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Montevideo es la capital y ciudad más poblada de la República Oriental del Uruguay. Asimismo, es sede del Mercosur y de la ALADI. El censo de 2011 registró 1 319 108 habitantes en el departamento y 1 947 604 en el área metropolitana. Se ubica en la zona meridional del país y es la capital más austral de América. Limita al oeste con el departamento de San José, y al norte y este con el de Canelones. Al sur tiene costas sobre el Río de la Plata, donde se ubican la bahía de Montevideo y el principal puerto de la región. Está dividida en 8 municipios. Está catalogada como una ciudad global de categoría «beta». Se posiciona como la séptima urbe de Latinoamérica y la 73 del mundo. Fue la octava ciudad más visitada de América Latina por extranjeros en 2013. Ha sido calificada como la ciudad con mejor calidad de vida de dicha región en 2018, puesto que ha mantenido cada año desde 2006. En 2015, en el área metropolitana el PIB era de US$ 40 500 millones, y el PIB per cápita de US$ 24 400. Es la decimonovena más extensa metrópolis de América Latina y la novena en términos de poder adquisitivo por habitante. Hacia 2025, se proyecta un crecimiento en torno al 50 %. La llegada de los primeros pobladores, en diciembre de 1726, se toma justamente como el momento culminante del proceso fundacional de la ciudad de Montevideo, que se desarrolla entre los años 1724 y 1730. Entre 1680 y 1683, el Reino de Portugal fundó en la región la Colonia do Sacramento, frente a la ciudad de Buenos Aires. A pesar de que la tomaron el mismo año de su fundación, los españoles debieron devolverla y no efectuaron ningún otro intento para desalojar a los portugueses hasta 1723, cuando éstos comenzaron a fortificar las alturas que rodeaban la bahía de Montevideo. El 22 de noviembre de 1723, el maestre de campo portugués Manuel de Freytas Fonseca fundó el fuerte de Montevideo. El 22 de enero de 1724 los españoles de Buenos Aires desplazaron a los portugueses. Una expedición española proveniente de Buenos Aires, organizada por el gobernador español en esa ciudad, Bruno Mauricio de Zabala, obligó a los portugueses a abandonar el lugar, en el que los españoles comenzaron a poblar la nueva ciudad, inicialmente con seis familias provenientes de Buenos Aires y luego con 50 familias, unas 250 personas, originarias de las Islas Canarias, llamadas por los lugareños guanches (aborígenes canarios), guanches o canarios, si bien ya había un poblador desde hacía tres años, el italiano Jorge Burgues. El 20 de diciembre de 1726 se confeccionó un padrón de habitantes y, finalmente, el 24 de diciembre se trazó un plano delineatorio y se la designó como San Felipe y Santiago de Montevideo, nombre que posteriormente sería abreviado en Montevideo. Según el padrón oficial, en sus orígenes estuvo compuesta por cincuenta familias de origen canario. Más 1.000 indios tapes (guaraníes) a los que se le sumaran africanos de origen bantú de los reinos de Bengela, Ngola y Kongo como esclavos. El primer gobernador de Montevideo, nombrado por el rey Fernando VI en 1750, fue el Mariscal José Joaquín de Viana. La importancia de Montevideo como principal puerto del Virreinato del Río de la Plata le granjeó en varias oportunidades enfrentamientos con la capital Buenos Aires. El 3 de febrero de 1807, las tropas británicas al mando del general Samuel Auchmuty y del almirante Charles Stirling ocupan la ciudad, que sería liberada el 9 de septiembre del mismo año tras la rendición de John Whitelocke ante las milicias formadas por orientales y argentinos provenientes de Buenos Aires. En la Revolución de mayo de 1810 y durante el levantamiento revolucionario de las provincias del Río de la Plata, el poder español instaló su sede en la ciudad. Ese año y el siguiente los revolucionarios orientales de José Gervasio Artigas se unieron a Buenos Aires contra España. El gobernador español fue expulsado en 1814. En 1816, sin embargo, Portugal invadió el recién liberado territorio y en 1821 se anexionó la Banda Oriental a Brasil. ​ Juan Antonio Lavalleja y sus compañeros, los Treinta y Tres Orientales, restablecieron la independencia en 1825. Tras la consolidación de Uruguay como Estado independiente en 1828, la ciudad fue establecida como capital nacional. El 25 de agosto de 1829, la Asamblea General Constituyente del nuevo Estado Oriental aprobó la ley por la que se disponía la demolición de la fortificación de Montevideo apoyada por Lucas Obes y en septiembre de ese año se comenzó con la demolición del portón Viejo o de San Pedro ubicado a la altura de las actuales calles 25 de Mayo y Bartolomé Mitre (San Pedro y San Telmo, en ese entonces); inmediatamente se procedió a la apertura de otros seis boquetes en el muro este de la fortificación y los trabajos de demolición de la imponente Ciudadela (que ocupaba aproximadamente la mitad oeste, lado Juncal, de la actual Plaza Independencia) se iniciarán más tarde, en 1833. A poco de dar término a dicha apertura de las murallas, en octubre de 1829, el Sgto. Mayor José María Reyes fue encargado de delinear ‘sin demora’ el trazado urbano de la Ciudad Nueva, es decir, una ampliación de la ciudad de Montevideo que permitiera acoger con su urbanización a los vecinos radicados más allá de las murallas. El nuevo perímetro con el que se desarrollaba la ciudad, se ubicaba en el llamado Campo de Marte, que correspondía a la extensión comprendida entre la muralla y el ejido de Montevideo. Dentro de tal «perímetro delineó Reyes la 'nueva ciudad', compuesta de 136 manzanas de cien varas de lado, y dos plazas que corresponden aproximadamente a la mitad este de la actual plaza Independencia y a la actual plaza Cagancha; ese trazado, con pocas modificaciones, subsiste aún en la parte de Montevideo comprendida entre las calles Florida [al oeste], Galicia [al norte], Médanos [al este, actual Javier Barrios Amorín] e Isla de Flores [al sur], que es la 'Ciudad nueva' propiamente dicha» (p. 3). El plano de Reyes preveía también el Cementerio Nuevo, actual Cementerio Central. Cerro de Montevideo desde la ciudad, en 1865. Cabe notar que, en la terminología de la época, la vara es una medida de longitud (correspondiente a dos codos, tres pies o cuatro palmos) y que, en nuestro caso, se habla de vara castellana, cuya longitud es de 0,8359 m. El nuevo trazado, con manzanas de 100 varas de lado, corresponde con el de la Ciudad Vieja de Montevideo (de Domingo Petrarca y Pedro Millán) y se distingue, por ejemplo, del primitivo trazado de Buenos Aires, con manzanas de 140 varas de lado. El encargo hecho a José María Reyes en 1829, se transforma, pues, en trazado definitivo, dibujado en 1836 por Juan Manuel Besnes e Irigoyen (cuyo original se conserva en la Biblioteca Nacional). En líneas generales, este primer ensanche del casco colonial, corresponde en la ciudad contemporánea al barrio Centro. (p. 19) El plano de Reyes toma como eje del trazado "la calle Real que va al Cordón" o "continuación de la calle San Carlos (Sarandí)", es decir, la actual Avda. 18 de Julio, trazada en línea recta desde la puerta exterior del Mercado (antigua Ciudadela) y siguiendo la loma de la colina hasta el empalme con el Camino de Maldonado (actual cruce de 18 de Julio con Barrios Amorín). El nuevo amanzanamiento en damero que surge en torno a este eje, desconoce las virtudes del antiguo damero de la Ciudad Vieja, cuyo trazado preveía la orientación a medios rumbos para un mejor asoleamiento de las calles. En este plano de Reyes, la calle principal tiene 30 varas de ancho (25,08 m), mientras que las calles longitudinales y transversales son de 20 varas (16,72 m), con excepción de la calle Uruguay de 25 varas (20,90 m). Cabe notar que el primitivo trazado para las calles de la Ciudad Vieja era de 12 varas (10,03 m). Reconociendo el tránsito de aguateros, el plano también preveía una calle diagonal (de 25 varas) hacia La Aguada, calle que iba desde Uruguay y Paraguay hasta Galicia y Rondeau, es decir, un tramo de la que posteriormente se transformará en Diagonal Agraciada, actual Avda. del Libertador. (p. 20). En los años 1830, la actualidad nacional estuvo dominada por el enfrentamiento entre los caudillos Manuel Oribe y Fructuoso Rivera, los dos jefes revolucionarios que habían luchado contra el Imperio del Brasil al mando del prócer oriental Antonio Lavalleja. Los bandos se llamaron respectivamente blanco y colorado, según el color de sus divisas. La ciudad sufrió un sitio de ocho años entre 1843 y 1851 durante la Guerra Grande, que había comenzado en 1839, en la cual se enfrentaron entre otros los citados caudillos que dominaban la política local. Durante ese tiempo, sin embargo, Montevideo se abasteció por mar con apoyo inglés y francés. Los blancos (pro argentinos) y fuerzas argentinas sitiaron a los colorados (pro brasileños, pro franceses e italianos), quienes ayudados por la Legión Francesa, la Legión Italiana, La legión Vasca y un batallones de negros y pardos con la ayuda del Brasil resistieron, y a la postre vencieron asumiendo su líder Rivera el poder. ​ Las luchas se reanudaron en 1855, manteniendo el control los colorados hasta 1865. Cinco años después el Partido Colorado uruguayo se alió tanto con Brasil como con Argentina en la guerra de la Triple Alianza contra Paraguay, al desplazar del poder al Partido Blanco uruguayo que había estado en el Gobierno, que presidía Atanasio Cruz Aguirre y contra el cual se rebeló Venancio Flores, líder del Partido Colorado. El Terremoto del Río de la Plata de 1888 fue el primer movimiento telúrico registrado en la historia de la ciudad. Hacia 1860, el comercio era la principal fuente de ingresos para la ciudad. Su principal rival era la vecina Buenos Aires. En 1889 los equipos de fútbol de ambas ciudades disputaron lo que sería uno de los primeros partidos internacionales entre representantes de sus respectivos países. Entre 1875 y 1894, otros hechos destacados fueron el motín de la plaza Matriz, la quiebra del banco de Mauá, la creación del Obispado de Montevideo, la llegada de los primeros teléfonos y fonógrafos, la fundación de la Escuela de Artes y Oficios, el atentado contra el presidente Máximo Santos, la inauguración del alumbrado público, la fundación del barrio Reus, la quiebra del Banco Nacional, la inauguración de la Universidad y de la Estación Central, así como la construcción de un nuevo puerto.

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