Mi primer viaje en tren

enviado por Crossflor

El domingo a la noche también dormí con Adolfo, con todo lo que ello significó: sexo bucal y anal, hasta saciar todas las necesidades de mi nuevo novio. Además se lo merecía, pues ese domingo fuimos de compras al Shopping y me compró desde zapatos y medias hasta remeras, faldas y un vestido floreado.
El lunes Adolfo abriría su negocio a las 8:00 horas, por lo que me pidió si sería tan amable de ir a buscarle a la gran ciudad unos análisis que se había sacado la semana anterior…. ¿ Cómo decirle que no a mi amorcito ?
- Es que no tengo mi ropa de hombre !! Le dije
- Cómo vas a salir vestido de hombre ? No pueden verte como un hombre y que los vecinos te vean salir de mi departamento !
No salía de mi asombro, ya que Adolfo quería que el lunes también me vista como su señorita…. Indudablemente no perdí la oportunidad, todo era parte de un sueño y estaba dispuesta a vivirlo.
- ¿ Cómo quieres que me vista entonces ?
- Con el vestido floreado ese tan lindo que compramos ayer.
- Pero a vos te parece que vaya así vestida en el tren ?
- Porqué no ?? Si todas las mujeres viajan así vestidas !!
Así, me vestí como toda una señorita, con zapatos de tacón rojos, medias de nylon color piel, el vestido floreado y un saco de lana finito color rojo también. El vestido era verdaderamente muy llamativo: era de color blanco de fondo, con muchísimas flores rojas una al lado de otra, ajustadito a la cintura y una falda amplia y acampanada, al estilo “Mary Popins”. La tela era algo “liviana” para mi gusto, con preciosa caída de la falda, y por eso tenía un forro blanco en su interior. Por las dudas me puse unos hermosos y bastante grandes lentes de sol, pinté mis labios de color rojo (como casi todo lo que llevaba puesto), y el conjunto cerraba con una carterita tipo “sobre” que llevaría en mi mano.
El viaje en tren sería hasta la terminal, y luego de allí debería tomar el subte que me acerque al laboratorio….. Era toda una travesía hermosa, y de hecho estaba nerviosísima.
- Quieres que te acompañe hasta la estación ? Preguntó Adolfo
- Sí por favor !!! Le respondí.
Por lo que salimos juntos del departamento, y fiel a su estilo mientras esperábamos el ascensor Adolfo comenzó a contornearme los glúteos, revestidos en ese precioso vestido floreado.
- Adolfo !!! Pará un poquito !! ¿ Acaso no bastó lo de anoche ?
- Claro que sí ! Pero te estoy preparando para el viaje en tren……
No entendí el mensaje, pero llegó el ascensor y subimos en él, siempre con la mano de Adolfo pegada a mi cola. Ya en la calle le pedí que me lleve de la mano, por lo que Adolfo me tomó de la mano y me llevaba como si fuera su novia. Era pleno día y yo tenía miedo que alguien me conociera, por lo que sólo miraba al piso, y veía mik forma de caminar con la falda amplia del vestido, y la punta de mis zapatitos colorados de tacón.
Caminamos tres cuadras y llegamos a la boletería del tren. La estación era un mar de gente, sin embargo hicimos la cola para sacar el pasaje. Tardamos unos 5 minutos, y al llegar a la boletería Adolfo sacó un solo boleto y me lo dio. Fuimos hasta la entrada al andén, y allí me despidió con un exquisito beso en la boca.
- No me acompañas hasta que venga el tren.
- No, ve tú, si no debería sacar otro boleto para mí, pero yo no voy a viajar.
Nos dimos unos besos apasionados, y nos despedimos como si fuésemos novios de toda la vida. Entregué el boleto al guarda y éste me lo picó. Enseguida me pregunté qué haría… Bueno, vamos hacia el andén, que era otro mar de gente. En eso viene un tren, estaciona en el andén, y al abrirse las puertas noté que no entraba ni un alfiler, por lo que desistí de ingresar…. Esperaré el próximo, pensé. Un muchacho bastante apuesto, de unos 25 años aprox. Intentó entrar conmigo, pero su intento también resultó estéril.
Dí media vuelta, y los asientos que hay en el andén se habían desocupado, por lo que me dirigí a los mismos. Pasé mi mano derecha por detrás de la cola, tomando la tela de la pollera, estirándola al máximo como para no arrugarla, y me senté esperando el próximo tren. En eso viene este chico y me pide permiso para sentarse a mi lado…. Pues claro, si la falda ocupaba casi todo el banco….
- Sí, perdoná. Le dije. Corrí la tela de la falda pegándola a mi pierna. Yo seguía sentadita como toda una señorita, con las rodillas bien pegaditas, bien juntitas.
- No es nada. Me contestó.
Se sentó a mi lado, y juntos esperamos el nuevo tren. Silencio total entre nosotros, pero es como que de reojo nos íbamos mirando de vez en cuando. En eso viene un nuevo tren, y me paro como para subir en él. Este chico se para detrás de mí. Al abrirse las puertas un sinfín de personas se agolparon como para entrar. Prudente con los oportunistas, puse mi cartera tipo “sobre” delante de mí, y la sujeté con ambas manos. Empujón va, empujón viene, logro entrar con el malón de gente, en su mayoría hombres que se dirigían a sus trabajos. Les juro que parecíamos sardinas, no entraba un alfiler.
Inmediatamente empecé a sentir que mis manos y mi cartera habían quedado a la altura de la pelvis de un hombre cincuentón que quedó delante de mí, pero no podía evitar tocarlo…. No podía llevar mi cartera ni mis manos a ningún otro lugar, por lo que sólo cerré los puños en un gesto de sutileza, para que no piense que lo manosearía. De igual modo tenía todo mi cuerpo en pleno contacto con toda la gente a mi alrededor, y lo que era peor (o mejor) es que mis piernas y mi cola habían quedado literalmente pegadas a la persona que estaba detrás de mí.
Si bien no sabía siquiera si quien tenía detrás era hombre o mujer, lo cierto es que ni bien comenzó a moverse el tren sentí que algo “crecía” sobre mi cola, mas precisamente sobre mi glúteo izquierdo. Era seguramente un pene, ya que crecía y crecía y por momentos parecía latir…. Quien tenía detrás entonces era un hombre, cosa que no dejaría pasar.
Al llegar a la próxima estación, las puertas se abrieron, pero lejos de bajar gente y hacerse lugar, siguieron subiendo personas, por lo que en un minúsculo movimiento que hice hacia mi izquierda logré que ese precioso pedazo de carne, bastante erguido y latente, quede bien “centrado” en la rayita de mi culito. En ese movimiento también ví que el cincuentón, canoso y con barba candado, se acomodó de modo tal que mis puños quedaron en pleno contacto con el pene de este señor, el cual también comenzaba a crecer estrepitosamente…. Sí, tu lo has dicho, me estaban haciendo un precioso “sándwich”, y yo empezaba a disfrutarlo.
Con el andar del tren nos movíamos sensualmente, y por cierto aproveché a sacar al máximo la cola hacia atrás, logrando una preciosa apoyada de este señor a quien ni siquiera le había visto la cara.
No habíamos llegado a la otra estación cuando siento que el señor que estaba detrás de mi me sujetó por la cintura con ambas manos, llevándome con todas sus fuerzas hacia su pene… Yo consentí esa posición, e incluso solté mi mano derecha de la cartera y la coloqué por sobre la mano de este señor durante todo el viaje.
Wwoww qué sensación hermosa !!! Y esa sensación la acompañábamos juntos con un muy sensible y sensual movimiento….. Un par de estaciones antes de llegar a la terminal este señor me toma con todas sus fuerzas, y llevándome contra él siento que hace una fuerza y un movimiento especial…. Le resté importancia…. Pero estábamos tan pegados que ni siquiera pude ver nada, ni su cara !!! Lo cierto es que esa terrible polla que tenía “clavada” en la raya de mi culo, a punto tal que había puesto la tela de mi pollera bien en el centro de la rayita, comenzó a desvanecerse…
Pensé: este tipo habrá acabado ? Acaso se habrá desnudado dentro del tren ? Con el correr de los segundos empecé a sentir una “humedad” entre mis glúteos, por lo que mis sospechas se convertían en realidad, pero nada podía hacer….
Seguimos bien pegaditos hasta la terminal, y cuando se abrieron las puertas el malón de gente comenzó a descender…. Nosotros nos quedamos así, bien pegaditos, el uno junto al otro. En cuanto se hizo lugar me dí vuelta para saber a quién había “satisfecho”, y para mi agrado no era otro que aquél muchacho amable, correcto y buen mozo que se había sentado al lado mío en el anden de la estación donde subí al tren.
Sin soltarnos, o mejor dicho sin despegarnos, le pregunté:
- Te gustó ?
- Estuvo fantástico. Me respondió.
- Puedo saber al menos cómo te llamas ??
- Gustavo. Y vos ?
- Florencia. Pero me puedes llamar Flor. Porqué no despegas tu cuerpo del mío ? Pregunto inocentemente.
- Porque debo estar todo mojado….
- Déjame ver….
Me separo de él y me doy media vuelta. Efectivamente veo un lamparón en el pantalón de su traje oscuro, y comienzo a reirme.
- Tu también tienes un lamparón en tu cola !! Me dice
- ¡¡ Nooooooo !! Oh por Dios mi vestido nuevo !!!
Trato de todas maneras de ver la tela de la falda del vestido, pero no llego.
- Dime quedó manchada mi pollera ? Le pregunto
- Muy manchada !! Me responde, y comienza a reirse de mí. – Tenemos que esperar a que tanto mi pantalón como tu falda se sequen… Estás apurada ?
- No para nada. Respondo.
Fue allí cuando nos sentamos en uno de los bancos, el uno al lado del otro. Me crucé de piernas, estirando la tela de la falda como toda una señorita. Y empezamos a hablar de todo un poco, contándonos de nuestras vidas. Luego de unos diez minutos mas o menos, y con ya algo mas de confianza, le digo:
- ¿ A vos te parece ? Tu acabaste en mi cola, tu has tenido el placer….. y yo qué ?
En eso me mira a los ojos, toma mi cara con ambas manos y empezamos a besarnos frenéticamente. Beso aquí, beso allá…. Me aparto un segundo de él, me pongo de pie, lo miro a los ojos, y me siento sobre su pierna derecha, dando rienda suelta a mis besos de lengua que recorrían toda su boca. Gustavo recorría con sus manos mis piernas, provocándome un exquisito placer…. Si bien había tenido sexo alocado todo el fin de semana con Adolfo, lo cierto es que este chico me gustaba y mucho.
- Vamos ? Me dice
- Adonde vos quieras llevarme. Le contesto
Se levanta, me toma de la mano y comienza a caminar a paso firme y bastante ligero…. Yo lo seguía práctamente corriendo detrás de él, ya que con los zapatos de taco alto no podía hacer pasos tan grandes. Lejos de dirigirnos al centro, cruzamos la plaza y entramos en un hotel transitorio…. No me opuse en ningún momento. Se nota que Gustavo ya conocía ese Telo porque hasta le pidió el número de habitación al conserje. Mientras preparaban la habitación transamos frenéticamente en la recepción, y delante de un par de parejas que también esperaban.
Cuando nos dijeron que la habitación estaba lista caminamos hacia ella, y ni bien se abrió la puerta Gustavo me empuja enérgicamente contra la enorme cama matrimonial que había en el medio. Caigo de boca sin saber qué estaba pasando. Vuela por el aire mi cartera (tampoco me importaba). Antes de querer darme vuelta Gustavo ya estaba recostado sobre mí, pasando su lengua por sobre toda mi cara. Sin casi poder moverme sentí nuevamente su estremecedor pene sobre mi cola, y con un movimiento sensual sobre mi culo que me excitaba enormemente.
- Esperá por favor. Le suplico
- ¿ Qué te pasa ahora ? Me dice
- ¿ Tengo derecho a tomar la iniciativa ?
Se corre hacia un lado de la cama, mientras prende desde la mesita de luz unas luces rojas y azules bastante tenues. Me siento al pie de la cama, y pego una mirada a toda la habitación, viendo un banco con una inclinación de 45 grados al pie del televisor. Me acuesto al lado de él y comienzo a besarlo nuevamente, en forma apasionada, mientras mi mano derecha desabrocha primero su cinturón, luego el botón del pantalón y por ültimo la cremallera. Le quito el pantalón, y él se quita el saco, la corbata y la camisa….
- Siéntate aquí por favor. Y le señalo el banco con posición angular
Desnudo, se sienta en el banco y espera. Su polla estaba totalmente erguida… Era enorme y hermosa. Comienzo a besarla, saboreándola, para luego introducirla íntegramente en mi boca una y otra vez. Wwoww le estaba propinando una mamada increíble !!!
Le pido que manosee mi cola juguetona mientras tanto, a lo que pregunta si me iría a desvestir.
- No no no esos no son mis planes. Le digo.
Entonces, estando yo parada al lado del banco, y mientras me comía ese precioso pedazo de carne, comienza a acariciarme la pollera una y otra vez, cada vez mas fuertes. Cuando sentí que su pene estaba bien ensalivado, sin quitarme su pija de mi boca llevé mi mano a mi cola, levanté mi falda y corrí mi vedetina hacia mi glúteo. Luego pasé una de mis piernas al otro lado del banco y lo monté. Seguí besándolo, pero ahora en la boca. Levanto la falda acampanada del vestido y la dejo caer al costado del banco, cubriendo casi por completo las piernas de Gustavo. Seguí besándolo….
Su polla estaba terrible, por lo que debajo de la falda la acomodé en la puerta de mi hoyito, el cual recuerden ya estaba lo suficientemente roto por Adolfo las dos noches anteriores, por lo que no costó mucho su ingreso. Gemidos de ambos por medio, y con un par de movimientos logro que su pene se introduzca enteramente en mi culito, por lo que me siento en su pelvis…. ¡¡ qué sensación !! Sin dejar de besarnos, y estando cubiertos con la tela de la pollera del vestido, hicimos el amor frenéticamente.
Como Gustavo había acabado en el tren, una hora antes, estaba convertido en un toro salvaje, por lo que estuve cabalgándolo por mas de 20 minutos….
Gocé como nunca, y estaba siendo cogida como nunca, pero al cabo de 20 minutos no daba mas:
- Acaba dentro mío Gustavo por favor.
- Eso intentaré. Me responde.
Se levanta del banco, me toma por la cintura y sin quitar su tremenda polla de mi culo me levanta en el aire y me lleva hasta la cama. Me pide darme vuelta, a lo que accedo. Empezamos a coger tipo perrito, y en forma desenfrenada me toma por la cintura, y plaf plaf plaf plaf plaf plaf plaf…. Gustavo me estaba partiendo.
- Acaba por favor que no doy mas !!!! Le suplico
Cuando en eso siento en el interior de mis entrañas una sensación caliente, era la nueva eyaculación de Gustavo toda dentro de mi ser. Sin quitar su pene de mi cola, nos recostamos en la cama, y el encima mío nos dormimos…

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