Placeres bellos

enviado por Arcadioamil

Ya no solo era mi costumbre vestirme de mujer sino que para mi era la máxima realización y gozo, tomé mi bombachita rosa de encajes y acomodé mi pija adentro escondiéndola, me puse unas medias de seda negras que se apretaron en mis piernas dándoles un aspecto torneado, y unas altisimas sandalias de taco de corcho con tiras negras que envolvían mis pies y levantaban mi culo respingón,. seguidamente un corpiño de copa con rellenos, luego un vestido de seda negro con volados que salían del escote y cortaba mi muslo unos centimetros antes de mi culo que sobresalía por debajo y pedía verga a gritos. Me puse varios anillos plateados, despues delinee mis ojos,me pinté las uñas de las manos de rojo y los labios, y me miré al espejo que me devolvío la imagen de una puta de rizos negros que caían sobre uno de sus ojos los cuales brillaban con la calentura extrema que me producía estar vestida así, con los hombros echados hacia atrás y un par de tetas que yo misma apretaba con las manos llenas de anillos. Mi cadera se ensanchaba en el comienzo de las medias que acentuaban la forma que tenían mis piernas y me daban un aspecto hipersensual que terminaban de definir las sandalias.

Como Manuel ya me estaba esperando le pedí que se diera vuelta.

Sus ojos se abrieron al verme parada vestida así, con un pie flexionado y el otro contrastando su femenidad contra la pared blanca se acomodó en la cama alargando los brazos llamándome y yo caminé hacia él moviendo el culo.

-Si mamacita, que rica que eres – me dijo mientras me trepaba a la cama, luego él besandome el cuello, expreso – voy a romperte todo ese culito que tienes mi amor –

No podía creer que yo fuese la putita a la que Manuel le decía todo eso aquella putita que sentía el roce sensual de las medias en sus piernas y que estaba exitadicima vestida de nena, la mano de Manuel recorría mi espalda y la seda del vestido que acariciaba mi piel con suavidad y la bombacha que desaparecia en la raya de las nalgas como esquivando dejar el hoyito que cubria.

Su lengua se internaba en mi boca, su mano hacia las delicias apretando mis tetas un fuego me iba recorriendo y dando valor. Me sentía increíble con ganas de llegar a la eternidad en este estado. Lo separé un poco de mi boca y le arranqué como pude la remera, mientras apoyaba cada centimetro de mi piel sobre su cuerpo. Pasé mis uñas por su pecho y lo empuje de espaldas a la cama en un beso apasionado. Podía sentir su bulto latiendo contra mi pierna, y sus manos se deslizaban por mis piernas dandome un escalofrió de gusto. Tome su verga en mi mano y comencé a pajearla lentamente, mientras le mordía suavemente los labios y apretaba el bicep del mismo brazo con el que él me tocaba el ano a través de la medias.

Comencé a subir la velocidad de la paja y sentí sus manos soltar mi culo, me agarró con fuerza del brazo y me empujó bruscamente hacía abajo hacia lo que yo también quería, así que, sin dejar de pajearlo le besé el cuello, el pecho, la tetilla, los abdominales, y finalmente estaba ahí. Me detuve y él me dió el último empujón tenia ya su verga en mi cara, estaba caliente y parecía a punto de estallar, la comencé a pajear con una mano mientras le chupaba la punta, pasando la lengua por todo el borde y la raya. Luego la metí en mi boca y ayudado por mi mano me dediqué a pajearlo, movimendo con dificultad mi lengua dentro, tratando de abarcar todo lo que podía.

Él se arrodilló y yo me sujete como pude de su muslo mientras le daba la mamada de mi vida. Me corrió el pelo de la cara y me empezó a dar un ritmo, mientras yo, acostada luchaba por no atragantarme con esa vergaza. Mi propia verga comenzó a pararse con esto, y yo la deje crecer y estremecerse con cada relamida que le daba a la de el.

- Como te gusta la verga mamacita me dijo.

No se equivocaba me volvía loca sentir esa barra de carne caliente metida en mi boca, cubriendose de mi saliva, haciendo las delicias de mi lengua el gustito salado me ponía desesperado y como doping lo deseaba mas y mas, ..

Me acomodé como pude y empecé a aumentar el ritmo, comiendome frenéticamente esa verga. La quité y la besé con ganas, llevé mi lengua por toda la vena gordota que tenía y empecé a chuparle los huevos, mientras llevaba mis manos a sus biceps. El los trabó, y me volví loca de dicha con la situación. Allí estaba yo, atragandome con un pedazo de verga, sujetandome de los brazos marcados de mi amigo calentandome con ellos, me estaban volviendo frenetica quería sentir esa viliridad dentro mío.

Me dí vuelta y le enseñé el culo, bajandome la bombacha.- No te perdés de nada vos eh…. – dijo poniendo inmediatamente las manos en mi culo. Comenzó a masajearmelo mientras yo lo movía con ganas

-Dale papito metemela…. – le decía, yo comencé a pajearme con velocidad mientras le gritaba que por favor me la metiera. Su verga ya entraba finalmente a mi culo acompañada de mi gran dicha y anhelo, un escalofrío recorrió mi espalda pero antes de que pudiera hacer ni decir nada entraba más y más, mientras él tiraba de mi para atrás. Y como nos encontrabamos frente a un espejo veia a una puta que era yo, con la cara más lasciva que jamas se dio y la verga propia parada y chorreando un hilillo de semen, Manuel estaba pegado detrás mio dándome las estocadas que su arrechera le impulsaba,

La vista se me ponía en blanco cada vez que me culeaba, era muy grande el placer sentido y la gran felicidad producida, nunca me había sentido mejor en mi vida, y me gustaba infinitamente ser culeada, asi como mamarla y beberme la lechesita . El placer me inundaba, mientras el me cojia con fuerza, sus huevos chocando con ritmo contra mi culo, era ilarante, era soñado, delicioso.

- Más fuerte! – le suplicaba, queriendo más y más de aquello tan rico que llenaba cada espacio de mi cuerpo, mas cuando se me salió, me dí vuelta, lo tiré contra la cama, y me senté decidida sobre su verga, me entró entera en una sola estocada, el placer nublo mi vista, y apoyando mis manos sobre sus pectorales, comencé a cabalgarlo con fuerza. Poco a poco fui entrando en velocidad, y gritando de placer mientras Manuel me hacía la paja. Temblando como hoja mi placer se acrecentaba en forma aletargante,

- Me vengo, me vengo gemia pues me llegaba con fuerza un de locura – le dije, él entonces me soltó la verga y me levantó demorando de que yo llegase al climax, se arrodilló y puso mis piernas en sus hombros. Me sacó los zapatos y yo comencé a acariciar su cara con mi pies, el me tomó de la cadera y me lo metió todito, empezó a cojerme a fuertes estocadas y yo a moverme . Lleve una mano a sus huevos y los masajee como pude. El ritmo fue subiendo y la calentura volviendo a subir, le tomé del culo con ambas manos y empecé a guiar las estocadas, mientras le gritaba que fuera más y más fuerte, empece a contraer mi esfínter como en chupadera y le di una loca mamada con el culo que lo enloqueció, de pronto se detuvo y sacó la pija venosa y roja, me abalancé sobre ella y me la metí entera en la boca, la saqué y empecé a pasarmela por la cara mientras lo pajeaba, cada vez más grande y latiendo más y más bajo mis anillos. Finalmente explotamos y un chorro caliente cubrió mi cara, saqué la lengua y me relamí con delicia. Después lami toda la lechesita que quedaba en la punta, era rica deliciosa, saladita, era un justo postre para mi nuevo apetito.

Manuel se recostó en la cama y comenzó a acariciarme el pelo mientras yo fumaba y sujetaba su verga en mi mano.

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