes, y en alguno de los pueblos del interior podríamos ir a bailar.... Total.... ¿ Quien nos reconocería allí ?
La idea realmente me atrajo. Y ahí mismo, entre mate y mate delineamos cuál sería el viaje mas acorde para que hagamos juntos.
- Ven conmigo a La Rioja. Salgo en auto el viernes por la mañana y el domingo estaremos de vuelta. Te lo aseguro.
- Puede ser Antonio.... Déjemelo pensar.
Terminamos otra pava de mates y partí hacia mi casa.
Antonio me acompañó hasta la puerta de su casa, y luego de verificar que a mi casa no habían llegado aún ni mi madre ni mi hermana, me estrechó un fuerte abrazo, me dio un beso en la mejilla y, al oido, me dijo:
- Confírmame a mas tardar el jueves, para saber si reservo en el hotel una habitación simple o una doble.
Le dí un afectuoso beso, de esos que dejan marcados los labios, y me fui.
Esa noche habrá sido la mas feliz de mi vida, hasta ese día. Pero en mi interior estaba en duda, pues por un lado tenía la posibilidad de ser toda una mujer en público, y por el otro sentía un gran temor por aceptar el ofrecimiento de Antonio. Pero qué perdería ?
Al día siguiente, el miércoles, decir depilarme íntegra. Usé la maquinita de depilar de mamá, que es nueva y anda perfecto. Quedaban solo 24 horas para decidirme y seguí indecisa.
El jueves, luego del mediodía, y estando de vuelta sola en casa, volví a transformarme como mas me gusta: esta vez usé un conjuntito de ropa interior color negro, cuya bombachita es tipo "cola-less", zapatos negros con taco de 7 cms., una solera blanca y una falda tableada, bien amplia y larga hasta las rodillas, de color negra. Entré al baño y comencé a pintarme, cuando ya casi estaba lista sonó el teléfono:
- Hola ! Atendí con mi voz normal.
- Sí, buenas tardes, está Flor ?
Reconocí inmediatamente la voz ronca de Antonio.
- Sí, de parte de quien ?
- Antonio, un amigo.
- A ver.... Un segundito por favor !
Me encantó el juego que me propuso Antonio, por lo que luego de unos segundos, e imitando la voz de una mujer, respondí:
- Hola !
- Flor ?
- Sí, quién es ?
- Antonio ! ¿ Cómo andas ?
- Bien Antonio, y Ud. ?
- Bien, mas que bien ! ¿ Sabes ? Compré una película, una comedia, y pensé que querrías verla conmigo, en casa, mientras tomamos mate o café. ¿ Quieres ?
- Me encantaría Antonio, pero debo estudiar matemáticas para el lunes ! Mañana tengo un viaje al interior, mas precisamente a La Rioja, y no se si tendré tiempo suficiente para estudiar....
Indirectamente le estaba ratificando a Antonio que lo acompañaría a su viaje.
- Qué alegrón !!! ¿ En serio me acompañarás ? Pues entonces mas que nunca debes venir a casa para que definamos juntos nuestro viaje !
- Bueno, voy para allá. ¿ Me abre rápido la puerta ?
- Ya te estoy abriendo !!!!
Me asomé en la calle, y cuando no ví a nadie a ninguno de los lados salí rápido, cerré aún mas ligero las cerraduras de la puerta y cuando iba a tocarle el timbre Antonio él se asomó enseguida.
- Ven ! Pasa !
- Gracias !
- wwooww !!! Estás preciosa !!!
Antonio me dio un caluroso beso en la mejilla, me tomó de la mano, la llevó hacia arriba de mi cabeza y me hizo dar un giro, de esos que hacen "volar" a la pollera.
- Te ves bárbara !!! Me dijo.
- Gracias Antonio. ¿ Acaso es un cumplido ?
- No Flor, en serio, estás muy bonita.
Entramos en la cocina, y apartó una silla de modo que yo me siente en ella. Yo, pasé mis dos manos por detrás de la cola, tomando el volado de la falda y mientras tomé asiento la estiré hacia los costados, a punto tal que la falda cayó por los costados hasta casi el piso.
- Mate o café, Flor ?
- Lo que Ud. quiera, Antonio.
- Mate, entonces.
Y mientras se calentaba el agua, Antonio se sentó a mi lado, tomó un mapa de rutas y comenzó a explicarme cómo sería nuestro viaje.
Quedamos en que saldríamos el viernes a las 10,00 horas de la mañana.
Lo que pasó en el viaje, en el próximo relato !

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