Experiencia travesti

enviado por arcadioamil

Habíamos almorzado opíparamente y empezamos a hablar apaciblemente de aquello intrascendente, cayendo en el tema del amor, de la naturaleza humana y de esas vivencias sexis del dia anterior, entonces recordé ese pajazo que en la mañana me había dado ayudado por un consolador grandote, llegandome nuevamente esa ansiedad de que me poseyese, de alcanzar el éxtasis, en medio de locura y por mi mente paso un fugaz cuestionamiento, será que padezco los síntomas ninfómanos muy propios de las nenas?, pues estaba nuevamente exacerbado. Por ello al declinar el sol empecé a preparar mi cuerpo iniciando el ritual que me llevaría por el camino del placer y el éxtasis, Y asi fue como después de un baño con aromas, tibio, acariciante, me puse un ceñidor negro de encaje y blonda suplementado para que déjese ver un busto redondito, hermoso y llamativo, luego unas medias de seda suaves con arabescos y contornos que se dan a mis piernas realce y esbeltez y unido a ellas un liguero que ayudaba a tornear mi cintura dejando entrever, que todo se amoldaba a mi en forma de caricia destellante, llevándome a la cumbre de ese sentir extenuante y placentero, en movimiento lento prolongando y delirante, me puse unas braguitas negras transparentes, de encaje y seda que se me ajustan en forma tersa, suave y al mismo tiempo que marca la existencia de mi huequito, el que asi ya estaba listo para ser invadido y mancillado, luego me puse un fondo blanco suavecito, tenue como la luz de un nuevo dia, un tanto transparente y el que al deslizarse por mi torso enmarca el contorno de mis senos y mis nalgas, que ya ansiaban recibir una caricia enajenante, desquiciante. Me mire con deleite en un espejo y vi que mi figura si podía despertar, los sentidos lujuriosos de aquel que con ganas me mirase, entonces completando mi arrobo y mi locura, me puse un vestido hermoso que en cascada, caída en suaves arreboles, estaba ornado de flores vistosas y de encajes, y se ciño a mi cuerpo con delicia, llegando a la cintura desde la cual con gracia se formaba una faldita corta con pliegues y boleros, exaltando aun mas mi figura, calce unas zapatillas divinas de tacón muy alto generándome una sensación aletargante y ya asi con la mayor delicadeza y cuidado, sintiendo delicioso, me maquille, no sin antes ponerme unos aretes vistosos, cantarinos, use un delineador con sombras suaves y un colorete perfumado que sabia a gloria, de color encarnado dandole a mis labios un dejo de misterio que instaba a que los violacen con presteza.

Todo esto no era por imitar a la mujer pues ellas tan solo actúan en veces por costumbre, por lucir una moda insulsa y despectiva, no gozan las delicias y bellezas que nacieron para ellas, tan solo proyectan exigencias y rechazan el sumun del idilio.

Llego mi macho presuroso y en arrobo pleno con un beso le di la bienvenida, y poco a poco se fueron exacerbando los sentidos, surgió incontenible la necesidad de esa unión tan esperada, lo desnude con premura y con deseo, ya estando recostado en la cama recorri con mis labios todo su cuerpo, llegue a su sexo turgente, grande, pletórico de vida, lo tome con mi boca y lo chupe con ansiedad y delicia desquisiante, después de eso El me recostó dejando mi cabeza desgonzada a la orilla de ese lecho ya testigo de nuestros embates placenteros, quedando asi abierto el camino a lo profundo de mi garganta, con despacio tomo su ilarante y hermosa verga y me la fue metiendo, en principio no cabia toda pero poco a poco encontró el espacio haciendome sentir henchido de placer x que mi garganta se abrio cumpliendo al darlo todo, vino ese movimiento de vaivén alucinante y sus testículo acariciaron mi cara suavemente, se desarrollo y me lleno de ese delicioso liquido, icor de dioses y de hombres, dejándome el sabor enorme de la dicha. Pero faltaba lo mas deseado, lo querido, entonces me quito lentamente las braguitas sin desnudarme totalmente, pues la visión que le ofreci con mis vestidos, excitaba aun mas su deseo de tenerme, , yo me colgué a su cuello y con mis piernas rodee su cintura quedando mi huequito a la merced de esa su asta bravia y deseada, que se mostraba grande y gruesa, me bajo un tanto y con reciedumbre me la ensarto profundo para luego iniciar un mete y saca delicioso que me proyecto al infinito y sin perder un instante, cambiamos la posision hacia formas mas aletargantes, me tendio en la cama bocabajo y sin dilaciones como un maestro del galope, me lo introdujo hasta el fondo nuevamente, un grito sordo se escapo de mi incontenible, yo flotaba en un mar de dicha y de pasión, sentía que sus testículos golpeaban rítmicamente mis nalgas proyectando a nuestras mentes la felicidad y la dicha mas grandiosa, queriendo que nunca aquello terminase, le rogue que nuevamente se viniese dentro de mi, pues no quería que de mi ya nada escapase, asi lo hizo y luego me pidio que yo no terminase pues quería que también lo penetrara, presto me despoje de mis vestidos los que fueron testigos mudos de toda esta historia e inicie de nuevo nuestro ritual alucinante, lo poseí con fuerza, con locura, le hice vivir una naturaleza plena ornada de los máximos sentires, se gozo mi verga hasta el delirio, con toda la enajenación y fantasía, llegándonos a los dos el climax anhelado. terminamos y ese fue sin duda el sumun que nos acompañaría por siempre en lo vivido, ya laxos llegamos al acuerdo de vivir nuestra sensaciones mil veces todavía.

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